La firmeza del trigo local pierde fuerza hacia la próxima cosecha

2018/06/12

Entre el disponible y el trigo nuevo hay una caída de 65 dólares. En algún momento, los valores van a converger. 
El mercado de trigo ya venía reflejando en Chicago los problemas climáticos en el estado de Kansas, principal estado productor de trigo duro de Estados Unidos. Por este motivo la suba llegó a superar los 20 dólares por tonelada, más allá de que la producción global de trigo estadounidense aumenta de 47,37 millones de toneladas a 49,57 millones, por la mayor cosecha de trigos blandos. Y este es un factor muy importante a tener en cuenta: Estados Unidos reduce su producción y exportación de trigos duros, que son justamente los que produce la Argentina.
Esta situación impactó en el mercado de trigo disponible en nuestro país que coincidió con la crisis cambiaria de las Lebac y la fuerte suba registrada en la cotización del dólar. El mercado consolida ahora un precio disponible en un piso de 250 dólares por tonelada.
Ahora se agrega una fuerte sequía en Rusia, el primer exportador mundial. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), ya había reducido la producción y el saldo exportable en su primer informe de oferta y demanda mundial de la próxima cosecha.
Veamos que, en su informe del 10 de mayo, el Usda estimaba una producción de trigo ruso de 127,44 millones de toneladas para la nueva campaña 2018/19. Una baja de 14,76 millones de toneladas con respecto a la producción 2017/18 que llegó a 142,2 millones.
Esta menor producción de Rusia impacta de lleno en sus saldos exportables; ahora se proyectan exportaciones por un total de 62,63 millones de toneladas, una baja de 3,67 millones con respecto a los 66,33 millones exportadas el año anterior. A este dato hay que agregarle ahora la fuerte sequía que está sufriendo hoy la región del Mar Negro y su impacto en el menor saldo exportable del trigo ruso.
En nuestro mercado, la firmeza actual en los precios del trigo disponible obedece a una situación muy ajustada en el balance de oferta y demanda local. No pensamos que va a faltar trigo durante esta campaña, pero está en manos de productores fuertes desde el punto de vista económico y financiero. Y esta fortaleza provoca una gran retención del cereal; el productor no vende pensando que el trigo va a seguir firme, o que el precio del dólar puede seguir subiendo. El futuro de corto plazo hoy en la Argentina es incertidumbre pura ¿Qué tenemos de concreto? El trigo disponible cotiza a 252 dólares la tonelada en el Mercado a Término (Matba) y que el trigo septiembre, a 256 dólares. A este análisis debemos agregar el precio del dólar futuro, que en el Rofex cotiza a 27,42 pesos. Con la cobertura de la venta de trigo septiembre y el dólar futuro da un precio equivalente de 7.020 pesos por tonelada. Con el trigo disponible en 6.300 pesos, el valor futuro en septiembre pesificado implica una suba del 11,4 por ciento en tres meses.
Para aquellos productores que están en zonas donde se cosecha el trigo en octubre y noviembre, esta semana comenzó a cotizar en el Matba la posición noviembre. Con un precio de ventana de 220 dólares. Para estos productores la sugerencia de la semana es: vender y cubrir el 30 por ciento de su producción en estos niveles. Hay que recordar que el trigo disponible cotiza a 252 dólares, mientras que el trigo nuevo cotiza a 187 dólares, 65 dólares menos.
Estamos nuevamente ante la historia de la baja anunciada. Aquellos que tengan trigo disponible tienen una papa caliente en sus manos. En algún momento de aquí a la nueva cosecha el trigo disponible buscará el nivel del trigo nuevo. No sabemos cuándo vendrá la baja, sí sabemos que esto va a suceder. El productor debe tener conciencia del riesgo que corre y para reducirlo lo mejor que puede hacer es ir vendiendo el trigo disponible mientras tenga mercado y siga firme. Porque cuando venga la baja no tendrá tiempo de reaccionar.

