Trigo: dejado de lado en un mercado atento a los granos gruesos Nicolás Ferrer

2015/12/14

Las jornadas hábiles de la última se encontraron cargadas de sucesos trascendentales en el ámbito institucional, los cuales no mostraron un comportamiento concordante en el mercado local de trigo. Los operadores se abstuvieron mayormente de realizar operaciones, tal vez con los oferentes esperando una mejora adicional en los valores escuchados, la cual se postergó a pesar de una recuperación del cereal en el mercado de Chicago.
La variedad de ofertas abiertas de la exportación por la nueva cosecha ha disminuido marcadamente en las últimas semanas, desapareciendo aquellas posiciones más alejadas. Por la mercadería en condición cámara con entrega disponible se llegaron a ofrecer abiertamente unos $1.300 por tonelada la jornada del viernes, mientras que si se difería la entrega hacia la segunda quincena de enero se proponían unos u$s 155 la tonelada. Dicho valor superaba en más de un 11% el FAS teórico calculado bajo el régimen vigente de retenciones. El total adquirido de la cosecha 15/16 por parte de la exportación de acuerdo a datos oficiales a principios de diciembre sigue encontrándose en valores irrisorios. Tan sólo se habrían originado unas 673 mil toneladas al 2/12, lo cual representaría tan sólo un 7% de los 9,6 millones de toneladas que la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR estima para la campaña actual.
Los premios por calidad reflejan las recientemente establecidas expectativas de una campaña que, a pesar de traer un mayor volumen del esperado, muestra deficiencias con respecto a algunos indicadores. La finalización de la trilla en algunas zonas se vio retrasada por las fuertes precipitaciones, las cuales a su vez generaron pérdidas de rinde al oeste de la zona núcleo.  Tanto los técnicos de GEA como los reportes del Ministerio de Agricultura hablan de una baja aptitud del cereal para molinería, con un bajo peso hectolítrico y contenido de gluten, a la vez de que una alta disparidad en términos proteicos. Una planta de Rosario pagaba entre $1.700 y $1.800 la tonelada según el contenido de gluten por trigo con un PH de 76 en condición disponible. Por su parte, un exportador sobre San Martín ofrecía unos $1.550 por un cereal con un PH de 78 y un 10,5% de proteína. La industria por su parte al 25/11 tan sólo había adquirido unas 275 mil toneladas del cereal nuevo, poco más de un tercio de lo que había comprometido a la misma altura del año anterior.
Los diferentes mercados norteamericanos del cereal mostraron una tendencia alcista a espaldas de un dólar que cierra la semana sin lograr recuperarse del derrumbe sufrido la semana anterior. Los contratos cercanos de trigo blando mostraron su mayor ganancia semanal desde fines de octubre, marcando un máximo para las últimas tres semanas. Dicho rebote no parece ser más que un ajuste propio de un arbitraje del mercado exportador que daría una mayor preferencia al trigo de los EE.UU. frente a sus contrapartes del continente europeo ante una mejor competitividad cambiaria. A pesar de ello, los últimos datos de ventas al exterior semanales desde los EE.UU. se quedaron cortos con respecto a las expectativas, apenas superando las 225 mil toneladas, el registro más bajo desde principios del mes pasado.
La circunstancia de abundancia del mercado triguero global permanece sin mayores alteraciones tras un nuevo reporte de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés). A nivel norteamericano el organismo no presentó cambio alguno con respecto a noviembre, dejando los inventarios a fin de campaña en unos 24,8 millones de toneladas, apenas unas 200 mil toneladas por debajo de lo previsto por operadores. A su vez, USDA presentó proyecciones para el ciclo comercial 2016/17 en las cuales prevé un ligero incremento en la producción con respecto a la pasada cosecha.
Sin embargo, el panorama para los stocks a nivel global resulta ser más desalentador, con un incremento de 2,6 millones de toneladas respecto al valor previo, mientras el mercado descontaba una pequeña baja. Ello tiene lugar gracias a aumentos en los cálculos para la producción de exportadores tradicionales como Canadá y la Unión Europea, particularmente en Francia. El buen clima en la región del Mar Negro habría mejorado la situación de sus cultivos, en particular en Ucrania donde se espera la cosecha supere las 60 millones de toneladas.

En el corto plazo parece que el contexto en el cual se pretende que la Argentina vuelva a salir al campo de juego del mercado de exportación de trigo dista de ser ideal, pero no existe razón por la cual no pueda hacerlo. A pesar de que las necesidades de los importadores no encuentran problemas para ser abastecidas desde otros destinos a precios muy atractivos, y la baja calidad del cereal no ameritará una prima en los valores negociados, existe un margen para ganar en competitividad con reglas de juego más claras y un valor de la moneda que haga más atractiva nuestra producción.

La soja alcanzó los $ 3.000/ton Emilcé Terré

En la semana la cotización de la soja en la plaza local alcanzó finalmente la barrera psicológica de $ 3.000 la tonelada, dando lugar a una reactivación del volumen de negocios. Se calcula que en el recinto de nuestra Bolsa de Comercio se negociaron entre 10.000 y 15.000 toneladas diarias, lejos aún de las cantidades que se comercializaban en las mejores épocas de precios pero muy por encima de lo que podía observarse hace escasas semanas atrás.

El principal driver por detrás de la suba de precio es la expectativa generalizada que el flamante gobierno combine en el corto plazo devaluación y disminución de costos para exportar se han conjugado para impulsar la disposición a pagar de los compradores. En relación a estos dos últimos ítems, el nuevo Ministro de Agricultura Ricardo Buryaile ratificó la intención del gobierno de recortar en 5 puntos porcentuales la alícuota del impuesto a la exportación de la soja, pese a que deja intuir cierta necesidad de atar lo anterior al ingreso de dólares para recomponer las alicaídas reservas internacionales en manos del Banco Central.
Según dejó trascender el Ministro, de liquidarse la porción del stock de soja que puede comercializarse en el plazo inmediato podrían ingresar al país un total de US$ 6.000 millones. Esta entrada de divisas se hace indispensable para que el Gabinete pueda cumplir con otra de sus principales promesas de campaña, el levantamiento del “cepo” y la unificación del mercado cambiario dando lugar a la desvalorización de la moneda local.
Es que si bien los $ 3.000/ton resultan un máximo histórico en términos nominales, convertidos a dólares el valor en la plaza rondaría los US$ 300/ton. Ello resulta un 28% por encima del precio que se conseguía previo a la primera vuelta presidencial, aunque aún se encuentra lejos del máximo relativo de septiembre de 2012 cuando por una tonelada de soja se podían conseguir arriba de US$ 430/ton.
En lo que hace a la soja nueva, para la entrega en mayo del próximo año los valores ofrecidos abiertamente rondan los US$ 210 a US$ 215 por tonelada, unos cinco dólares por debajo de la cotización en los mercados a término del país. En este segmento, sin embargo, es aún más evidente la preferencia de los vendedores a aguardar el anuncio de medidas concretas para el sector, a la espera de alguna mejora adicional en los ofrecimientos.
La expectativa que Argentina embarque un mayor volumen de soja en los próximos meses ha redundado, naturalmente, en una caída de los precios externos de referencia, con el contrato de futuro más cercano en el mercado de Chicago perdiendo casi 10 dólares la tonelada. Sucede que de por sí se descontaba un mercado internacional bien abastecido este año.
Al respecto, el día miércoles se conoció el nuevo reporte mensual de estimaciones de oferta y demanda del USDA donde si bien el panorama para Estados Unidos en la campaña 2015/16 permaneció sin cambio, se ajustó el volumen de stock final mundial a 82,6 millones de toneladas. Ello resulta por debajo de los 82,9 que se preveían en el mes de noviembre pero aún muy holgados en relación a los 77,7 millones de toneladas que se prevén como carry out del año comercial 2014/15.
En lo que hace a las cifras para Argentina, específicamente, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos mantuvo invariable tanto la estimación de producción 2015/16 con 57 millones de toneladas (debajo de las 61,4 millones que prevé para el ciclo actual) como la de industrialización doméstica en 42 millones de toneladas. Sin embargo, la cifra de exportaciones fue revisada al alza, pasando de 10,75 a 11,25 millones de toneladas.
Con lo anterior, y tomando ahora las cifras en términos de nuestro propio año comercial que difunde el USDA, el stock al final de la campaña 2015/16 se proyecta en casi 12 millones de toneladas. Si bien este guarismo continúa siendo muy abultado en relación a las cifras históricas, se encuentra decididamente por debajo de los 14 millones de toneladas con los que el organismo estima que se cerraría la campaña actual.
Lo que es importante resaltar es que toda previsión de una mejora en los embarques que parten desde Argentina redunda en una caída de los precios de referencia. Ello impone un límite a las mejoras domésticas de precios toda vez que nuestras exportaciones deban mantenerse competitivas en relación a lo que ofrece el resto del mundo.

De momento se espera que en la semana próxima se den a conocer formalmente al menos algunas de las medidas para el sector con las que el gobierno entrante sedujo a sus votantes durante la campaña, con lo que se cree que la rentabilidad relativa de los distintos cultivos se reacomodará en favor de los cereales, por primera vez en mucho tiempo.  