Créditos, tasas, y una opción para crear 100 mil empleos

Representantes del agro se reunieron esta semana con autoridades de las asociaciones de bancos: estiman que el campo necesitará cinco mil millones de dólares para la nueva campaña. 
La idea de no volcar mayor presión tributaria, como estrategia para motivar en el agro un nuevo compromiso productivo (foco del panorama en Agrovoz de la semana anterior referido a las retenciones), instaló además la búsqueda de salidas desde el frente financiero.
Tras la turbulencia cambiaria y la decisión del gobierno federal de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), el tema está en la agenda del sector productivo. Representantes de la cadena agroindustrial se reunieron esta semana con autoridades de las asociaciones de bancos, con números en la mano: dimensionan que el agro requerirá de las entidades financieras unos cinco mil millones de dólares para apalancar la nueva campaña agrícola en condiciones adecuadas de repago. La modalidad de los créditos quedó en el centro del análisis.
¿Valor producto?
Un representante cordobés de Coninagro –en cuya sede porteña se congregó un grupo de la cadena agroindustrial– admitió que los referentes de la banca quedaron en estudiar la demanda y la factibilidad de calzar esos créditos a valor producto, entre otras herramientas.
La entidad que agrupa a las cooperativas ya había planteado una modernización de la norma que regula los warrants, que permiten garantizar el financiamiento a través de la inmovilización de, por ejemplo, un stock de granos.
A propósito de esa reunión, se ponderó como una bisagra que en la gestión estuvieran seis entidades de la cadena y no sólo los antiguos miembros de la Mesa de Enlace, con el compromiso de seguir trabajando juntas: la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), Coninagro, Ciara-CEC (exportadores), Maizar (cadena de maíz y sorgo) y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). “Eso lo marcamos como un clic”, se describió.
Costos
Los números que presentaron a los bancos indican que la inversión en la campaña agrícola asciende a 9.500 millones de dólares, de los cuales deberán colocar unos cinco mil millones, mientras el resto provendrá de fondos de los productores, exportadores e insumeros.
La preocupación pasa por el costo del dinero y quién pone el financiamiento. Quienes tienen trato con la banca oficial habían propuesto al ministro de Producción Francisco Cabrera la exigencia de que los bancos vuelquen el cinco por ciento de sus depósitos a créditos para inversión productiva, a tasa fija (subsidiada) al 17 por ciento. Pero hoy esos créditos se ofrecen a tasa Badlar más seis puntos, lo que resulta en 27-28 por ciento anual.
La otra cara del subsidio
Luis Picat, empresario agroindustrial (expresidente de la Sociedad Rural de Jesús María) lanzó un enfoque diferente en tiempos en que los subsidios son mala palabra y motivo de fuerte debate. Propone un financiamiento para “mil empresas Pyme a tasa cero” y a cinco años de plazo, a condición de que estas creen 100 mil empleos. Cada millón de dólares invertidos en un proyecto, el compromiso sería generar 10 puestos de trabajo (un empleo cada 100 mil dólares invertidos).
El Estado se hace cargo de subsidiar la tasa y obtiene el recupero con las cargas sociales. “Las Pyme esperan ese incentivo. De este modo se le tira la pelota al empresario. Muchas empresas, como las nuestras, tenemos el proyecto, pero no una tasa acorde. Podemos generar empleo consistente en el largo plazo, diferente a una obra pública, que se termina y ese empleo no continúa”, razona.

Negocios “petroleros” en la zona núcleo maicera

Por Daniel E. Alonso

Entre 2012 y 2013, el etanol movilizó en Córdoba inversiones por 340 millones de dólares. Ahora sumó 60 millones más. La industria local del etanol acelera con más inversión


Córdoba es la provincia que más maíz produce en la Argentina, con una cosecha que se potenció después de la eliminación de las retenciones y de otras barreras comerciales, y que en los mejores años productivos es capaz de aportar más de 15 millones de toneladas del cereal.

El agregado de valor está a la vuelta de la esquina, como surge del Primer plano de hoy: de la ya clásica conversión de granos en carnes a la nueva estrella de los biocombustibles, en la que el maíz se transforma en etanol como fuente de energía.

Entre 2012 y 2013, el etanol movilizó en Córdoba inversiones por 340 millones de dólares. Fue la etapa fundacional, con los proyectos de Bio 4, en Río Cuarto; de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), en Villa María, y de la alianza de Aceitera General Deheza y Bunge, en Alejandro Roca.


PRIMER PLANO. La industria local del etanol acelera con más inversión



Pero el tren no se detiene. Este año, esas plantas desembolsaron 60 millones de dólares para incrementar capacidad de producción, almacenamiento y logística.RELACIONADAS



La industria local del etanol acelera con más inversión



El año pasado, Córdoba aportó 390 millones de litros de etanol, en su mayoría destinados al mercado interno para mezclar con nafta, en un nivel que se ubica en 12 por ciento, pero que tenderá a crecer.

De hecho, se calcula que si ese corte se elevara a 27 por ciento, como ocurre en Brasil, harían falta otras 15 plantas productoras para atender la demanda.