Retenciones: larga historia de tensiones Guillermo Rossi

Los derechos de exportación –conocidos en Argentina como «retenciones»- son tributos aplicados en aduana que gravan la venta al exterior de distintos bienes, tomando como base imponible las cantidades declaradas al precio internacional vigente. Se trata de gravámenes ad valorem pues su importe se obtiene mediante la aplicación de un porcentual sobre el valor de la mercadería. Para los productos agrícolas incluidos en la Ley N° 21.453 la referencia para su cobro es el denominado «precio FOB oficial», es decir, un valor promedio («índice») que calcula el Ministerio de Agricultura a partir de un relevamiento diario entre los agentes que participan de la actividad. Además de uniformar la carga impositiva, estos precios FOB oficiales sirven para evitar la subfacturación de exportaciones.
Suponiendo que la curva de demanda externa es relativamente elástica y el país no ejerce gran influencia sobre los precios internacionales, las retenciones tienen el efecto de disminuir la cotización doméstica del bien al que alcanzan. Este instrumento rara vez se utiliza con una única finalidad. Si bien la cuestión fiscal ha sido históricamente la más preponderante en nuestro país, no es propio soslayar la magnitud y relevancia de sus efectos distributivos (de productores a consumidores, del interior a los centros de consumo, etc.), cuya determinación e importancia excede largamente el objetivo de este breve artículo. Adicionalmente, estos tributos son utilizados también para generar tipos de cambio diferenciales, en este caso reduciendo la paridad efectiva que recibe el sector que exporta. Como equivalencia microeconómica, la traslación de su efecto hacia atrás hace que funcionen en la práctica como un impuesto a la producción con simultáneo subsidio al consumo (Nuñez Miñana, 1998).
Uno de los aspectos más cuestionados de este gravamen es que en la práctica funciona virtualmente como impuesto específico, en el sentido de que recae solo sobre determinados bienes y no tiene en cuenta los costos de producción y comercialización[i]. Esto le quita neutralidad y lesiona el principio de la capacidad de pago. Además, en nuestro país estos derechos no están sujetos al sistema de coparticipación federal, aunque desde hace algunos años el fisco comparte una porción de la recaudación con las provincias a través del llamado Fondo Federal Solidario. La experiencia internacional deja a la Argentina como caso prácticamente único de castigo pesado y sostenido a sus ramas productoras de bienes exportables.
La historia de las retenciones y –en general- de la intervención del estado en el comercio de exportación es de larga data en nuestro país. En distintos momentos se ha recurrido a instrumentos de precio (i.e. aranceles) o de cantidad (i.e. cuotas) que generan barreras que quitan competitividad y dificultan el acceso a mercados. La consecuencia ha sido un crecimiento de las exportaciones por debajo del potencial, drama que suele presentarse como la clave del estancamiento argentino de largo plazo (Díaz Alejandro, 1970).
Los primeros antecedentes se remontan a la inmediata posguerra. En la segunda mitad de la década de 1940 el gobierno reforzó el control sobre el comercio exterior con la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), organismo construido sobre la base de la Corporación para la Promoción del Intercambio y la Junta Reguladora de Granos, dos entidades creadas en la década precedente que constituyeron experiencias preliminares de intervencionismo estatal en la materia. Por aquel entonces, por distintas circunstancias se respiraba un aire contrario a la apertura económica y al libre comercio. Vazquez Presedo (1992) comenta que se encomendó al IAPI encarar la comercialización externa de las cosechas argentinas «en sustitución de organizaciones como Bunge Born o Dreyfus».
Este organismo se creó por decreto en abril de 1946 y duró alrededor de una década. Operaba como el único comprador de cereales y oleaginosas en el mercado interno a precios fijados por el Estado. Su misión era distribuir la oferta entre los distintos usos y colocar los excedentes en el exterior, sustituyendo plenamente el mecanismo de mercado y eliminando las señales de precio (se prohibió la operatoria de los Mercados a Término y la fijación de precios a las Cámaras Arbitrales). En la práctica, los efectos asignativos de esta experiencia fueron similares a los de un sistema de derechos de exportación perfectamente móviles, que aíslan totalmente al mercado local del internacional.
Posteriormente, a fines de 1955 y en el marco de una muy frágil coyuntura económica, el gobierno de la autodenominada «Revolución Libertadora» introdujo derechos de exportación en forma transitoria por hasta el 25%, incluyendo a las denominadas exportaciones tradicionales (cereales, carnes y otros productos del agro). Este primer esquema sufriría sustanciales modificaciones en los años siguientes. Los derechos de exportación volverían a fijarse en diciembre de 1958, en ocasión del lanzamiento del plan de estabilización del presidente Frondizi. Durante ese año el sector agropecuario había estado sujeto a un sistema de desdoblamiento cambiario, por lo que liquidaba la mayor parte de los dólares que generaba vía exportaciones a un tipo de cambio comercial más bajo que el del mercado libre.
A lo largo de la década de los años sesenta el régimen de derechos de exportación se ajustó en diversas ocasiones, aunque como regla general las alícuotas se mantuvieron bajas. La finalidad del esquema era principalmente contrarrestar el efecto de las mejoras graduales en el tipo de cambio (durante la presidencia del Dr. Illia el signo monetario se devaluó nueve veces, aunque no era enteramente fijo). Por ejemplo, desde abril de 1965 las alícuotas vigentes fueron del 13% para el trigo, 9,5% a las carnes y 6,5% al maíz. Las retenciones volvieron a formar parte central de un plan de estabilización en marzo de 1967, cuando el ministro Krieger Vasena introdujo una serie de medidas que incluyeron la devaluación del peso de 280 a 350 unidades por dólar estadounidense y la aplicación de derechos aduaneros de entre 20 y 25%, que se reducirían en forma gradual. Esta experiencia sería reconocida posteriormente como una «devaluación compensada», pues incluyó también una disminución de los aranceles a la importación (Mallon y Sourrouille, 1973).
La economía profundizó su inestabilidad en los primeros años de la década de 1970 y los derechos de exportación con frecuencia estuvieron en la agenda de los planes económicos. Distintos ministros recurrieron a ellos para mejorar la recaudación o desacoplar los precios internos de los internacionales. Lo más saliente de este período fue, en 1972, la introducción de «derechos especiales móviles» mediante la Ley N° 19.503, estableciéndose que los mismos no podían exceder en ningún caso el 15% del valor FOB. Estas medidas se aplicaron en simultáneo con cierres de las exportaciones, con frecuencia recayendo sobre el mercado de carnes. Posteriormente, el gobierno militar de 1976 eliminó inicialmente la mayor parte de las barreras impositivas a la exportación, aunque las volvió a introducir en 1982 durante la gestión del ministro Roberto Alemann.
El gobierno democrático del Dr. Alfonsín también recurrió a los derechos de exportación para fortalecer las alicaídas arcas fiscales, aunque las alícuotas aplicadas fueron decreciendo a lo largo de su gestión. Tras eliminar totalmente las retenciones al trigo y al maíz en 1987 (se mantuvieron para el complejo oleaginoso con diferencial arancelario para los productos con transformación industrial), las volvió a introducir en febrero de 1989, en el medio de otras acciones que buscaban contener una crisis galopante. Esta medida le sirvió al gobierno también para capturar parte del efecto positivo que había tenido la sequía norteamericana de la campaña 1988/89 sobre los precios internacionales de los granos.
A partir de 1991, en el marco de los esfuerzos de estabilización y con miras en dotar a la economía de una mayor apertura se eliminaron los derechos de exportación sobre todos los cereales, mientras que las semillas de soja y girasol continuaron alcanzadas por una alícuota del 3,5% a lo largo de toda la década (aceite y harina de ambos productos tributaban 0% para salir del país). Esta política fue acompañada con una quita de gran parte de los obstáculos al libre comercio agropecuario.
Las retenciones hicieron su reaparición con el decreto 310/02 de febrero de 2002, en el medio de una de las crisis más profundas de la historia argentina. En los considerandos de la normativa se justificó su aplicación en la «grave situación por la que atraviesan las finanzas públicas» y en la necesidad de «atenuar el efecto de las modificaciones cambiarias sobre los precios internos». Inicialmente, las alícuotas fueron del 10% para trigo y maíz y del 13,5% para soja y girasol (productos procesados pagaban sólo 5%). A partir de abril de ese año los porcentajes subieron a 20% en cereales y 23,5% en oleaginosas, respectivamente, mientras que harinas y aceites de soja y girasol comenzaron a tributar un 20%. De este modo, se mantenía el diferencial característico de la estructura arancelaria de nuestro país.
En enero de 2007 la resolución 10/07 del Ministerio de Economía y Producción incrementó las alícuotas en 4 p.p. para el complejo soja, quedando en 27,5% para el grano y 24% para los subproductos. Esta vez la medida se apoyó en el hecho de que la «demanda crece de manera sostenida» y tras su aplicación «la rentabilidad del sector productivo seguirá siendo adecuada». Meses más tarde, tras las elecciones nacionales de 2007 el gobierno saliente modificó todo el esquema, esta vez en la búsqueda de «reducir los precios internos, consolidar la mejora de la distribución del ingreso y estimular el mayor valor agregado». El maíz comenzó a pagar un derecho de exportación del 25% y el trigo del 28%, mientras que las alícuotas de girasol y soja se incrementaron hasta 32 y 35%, respectivamente, con 3 p.p. de diferencial arancelario para los productos de primera transformación industrial.
En marzo de 2008 tuvo lugar una nueva modificación en el esquema de retenciones. La situación fiscal era robusta y el tipo de cambio había permanecido estable por varios años. Aun así, el Ministerio de Economía, comandado en aquel momento por Martín Lousteau, diseñó un sistema móvil que en el momento de su anuncio aumentaba la carga tributaria hasta niveles que prácticamente vulneraban el principio de justicia en la imposición. En el caso de la soja, el esquema movía inicialmente las alícuotas de 35 a casi 41%, alcanzando luego un máximo de 48,7%. Además, a valores FOB superiores a u$s 600 la alícuota marginal era del 95%, es decir, el fisco capturaba casi la totalidad de la mejora de los precios por encima de ese nivel.
La medida generó una franca oposición del sector, que rápidamente pidió una revisión de la misma. En la búsqueda de consensos, el proyecto inicial sufrió varios cambios con el paso de las semanas, denotando el elevado nivel de improvisación con el que había visto luz. Tras más de 120 días de conflicto, la célebre resolución M.E. 125/08 encontró un freno al no pasar la ratificación legislativa a la que fue sujeta (el vicepresidente Cobos desempató en la Cámara de Senadores), por lo que el Poder Ejecutivo procedió a su derogación tras la discusión parlamentaria.
Por último, hacia finales de 2008 y en el medio de una de las peores sequías de las últimas décadas, el gobierno resolvió reducir la carga vigente sobre las exportaciones de trigo y maíz, cultivos que habían perdido una considerable superficie de siembra. La medida se planteó también en pleno desencadenamiento de la crisis financiera internacional, que tuvo un impacto muy negativo sobre los precios. En los considerandos de la normativa se reconocía que «han variado las condiciones ponderadas para la aplicación de los derechos de exportación de los productos aludidos, [por lo que] resulta aconsejable propiciar la reducción éstos».
Desde entonces, por siete años se mantuvo mayormente inalterada la estructura de las retenciones para granos, harinas y aceites, verificándose solamente cambios en biodiesel y en el rubro de mezclas para alimentación animal, entre otros productos agroindustriales. No obstante ello, en este período las autoridades idearon distintos mecanismos que –manteniendo la obligación de tributar en cabeza del exportador- buscaron modificar la incidencia del gravamen, por ejemplo a través de reintegros a productores. Uno de los más recordados rigió para el trigo de la campaña 2013/14 y contemplaba la devolución de los derechos de exportación a través de la creación de un fideicomiso y la entrega de certificados denominados CEPAGA. Estos regímenes especiales, como en su momento lo fueron el «trigo plus» y «maíz plus», tuvieron escaso éxito en generar entusiasmo para la siembra.
En conclusión, las distintas variantes que tomaron los derechos de exportación en las últimas décadas no hacen más que reforzar la idea de que el sector agropecuario –que significa el 25% del PIB en forma directa e indirecta y contribuye con el 55% de las exportaciones- ha sufrido una visible discriminación en los sucesivos planes de gobierno. El sector convivió con una distorsión de precios casi permanente, que frenó su crecimiento y dificultó las posibilidades de pensar en el mediano y largo plazo. En este sentido, los anuncios de eliminación de este tributo sobre los cereales y la prometida disminución gradual sobre la soja constituyen una buena noticia para la economía nacional.


[i] En realidad, todas las exportaciones argentinas pagan derechos de exportación, pero sólo las agroindustriales y energéticas están sujetas a alícuotas elevadas. Para las ventas externas industriales el fisco reintegra el 5% correspondiente al tributo.

El deterioro brasileño y su impacto sobre Argentina. Dante Sica

La reciente decisión del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de aceptar el pedido de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y las diferencias entre la mandataria y su vicepresidente condimentaron aún más el fin de año ya convulsionado que vive Brasil.

Como toda crisis, cuanto más se agudiza, más desconfianza y parálisis genera en las decisiones de consumo e inversión de la ciudadanía, profundizando el deterioro de la economía. Este año la economía del país vecino registrará su peor desempeño en veinticinco años, con una caída del producto que se aproxima al 3,5% y un derrumbe del 23% en el índice de confianza al consumidor, según datos oficiales, avalados por otro indicador relevante como es el de confianza del empresario industrial, que muestra una contracción de 26,8% en lo que va de 2015.

Y las perspectivas tampoco son alentadoras con la actual recesión, que anticipa un devenir de depresión económica. Las proyecciones del mercado para el año entrante que recaba regularmente el Banco Central de Brasil se ajustan a la baja día a día: mientras que tres meses atrás se esperaba una caída en el producto de 0,5% para 2016, hoy los pronósticos son más pesimistas: la economía se contraería 2,3% el año próximo.

Esta situación tiene impacto en la Argentina. Brasil es el principal destino de nuestras ventas al exterior, en particular de productos industriales -segmento en el que absorbe casi la mitad de los envíos domésticos-, por lo que el retraimiento de su demanda no sólo significa menos dólares comerciales sino también menos actividad para sectores que ya vienen golpeados, y por consiguiente, mayores riesgos sobre el empleo. Esto es especialmente significativo para el sector automotriz del país, pero también para otros rubros industriales, como el químico, petroquímico, siderurgia y metalmecánica, que vieron reducirse sus exportaciones bruscamente en 2015.

Este escenario permite prever que, aun a pesar de la corrección en el tipo de cambio que nuestro país debería llevar adelante para corregir el fenomenal atraso cambiario que dejó como herencia la gestión anterior y que alentaría las colocaciones de productos locales en el exterior, las ventas a Brasil es improbable que se recuperen en el corto plazo. Si sumamos el efecto que sobre la demanda interna generaría el plan de estabilización a aplicar por el nuevo gobierno en los primeros meses de 2016, orientado a reordenar la macroeconomía, el resultado inmediato sobre la producción local no será menor.

No obstante, el escenario que se observaría en la primera parte del año próximo se revertiría hacia el último trimestre, con una recuperación del crecimiento de la mano de la inversión y, en una segunda instancia a partir del consumo, esperándose para 2017 la recuperación del mercado brasileño que permita potenciar las exportaciones, impulsando a su vez toda la cadena productiva argentina.

El Plan Macri, entre pagar los futuros y endeudarse. Salvador Di Stefano

La herencia recibida es espantosa, pero aún no fue denunciada en números. Discutir el dólar futuro es perder financiamiento. Hay que pagar, capitalizar al Banco Central y poner un tipo de cambio alto.

¿Por qué el gobierno no toma medidas concretas?

.- El gobierno parte de la premisa que hay que capitalizar al Banco Central, para luego salir a resolver el resto de los problemas, y definir las variables que guían nuestro camino.

¿Por ejemplo?

.- Precio de la tasa de interés, y del dólar.

Entonces, no hay definición esta semana.

.- Para nada, al menos en los primeros días. Se espera que jueves o viernes pongamos en funcionamiento el nuevo esquema.

¿Cuál es la idea?

.- El Banco Central, bajo el gobierno Kirchnerista, le presto al Tesoro de la Nación, U$S 101.500 millones. Hay que canjear esta deuda con algún acreedor externo, que posibilite elevar el nivel de las reservas, y esto daría lugar a un mayor respaldo en dólares de la base monetaria. Por otro lado, le permitiría al Banco Central honrar las obligaciones pendientes con importadores y empresas que desean remesar utilidades al exterior.

Esa deuda ¿no se puede pagar con un bono?

.- Un bono es un reconocimiento de un pasivo, que en algún momento, esta generación u otras generaciones deberán pagar. Abusar de la emisión de bonos para pagar deuda, engrosará la deuda pública, y eso afectará a futuro el crédito externo, como también el nivel de tasa a la que nos financiamos. En la primera etapa, preferiría solo emitir bonos para saldar deudas que ponen trabas al acceso a mercado de capitales.

¿Por ejemplo?

.- Solo emitiría bonos para pagarle a los fondos buitres y al Ciadi, de esa forma salgo del veraz internacional. Serían bonos compulsivos, que tampoco nos muestran muy bien en los mercados mundiales. Estas colocaciones nos liberarían de deudas que nos dejó el gobierno K y nos restringían el acceso al mercado.

Hay que tomar deuda nueva

.- Por supuesto, hay que financiar el déficit fiscal del año 2016, y solicitar dinero para obras de infraestructura.

El déficit del año 2015 sería más alto del 7% el PBI, y tiene preocupado al Ministro de Economía.

.- Durante el año 2015 hemos recorrido el país dando conferencias. Los testigos de dichos eventos, podrán dar fe, que desde marzo de 2015 vengo sostenido que el déficit del sector público del año 2015 sería $ 400.000 millones, incluido los aportes del Banco Central y Anses. Esto nos indicaba un déficit del 8% del PBI. Nos extraña, como el actual ministro no conocía estas proyecciones, que dicho sea de paso, eran el consenso de muchos analistas, economistas y periodistas económicos.

En conclusión, hay que salir a colocar cerca de U$S 100.000 millones entre deuda para pagar lo que dejo el gobierno K, y el nuevo endeudamiento.

.- Correcto.

Para tomar esa deuda no debería haber ruido en el plano interno.

.- Si el gobierno en este momento desea no pagar los contratos de dólar futuro, se cae toda la estrategia de captura de fondos en los mercados mundiales. Porque el que debe en dicho mercado es el Banco Central, y si no paga haría las veces de un default.