Por lo pronto, las fábricas ubicadas en Córdoba están en condiciones de duplicar el actual volumen de producción. Incluso, ya es mayor la participación del etanol de maíz frente al biocombustible que se obtiene de la caña de azúcar.

Meses atrás, Córdoba planteó ante la Nación la posibilidad de elevar el corte local de 12 a 15 por ciento, una expectativa que quedó en el medio de las tratativas con la industria automotriz para la adecuación de los motores.

Como sea, la industria del etanol, como también la de su “primo”, el biodiésel, van por un cambio de velocidad para acelerar su participación en la matriz energética y renovable.

La exportación de carne, con la mayor ganancia de los últimos 10 años

Ignacio Iriarte
Oferta muy alta para las necesidades actuales de la demanda, con precios para el ganado que en el último año han subido la mitad de lo que lo hizo la inflación.
Un consumo al que le cuesta absorber los 58 kilos per capita que se le ofrece, y que sólo reacciona cuando por razones climáticas la oferta se reduce.
Le va muy bien a la exportación, pero paradójicamente lo que sube es la hacienda definida de consumo, cuya oferta se vio afectada en las últimas semanas por el clima, tanto en el caso de los feedlots, como en el caso del pastoril suplementado.
La exportación tiene una importante reserva de poder de compra. Pero es evidente que todavía el volumen disponible de novillos pesados, vacas gordas, conserva y manufactura, agregado al consumo que hacen todas las empresas llamadas “exportadoras” alcanza y sobra para cubrir la capacidad instalada de las plantas. No es necesario presionar sobre el mercado de hacienda en pie.
Se trabajan más horas semanales, o se hace fasón en otras plantas, pero después de diez años de cierres de grandes plantas frigoríficas –la mayoría con habilitación para exportar–, el actual volumen de hacienda ofertada es más que suficiente para la capacidad instalada que sobrevivió a la “década ganada”.
Argentina es hoy muy competitiva en el mercado internacional, especialmente en relación a Uruguay o Paraguay.
Pero la devaluación en Brasil y en la Argentina, que ha hecho bajar el precio del novillo en gancho a sólo 2,60 dólares por kilo en ambos países, en parte podría trasladarse a menores valores FOB, especialmente en el caso de China y del enfriado a Unión Europea.
Lo mejor de la década
La exportación está cómoda: desde diciembre pasado tiene un margen de ganancia que es el más alto de los últimos 10 años. En muchos casos se proyecta ampliar o modernizar las plantas, pero sabe que en pocas semanas más la oferta de vacas y novillos pesados tenderá a disminuir –se vendió mucho ganado adelantado– y deberá resignar parte del margen excepcional de utilidad que hoy tiene.
Por el lado del novillo pesado teme que por el atraso en los verdeos, y por los efectos de la seca sobre los pastizales naturales, las recrías disminuyan o se alarguen, y teme también que con el actual precio del maíz los novillos se remitan al consumo, o a la exportación, pero más livianos.
En cuanto a la vaca, ya no se consigue con la facilidad de unas semanas atrás, y se espera que su oferta comience a menguar en las próximas semanas.
La oferta de ganado de consumo proveniente del feedlot, por el contrario, se prevé que comience a crecer a partir de julio, en función de la gran cantidad de terneros que se encerraron en febrero-marzo-abril.
De la misma manera que en el otoño del 2016 y el de 2017, este año nuevamente las lluvias traban la comercialización de hacienda y determinan subas en el precio de la carne.
Paradójicamente, estas subas se dan en las categorías de consumo definido (ternero, novillito, vaquillona), cuya demanda en las últimas semanas sufre los efectos de la suba de tarifas, de la devaluación y de la aceleración de la inflación.
Los consumidores con ingresos fijos experimentan en estos primeros meses del año una importante caída en el poder adquisitivo, que se refleja en la demanda por bienes de consumo masivo. A favor de la demanda, está su atraso en términos reales (en relación a la inflación y a los salarios) como así también el hecho que la oferta de carne de pollo se ubica cuatro kilos per capita por debajo del año pasado.

En la nueva campaña, el trigo trae un pan bajo el brazo para la economía

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el cereal aportará 3.591 millones de dólares en el ciclo 2018/19. Un repaso por el salto que pegó este cultivo tras el fin de las retenciones y los ROE.