Los contratos se vendieron a precios muy bajos.

.- Precios tan bajos como el dólar ahorro, los pasajes de aviones en 18 cuotas, el dólar comercial para importar mercadería, y tantas otras cosas que se cotizaron a dólar oficial en esta economía.

En Estados Unidos el dólar futuro estaba más alto.

.- El valor del dólar futuro es el valor hoy, más una tasa de interés. El que hace esa comparación es porque no entiende el mercado de futuro, y si no lo entiende que no sea presidente del Banco Central. Aquí el problema fue que el gobierno saliente piso el valor del dólar, no es el problema del mercado de dólares futuros.

¿Entonces?

.- Hablemos con propiedad, el gobierno de Cristina Fernandez piso el valor del dólar, y genero estas asimetrías que hoy el gobierno entrante debe ajustar, porque de lo contrario no creceremos nunca. Nos hacemos cargo de todo este déficit, previa comunicación del inventario de desastres que nos dejan.

¿Cómo están las reservas y base monetaria?

.- Las reservas suman U$S 25.030 millones y la base monetaria $ 612.316 millones. A esto hay que sumarle un endeudamiento del Banco Central en pases, letras y notas por un valor de $ 285.631 millones.

¿Qué plata juntaría el gobierno a corto plazo?

.- Buscaría juntar unos U$S 15.000 millones, para que las reservas trepen a U$S 40.000 millones. Con dicho nivel de reservas y la actual base monetaria, tenes un dólar de convertibilidad de $ 15,00.

Así de simple

.- No, es mucho más complejo. El gobierno deberá emitir mucho más dinero hacia fin de año, y parte de las reservas que ingresen se harán contra emisión monetaria, por ende no es lineal el cálculo.

¿Tenes una proyección?

.- Nuestra sensación es que el gobierno buscaría una letra de U$S 8.000 millones, y el resto es ingreso de dólares contra emisión monetaria. Eso te daría una reservas rondando los U$S 40.000 millones, y una base monetaria rondando los $ 750.000 millones, eso te daría un dólar de convertibilidad de $ 18,75.

En cuanto quiere poner el dólar Macri

.- Entre $ 14,00 y $ 15,00.

Se queda súper corto

.- Para que ello se cumpla, deberá subir mucho la tasa de interés, para que los pesos excedentes no se dirijan a precios o suba del dólar blue.

¿Qué nivel de tasa debería colocar?

.- No menos del 40% anual.

Eso es terrible

.- Es la herencia. Lo que el gobierno actual no comunica, y se equivoca.

¿Qué tendría que comunicar?

.- El gobierno de Cristina nos deja una base monetaria de $ 612.000 millones, más una deuda en pesos de $ 286.000 millones y U$S 15.000 millones vendidos a futuro a un precio de $ 11,00. Una deuda con el Banco Central por U$S 101.500 millones. No tenemos crédito, y hay que financiar un déficit de $ 400.000 millones al año. La deuda pisada de los fondos buitres, Ciadi, juicios de jubilados, y pagos pendientes de rentas a bonistas del exterior, ascendería a unos U$S 40.000 millones. Más el déficit estructural de infraestructura que tiene el país.

Una lluvia de pesos y dólares.

.- Yo te diría un diluvio

¿Qué hacemos?

.- Hay que comunicar que: Para que esos pesos no generen inflación, hay que respaldarlo con dólares o sacarlos del mercado. Por ende los únicos caminos son más endeudamiento, un mayor ingreso de dólares vía ventas externas, ajuste fuerte del tipo de cambio, y más tasa de interés.

Vamos a las medidas concretas.

.- Comencemos

1) Acordar con los fondos buitres, volver en lo inmediato al mercado internacional, y pagarle al Banco Central parte de la deuda U$S 101.500 millones que el tesoro tiene con dicha entidad.

2) Sacar pesos del mercado, vía suba de encajes o incremento en la tasa de interés, esto traerá como consecuencia una baja de precios en la economía, como también mayor recesión. Estas medidas tendrán efecto sobre la tasa de inflación en el año 2017, ya que en los primeros meses, difícilmente se pueda bajar fuertemente el nivel de inflación, esperaríamos una inflación de un digito, recién para el año 2018.

3) Necesitamos un tipo de cambio muy alto, para no correr de atrás al mercado, y que se nos generen expectativas negativas. Para ello sería necesario un tipo de cambio por encima de $ 16,00.

4) Urgente aprobación de moratoria impositiva, con tapón fiscal, para engrosar los ingresos del Estado, y acelerar el proyecto de blanqueo de capitales.

5) Bajar en forma inmediata las retenciones a la exportación, y permitir ajustar los balances por inflación, para alentar la inversión en las empresas.

Como ves al gobierno.

.- Me parece que tiene claro solo alguno de estos puntos. Se enredó discutiendo no pagar los dólares a futuro, y perdió el rumbo de comunicar el déficit o la herencia económica que le deja el gobierno. Si no comunica la herencia, le discutirán todas y cada una de las medidas que proponga.

No dijiste nada de Brasil, y la tasa en USA

.- Enviamos dos informes privados con estos temas.

Pronósticos

.- El gobierno nacional debe hacer anuncios económicos en lo inmediato. Detallar la herencia recibida. Comunicar que se tendrán que tomar medidas dolorosas. Trabajar para que la economía no se enfríe demasiado, pero comunicar que el nivel de actividad puede caer fuertemente en los próximos meses. Los ajustes de salarios, jubilaciones, pensiones y planes asoman en los horizontes, sería mejor que el gobierno se adelante, antes que comiencen los conflictos.

Todo eso es muy difícil

.- Viste porque hay que hacer el shock, y no la política gradual. Para enfrentar estos problemas necesitan medidas audaces, ir por lo gradual te llevará a que el conflicto se prolongue en el tiempo, y el gobierno si quiere hacer un cambio en el país, necesita ganar las elecciones de mitad de mandato.

Si no hacen esto

.- No hay problema, le buscaremos la vuelta a las inversiones y negocios, para ganar dinero en el contexto que nos fijen, aunque no sé si será lo mejor para el futuro del gobierno y del país.