El “Producto Bruto Triguero” crecerá 33 por ciento en la campaña que acaba de comenzar, hasta alcanzar un total de 3.591 millones de dólares, casi 900 millones de dólares más que los que generó en el ciclo 2017/18.
Así lo estima un estudio elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que destaca el crecimiento que ha mostrado este cultivo en los últimos dos años, de la mano de la eliminación de las retenciones y los Registros de Operación de Exportaciones (ROE).
Más producción
Para llegar a este cálculo, la entidad porteña parte de una estimación de siembra de 6,1 millones de hectáreas, la mayor área en 17 años, que llevaría la cosecha a un récord de 19,1 millones de toneladas.
Cabe recordar que también la Bolsa de Comercio de Rosario espera un aumento de la siembra triguera, al tiempo que el Ministerio de Agroindustria proyecta 250 mil hectáreas más que hace un año. En cambio, en Córdoba el área se achicaría nueve por ciento.
Además, las condiciones económicas son favorables al cultivo: la cotización enero 2019 en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) está 20 por ciento por encima, en dólares, de la que tenía hace un año para enero 2018.
A la par, los insumos básicos como semillas, agroquímicos, fertilizantes y gasoil han aumentado menos que esa proporción, por lo que la relación insumo-producto se redujo. 
“En promedio, se necesitará un 25 por ciento menos de producto este año para comprar la misma cantidad de insumos que durante el ciclo pasado. Al cubrir sus costos con un menor volumen de granos, el productor se ve incentivado a aumentar el área sembrada y la inversión en tecnología”, resumió la Bolsa de Buenos Aires.
Y agregó: “De esta manera, las señales de precios para la nueva campaña, sumadas a la necesidad de los productores de obtener ingresos para sobreponerse a los impactos negativos de la sequía y financiar la próxima campaña de granos gruesos, generan un contexto positivo desde el punto de vista económico para la siembra del cereal”.
Números
De este modo, el derrame del trigo contemplará 2.100 millones de dólares de inversiones de los productores en insumo y labores, 15,4 por ciento más que un año atrás.
Asimismo, la facturación total de la cadena (sumando los eslabones industriales) sumaría los cinco mil millones de dólares, mientras que la recaudación fiscal llegaría a 725 millones de dólares, 19 por ciento más que en la campaña 2017/18.
Por otro lado, las exportaciones se situarían en torno a 3.000 millones de dólares, lo que significa un incremento interanual del 23 por ciento. 
Sin trabas, fuerte expansión
Por último, el informe de la entidad porteña analiza el impacto positivo que tuvo en la cadena triguera la decisión del Gobierno nacional de eliminar las retenciones y los ROE.
Comparando los resultados proyectados para el presente ciclo con los obtenidos en la temporada 2015/16, el Producto Bruto del Trigo crecería un 132 por ciento, duplicando la participación de la Cadena en el PBI nacional, que pasaría del 0,27 al 0,54 por ciento. 
“En sólo tres campañas, esta Cadena sumaría más de 2.000 millones de dólares de valor agregado a la economía del país. El valor exportado se incrementaría 67 por ciento entre estas campañas, aportando casi 1.200 millones de dólares adicionales a la generación neta de divisas”, remarca el estudio.
En tanto, desmiente la noción que, al haberse quitado los derechos de exportación, el Gobierno perdió ingresos fiscales. 
Por el contrario, los 725 millones de dólares que recaudaría en esta campaña, están 29 por ciento por encima de los 526 millones de dólares de la última cosecha que se realizó bajo la administración kirchnerista, debido a que al no contar con trabas comerciales, la siembra e inversión en tecnología se incrementó notoriamente.

Tras una cosecha para el olvido, el agro se reanima con buenos pronósticos

Informes de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Banco Central y la Fundación Mediterránea avizoran un aumento de la siembra y la cosecha, que redundará en un mayor ingreso de dólares.