Macri advirtió que será “implacable” con los productores que quieran pagar menos Ganancias


El presidente Mauricio Macri anunció hoy en un campo de Pergamino que hoy firmará el decreto de eliminación de derechos de exportación de la mayor parte de los productos agropecuarios.
La única excepción será el poroto de soja que tendrá un derecho del 30% (cinco puntos menos que la alícuota vigente hasta la semana pasada). La retención de la harina y aceite de soja pasará al 27%.
“Ustedes tiene un compromiso que cumplir, que es pagar los impuestos, porque ahora los vamos a cuidar y administrar bien, entonces no hay ninguna excusa”, indicó Macri, quien estuvo acompañado por la gobernadora bonaerense María Eugencia Vidal y el ministro de Agroindustria Ricarfo Buryaile.
“Entonces si hay más ganancias (por reducción de retenciones), hay que pagar con alegría más Impuesto a las Ganancias, porque ese impuesto es solidario: ayuda a que podamos seguir construyendo oportunidades para otros. Y no querría tener que aplicar la ley, con todo el afecto que les tengo, porque encuentro que están evadiendo”, advirtió el presidente. “Voy a hacer implacable aplicando la ley con aquellos que no la cumplen”, añadió.
Macri también pidió a los productores generar más valor agregado para los cereales. “Tenemos que dejar de ser el granero del mundo para ser el supermercado del mundo”, se entusiasmó.
“Lo vamos a hacer (eliminar las retenciones) porque confiamos en ustedes. Yo sé que son verdad las proyecciones que se han hecho (que indican) que podemos duplicar la producción de alimentos en la Argentina. Y también sé que tenemos una enorme responsabilidades, que es construir la infraestructura que le falta a este país”, apuntó.
“Vamos a poner en marcha el mayor plan de infraestructura de la historia y sin corrupción. Las obras van a valer lo que valen y se van a terminar en tiempo y forma, como tiene que ser, para que haya cada vez más confianza entre los argentinos”, prometió.
Los precios FAS del maíz y el trigo ya contemplan –por anticipado– la eliminación de las retenciones, mientras que en el caso de la soja 2015/16 también está incorporada la retención del 30% (no así en los precios ofrecidos de soja vieja 2014/15, que tienen una retención implícita del orden del 20% para intentar promover ventas por parte de los productores).
De todas maneras, existen aún algunos productos desarbitrados –como el girasol o la cebada cervecera– que aún no incorporaron la rebaja de derechos de exportación que comenzará a regir esta semana. La medida también permitirá reacomodar precios internos de muchas producciones regionales (como la chía en el NOA).

Asoma una cosecha con mala calidad de grano. GEA BCR


La cosecha triguera arrancó en la parte norte de la región núcleo y este de Córdoba con fuertes indicadores negativos de calidad. Bajísimo nivel proteico, escaso gluten y alta variabilidad de peso hectolítrico. Los granos panza blanca y la baja proteína van de la mano de la escasa fertilización nitrogenada. Se lleva cosechado un 20% y los resultados están en el rango esperado de 37 qq/ha. Pero la granizada y la diferencia entre planteos tecnológicos generan una amplísima variación de rindes. Resta un 10% de soja de primera por sembrar. Quedan pendientes lotes planos con encharcamientos, bajos anegados y las resiembras por granizo y/o asfixia de plántulas. Las zonas más problemáticas son el sur de Santa Fe y sobre todo el sur-este cordobés muy afectado por el granizo. El maíz de primera crece espléndido en su etapa vegetativa. Los cuadros se encuentran con 6 a 12 hojas según zona.

Una calidad inesperada
Por las excelentes condiciones de llenado de grano que tuvo el trigo no se esperaba una mala o regular calidad de grano. Pero los primeros análisis muestran porcentajes de proteínas que no llegan al 10%, gluten de 22 a 24% y pesos hectolítricos muy variables. La escasez de nitrógeno aplicado y el “lavado” del suelo por las lluvias de agosto se le sumaron las lluvias en las etapas finales del llenado, esta vez “lavando” las proteínas de los granos. Días nublados y temperaturas frías generaron granos más almidonosos, conocidos como “panza blanca”. Los lotes cordobeses, antes de la granizada, eran los más prometedores de la campaña en cuanto a rindes. Ahora, los cuadros que fueron afectados por granizo presentan rindes de 15 qq/ha. Los que se salvaron están en 50 qq/ha. En el centro sur de Santa Fe, los resultados son más uniformes con rindes de 30 a 40 qq/ha, promediando los 37 quintales.  

Tiempo de descuento para soja de primera
Hay un 10% de los cuadros de la región destinados a soja temprana que están con serios problemas. Algunos esperan condiciones de piso para ingresar con las sembradoras pero en otros debe resembrarse por los daños de granizo y/o pérdidas de plántulas por anegamientos. Hay una amplia variedad de estadios fenológicos en la región. Los primeros, sembrados en octubre, ingresan en la etapa de floración. Son muy pocos lotes y van seguidos por el 63% que sigue diferenciando hojas. El pelotón del fondo lo integran los lotes que recién están emergiendo. Afortunadamente, esta vez los pronósticos van a acompañar a la recuperación de los lotes. Se espera estabilidad y días soleados hasta el próximo jueves.  
Maíz resplandeciente
Con hojas sanas, temperatura y humedad acorde, el maíz temprano crece vigorosamente en la región núcleo. Por otro lado, el nuevo precio del cereal lo hace aún más atractivo, tal como podrá verse en el análisis de márgenes del informativo semanal de la BCR (4/12). La calificación del maíz es excelente en el 39% del área, muy buena en el 56% y buena en el resto. En el norte de la región los cuadros presentan entre 8 a 10 hojas y hacia el sur entre 5 y 7 hojas. Hay un avance muy incipiente de maíces tardíos y se percibe una recuperación de área respecto al plan inicial. Los maíces de segunda aguardan en la línea de largada.

El macrismo quiere negocios con Irán, empezando por el trigo

cosechatriguito
Lo dijo la canciller designada. "La Amia es otro tema", sostuvo Susana Malcorra. También habló sobre Malvinas, Venezuela y Mercosur, y Estados Unidos y Alca.
BUENOS AIRES (NAP). "Si tenemos una oportunidad de vender trigo e Irán lo puede pagar, no veo por qué no hacerlo. Otro tema es el de la Amia. El presidente ya dijo que quiere derogar el acuerdo".
La polémica postura sobre la relación del gobierno que presidirá Mauricio Macri con Irán, país sospechado de haber planificado el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994 que provocó 85 muertes, la adelantó la designada ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra. El acuerdo que se derogaría es el que firmó Cristina Kirchner con el ex presidente iraní Mahmud Ahmadineyad para que los sospechosos sean juzgados en su país.
"Hay que generar una vinculación comercial con Irán", afirmó. "Eso formará parte de la agenda", agregó la próxima canciller en declaraciones al diario La Nación.
En otras entrevistas, Malcorra expresó las siguientes posturas sobre otros países y acuerdos:
Malvinas: "La relación con Gran Bretaña no se limita a ese tema. La cuestión de las Malvinas es fundamental para los argentinos y es fundamental para los ingleses. Es de una larga historia y no podemos negarlo. Pensar que la relación con Gran Bretaña se limita al tema Malvinas es cuanto menos una sobresimplificación de las relaciones. Tenemos un área en la que disentimos y debemos encontrar la forma de resolverlo. Pero eso no quiere decir que cancelemos todo el diálogo con el Reino Unido".
"El presidente quiere ver el tema del Atlántico Sur en su globalidad porque allí hay muchos temas que preocupan y que bien abordados pueden ser de win win. Hay toda un área relacionada con el tema Antártida. No vamos a negar nuestros reclamos, pero lo haremos en el contexto de que ése es un tema de las relaciones con Gran Bretaña, pero que no lo es todo".
Venezuela: "La diferencia (en las elecciones) es realmente significativa y ha sido reconocida por el presidente Nicolás Maduro, con lo cual nada indica que haya una razón para la aplicación de la causa democrática. Durante la campaña, Macri había dicho que impulsaría a Venezuela del bloque regional si Maduro no liberaba a los presos políticos. La cláusula democrática (del Mercosur) se aplica sobre hechos y las elecciones en Venezuela se han desarrollado dentro de lo que el marco democrático establece".
Estados Unidos y Alca: "(El Alca) No es mala palabra en tanto y en cuanto encontremos una vinculación que sintamos que nos beneficia. Tenemos que privilegiar en las relaciones internacionales todo aquello que abra oportunidades de inversión, oportunidades de negocio, oportunidades de exportación con el objetivo de generar trabajo, de generar empleo. A partir de esa lectura vamos a tener una forma de revisar las oportunidades", dijo Malcorra durante una entrevista en radio La Red.
"Argentina tiene que tener una relación madura (con Estados Unidos); no hacerlo sería negar oportunidades de todo tipo. Tendremos una relación en la cual hagamos nuestros planteos con nuestros puntos de vista, tengamos una relación previsible y nos abramos no solamente en la relación con el gobierno sino las oportunidades comerciales y de inversión que puedan surgir".

Willy Kohan: “¿Que va a pasar con el dólar en la semana del sinceramiento?" AUDIO

Willy Kohan: "¿Que va a pasar con el dólar en la semana del sinceramiento?

“Evidentemente hay un objetivo que está muy claro en el equipo económico y es lograr un esquema para que vuelvan los dólares que se han fugado, que se liquiden las exportaciones, los stocks y que los propios argentinos empiecen a vender los dólares que han ido comprando desde el 2011, cuando empezó el cepo cambiario”, analizó hoy el periodista económico, Guillermo ‘Willy’ Kohan.

Según Kohan, el programa del gobierno de Mauricio Macri podría llamarse “el plan retorno: cómo hacer para que los argentinos vendan los dólares”. 


En su habitual columna de radio Mitre, el periodista aseguró que “la clave, de la que no se habla mucho, es el famoso tema del sinceramiento del precio. El Gobierno va a anunciar hoy la baja en las retenciones, que es muy importante para que el sector generador de dólares empiece a liquidarlos al BCRA. Pero todos sabemos que a 10 pesos nadie quiere vender dólares, todo el mundo quiere comprar.Entonces la clave es sincerar el precio, unificar el mercado de cambios, pero sin que eso genere un estallido económico y sobre todo inflacionario”. 
Según pronosticó, “el control de cambios, el hecho de que los exportadores están obligados a venderle sus dólares al Banco Central y los importadores están obligados a ir al BCRA a buscar los dólares, se va a mantener”. 
“¿Cuál va a ser el precio del dólar en la primera etapa”, se preguntó Kohan. “Recordemos que el presidente Macri dijo: ‘se va a unificar el mercado de cambios con intervención del BCRA y con franjas de flotación’. Y el número mágico es $ 14 y dicen que la franja de flotación ideal será de $ 13,80 a $14,50. Que el Banco Central compre dólares a $ 13,80 y venda a $ 14,50 y ahí manejar la situación entre los exportadores, el BCRA y los importadores”, sería una posibilidad, explicó. 

Para el periodista, “es muy importante entender que el control de cambios va a seguir y que lo más probable es que el cepo se mantenga y que se va a flexibilizar de a poco”. 


“Acá la clave es que el dólar no se vaya más arriba de $ 14,50 y que el Gobierno tenga una capacidad de intervención para frenar la demanda de dólares para que mucha gente que tiene los dólares le convenga venderlos. Y obviamente ahí viene la tasa de interés: cuánto va a pagar el gobierno, sobre todo a los bancos, para que haya más tentación a vender los dólares. Eso se sabrá esta semana en la licitación de Letras y hay quienes dicen que el Gobierno va a acercar la tasa de interés de las Letras en 40%”, opinó. “Lo que el Gobierno necesita es que el que va a vender los dólares a $ 13,50 - $ 14.50 suponga que en marzo ese precio no subirá, y eso es la tasa de interés”, añadió.

Qué pasa con el dólar ahorro

“Ya no va a ser a $ 10, tal vez sea de $ 14. Entonces habrá menos gente que esté dispuesta a comprar dólar ahorro si el Gobierno efectivamente junta u$s 3.000 millones de las cerealeras, u$s 6.000 millones de los bancos y dicen que el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, está negociando un crédito con la Reserva Federal de EE.UU. de u$s 10 mil millones y eventualmente u$s 15 mil millones del FMI. Por lo que el Gobierno tendría un poder de fuego importante para mantener esa cotización del dólar”, analizó.

Qué pasa con el dólar tarjeta/turista

“El que viaja al exterior básicamente está pagando un dólar a futuro, que es el dólar a $ 10 más el 35% del impuesto. Si el dólar único se va a $ 14, ¿qué hace el Gobierno: deja o no el 35%?”, se preguntó. “Algunos recomiendan en el mercado que el Gobierno deje el 35% para que la gente saque los dólares del bolsillo y no use el dólar tarjeta, porque ese dólar podría costar más caro que el dólar blue”, pronosticó.

 

Negocian una vía de pago de futuros que no debilite el frente monetario. MATÍAS BAREBERÍA

Tras la unificación del dólar en torno a $ 15, el BCRA deberá pagar unos $ 70.000 millones en futuros contraídos por la administración previa. No habrá default, pero buscan que ese dinero se adelante de impuestos o vaya a un título.
Una pulseada alrededor del destino de las obligaciones que contrajo el Banco Central (BCRA) en el mercado de contratos a futuro se acercaba ayer a un final consensuado después de varias reuniones entre el flamante Gobierno, mercados a término y cámaras bancarias. Ayer hubo encuentros en el Central y en el Ministerio de Hacienda para encontrar una solución que evite que la administración encabezada por Mauricio Macri arranque "rompiendo contratos" y, al mismo tiempo, que los más de $ 70.000 millones que debería pagar la autoridad monetaria una vez que se concrete la devaluación del tipo de cambio oficial inunden la calle.
El ahora ex presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, tomó posturas por unos u$s 15.000 millones en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y el Rofex –los dos mercados a término del país– con el objetivo manifiesto de desinflar expectativas de devaluación. Así, por ejemplo, la entidad vendía a $ 10 contratos con vencimiento en los próximos meses que fuera del país se acordaban a $ 15.
La diferencia, habitual entre los mercados locales intervenidos por el Gobierno y el que tiene sede en Nueva York, se vuelve relevante ahora que la salida del cepo cambiario promete unificar el precio del dólar en torno al valor actual del "contado con liquidación" (en el orden de los $ 15). El problema es que cuando venzan los contratos vendidos por el BCRA, éste tendrá que pagar a los tenedores de esos papeles unos $ 70.000 millones por la diferencia entre la cotización a la que vendió y la que tendrá la divisa. Esos pesos, en un contexto libre de trabas cambiarias, desharían las reservas en cuestión de días y presionarían los precios al alza.
La propuesta original del ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y el presidente de la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger, de pagar sólo parte de esas deudas a quienes compraron futuros después de septiembre último despertó el cerrado rechazo de los bancos. En particular de las entidades extranjeras que ya expresaron su voluntad de participar de un crédito puente de corto plazo por unos u$s 8000 millones con el fin de recomponer reservas.
"El BCRA nunca cayó en default, por lo que puede obtener una tasa de mercado por el préstamo de corto plazo. Pero si entra en default con los contratos a futuro esa tasa se volvería privativa", contaron ayer en una entidad.
Según pudo saber El Cronista, la propuesta de solución más avanzada ayer era la de comprometer a los bancos a utilizar los $ 70.000 millones para el adelanto de Ganancias. Así, esos pesos no irían a la calle. Como los bancos tienen sólo el 5% de los contratos, y el resto está en manos de sus clientes, las entidades actuarían como intermediarias: les pagarían a sus clientes de sus propios fondos, mientras que usarían el pago del BCRA para el adelanto de Ganancias. Otra alternativa era la emisión de un bono que atrajera esa liquidez.
El problema para estas soluciones lo presentaba ayer el Rofex. El MAE es un mercado concentrado en bancos, a pesar de que operen por cuenta de terceros, por lo que con arreglar con unos pocos operadores se cierra un acuerdo. El Rofex está más atomizado –sus dirigentes hablan de 5.000 cuentas diferentes– y es muy utilizado por empresas que importan parte de sus insumos. Sus directivos tuvieron ayer una reunión técnica en Hacienda y se volvieron a Rosario muy satisfechos con una solución que no revelaron.
Según fuentes de Hacienda y Finanzas, Prat Gay estuvo ayer "todo el día" en el BCRA analizando este tema junto con Sturzenegger. Pedro Lacoste, secretario de Política Económica, y Luis Caputo, secretario de Finanzas, también tomaron parte de un encuentro donde el acuerdo con bancos por un crédito puente también era intensamente discutido.
En las reuniones de ayer los bancos extranjeros eran mayoría, pero también los de capital local tuvieron su participación. Hoy habrá reunión en la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentinos (ADEBA) para tratar el tema futuros.
"No es importante nuestra tenencia de futuros, pero estamos en contra de todo default porque daña el sistema", dijeron desde una de las entidades locales.
 

La magnitud de la crisis convierte aMacri en un presidente sin luna de miel. FERNANDO GONZALEZ

Es conveniente que Mauricio Macri y sus colaboradores lo entiendan. El nuevo presidente y su gobierno no tendrán luna de miel. No habrá ese lapso de tiempo en el que la opinión pública le sonríe a los funcionarios recién llegados. Es que la crisis de la Argentina es de tal magnitud y está tan extendida que no deja margen para la improvisación ni para los errores evitables. Tal vez sea injusto pero es lo que el país vivirá a partir de hoy.
Ya no importa que el dólar atrasado, la inflación en disparada o la multiplicación de los cortes de energía eléctrica se deban a la pésima gestión del kirchnerismo. La responsabilidad ahora es de Macri. La convocatoria a los dirigentes de la oposición y a los gobernadores es bienvenida pero no es suficiente. El presidente es quién debe tomar medidas urgentes y sensatas para mostrar rápidamente que se puede avanzar hacia soluciones al menos parciales. Y el nuevo gobierno es el que cargará con la responsabilidad de un eventual calentamiento económico o con la mochila tan temida de un estallido social en estos días tensos de diciembre.
Macri confía en la simpatía social que despierta el arranque de su gestión. Y focaliza su apuesta en las iniciativas que comunica a través de los grandes medios de la Argentina (el Grupo Clarín y el diario La Nación). Es el mismo método que utilizaron Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner en las transiciones de 1999 y 2003 con los resultados conocidos. Al final del verano, sabrá si la estrategia fue exitosa o si se impone un replanteo para no repetir las experiencias traumáticas de sus antecesores.

Presión al Gobierno de La Serenísima y los productores de pollo: se bajan de Precios Cuidados


 Presión al Gobierno de La Serenísima y los productores de pollo: se bajan de Precios Cuidados  
Después de que el Gobierno de Mauricio Macri anunciara que pretende continuar con el plan de Precios Cuidados al menos por unos meses y saliera a buscar la buena voluntad de productores y supermercadistas para retrotraer los precios que más aumentaron en las góndolas, La Serenísima y los productores de pollo decidieron bajarse del programa oficial de precios controlados.
Si no llega a ser un desafío al Gobierno, la decisión cuanto menos va en contra de lo que Macri y sus funcionarios están buscando en el sector de consumo masivo.
La Serenísima, la marca emblema de Mastellone, tiene varios productos –leche en sachet y yogures, sobre todo- en el listado de Precios Cuidados. A su vez, acaba de firmar un acuerdo por alrededor de u$s 10 millones por el que un 25% del capital accionario queda en manos de Arcor, otro gigante de la industria alimenticia argentina.
La salida de la empresa de los Precios Cuidados aún no es oficial. Lo mismo pasa con los productores de pollo. Pero El Cronista pudo saber que son decisiones que ya están en marcha.

Samid: “Cristina es conductora de La Cámpora, el PJ no le responde” AUDIO

 
El ‘rey de la carne’ celebró la baja de las retenciones y adelantó que se presentará para liderar el PJ en provincia de Buenos Aires.


El empresario de la carne Alberto Samid sostuvo hoy que “más que conductora del PJ, (la ex presidenta) Cristina Kirchner es conductora de La Cámpora”, y aseguró que hoy el Justicialismo “no le responde”.
“Al haber tenido una derrota tan grande, todos deberían presentar la renuncia y hacer elecciones internas y que de ahí salga el liderazgo. Ellos han conducido muy mal, deberían renunciar todos y que elijan las bases”, señaló respecto al futuro del partido.
Samid aclaró además que nunca fue “aplaudidor” y consideró que seguramente Daniel Scioli “será el conductor del partido”.

 


”Cristina es conductora de La Cámpora, del PJ no porque hoy no le responde”, subrayó.


En diálogo con Radio Ciudad, el autodenominado ‘Rey de la Carne’ manifestó su intención de presentarse como candidato a presidir el PJ en la provincia de Buenos Aires y celebró ellevantamiento de las retenciones, al sostener que “es una medida que necesitaba el país”.

“Lo de las retenciones es muy bueno, es lo que hacía falta, es lo que yo venía planteando hace tiempo. Las economías regionales, el campo están todos contentos y con ganas de darle para adelante”, analizó.


Al ser consultado sobre los últimos aumentos de precios que mostró en especial la carne, consideró que si bien no será posible que los valores se retrotraigan al 30 de noviembre como pide el Gobierno, “algo tienen que bajar”.
 Samid: “Cristina es conductora de La Cámpora, el PJ no le responde”
 
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