La cosecha 2017/18 está presta a finalizarse y los productores esperan que rápidamente ocurra, para poder definitivamente dejarla en el olvido.
Es que el saldo negativo que dejó de la mano del doble golpe que significó uno de los veranos más secos de los que se tenga memoria y un otoño excesivamente húmedo, hace que sea un año para tachar en el almanaque histórico.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), por caso, en su última estimación anual nacional redujo otros dos millones de toneladas su previsión para la soja, hasta 35 millones de toneladas. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima 36 millones y, lo mismo que el Ministerio de Agroindustria; en todos los casos, es la producción más baja de la última década.
Sin embargo, el campo argentino tiene experiencia en salir de estas situaciones difíciles y, por eso, los primeros pronósticos para el ciclo 2018/19 son optimistas: tres informes de la Bolsa rosarina, el Banco Central y el Ieral de Fundación Mediterránea estiman un aumento de la siembra y la cosecha, que redundarán en un mayor ingreso de dólares y el consecuente aporte a un repunte del PBI.
Bolsa de Rosario
Para la BCR, la siembra de trigo crecerá 10 por ciento este año, hasta seis millones de hectáreas. La Bolsa porteña, por su parte, espera la mayor área triguera en 17 años y, el Ministerio de Agroindustria, aguarda que se implanten 250 mil hectáreas más que en 2017.
Este inicio positivo del trigo es lo que anima a la BCR a pensar que ocurrirá lo mismo con cebada, girasol, sorgo, soja y maíz, que en total sumarían 37,2 millones de hectáreas, una cifra sin precedentes en la historia. 
Teniendo en cuenta lo que cuesta sembrar cada hectárea de estos cultivos, los productores invertirían 10.100 millones de dólares, estimó la Bolsa.
Y hay más buenas noticias: con un régimen de lluvias y temperaturas normal, que suponga rendimientos en torno al promedio histórico, se alcanzaría una cosecha total en torno a 120 millones de toneladas, la segunda mejor de la historia.
“Así, se podría estar ante un valor bruto de producción equivalente a 25.500 millones de dólares a los precios a cosecha vigentes en el presente y un ingreso por exportaciones cercano a 26.400 millones de dólares”, proyectó la BCR.
Banco Central
En un informe publicado en su blog “Ideas de Peso”, la entidad madre del sistema financiero calculó que el desplome de la cosecha, a raíz de la sequía, reducirá en 0,75 por ciento el crecimiento proyectado del PBI argentino.
Sin embargo, subrayó que el impacto negativo se acotará sólo al segundo trimestre y que, para el año próximo, “se espera que las cosechas de soja y de maíz retornen a niveles similares a los de la campaña 2016/2017, incrementándose aproximadamente 50 por ciento y 18 por ciento, respectivamente”. 
“Esta evolución implica un fuerte rebote del Producto agropecuario que contribuiría al crecimiento económico del año próximo, luego de ser un factor muy relevante en la explicación de la desaceleración esperada para 2018”, resumió el BCRA.
Fundación Mediterránea
Por último, un reporte del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea calificó de “infrecuente” el derrumbe que sufrió la cosecha este año, al totalizar 97 millones de toneladas, casi 30 millones menos que en la campaña anterior, lo que implicará 2.060 millones de dólares menos en exportaciones de granos. 
No obstante, los economistas Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre, autores del documento, también son optimistas al pensar en el próximo ciclo.
El principal impulso son los factores macroeconómicos: “Buenos precios internacionales, mayor poder de compra del dólar, baja de impuestos, hacen pensar que el sector redoblará su apuesta y buscará en el próximo ciclo la revancha para la fallida campaña actual”, remarcaron.
La suba de precios es fundamental: de la mano de la suba del dólar, el repunte en los mercados mundiales y la baja de los derechos de exportación en el caso de la soja, las cotizaciones en Rosario cerraron mayo con un aumento del 89 por ciento para la oleaginosa, 80 por ciento para el maíz y 127 por ciento para el trigo. 
Así, un cálculo teórico elaborado por el Ieral concluye en que los ingresos “potenciales” de una hectárea agrícola argentina están, en términos reales, 19 por ciento por encima de los primeros cinco meses de 2017. 
“Si se repara en las actuales relaciones de intercambio, se deduce que el negocio agrícola ha incrementado su atractivo en los últimos meses”, manifestó el estudio.
Y concluyó: “Para el país sería muy importante un campo nuevamente en expansión por lo que significa en términos de empleo, ingresos y divisas. Sólo en concepto de generación de divisas, una producción de cereales y oleaginosas de entre 125 millones y 127 millones de toneladas), que sea acompañada de precios internacionales en niveles similares o al menos no muy diferentes a los actuales, podría aumentar la afluencia de dólares en el próximo año en un monto de entre tres mil y cuatro mil millones de dólares”.

Fertilización y riego, dos buenas prácticas que serán premiadas en 2018

El Gobierno de Córdoba lanzó la edición 2018 de su programa “BPAs Córdoba”. Con un presupuesto de 100 millones de pesos, se aumentaron de 8 a 12 las prácticas que se bonificarán.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba presentó este lunes los lineamientos de lo que será la edición 2018 del Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias “BPAs Córdoba”, que el año pasado entregó 66,3 millones de pesos a 1.807 productores de toda la provincia.
Para este año, el presupuesto asciende a 100 millones de pesos y el secretario de Agricultura, Marcos Blanda, fue el encargado de anunciar los cambios que se dispusieron en el plan, en acuerdo con el Consejo Consultivo integrado por 50 instituciones vinculadas al agro cordobés.
“Las BPA tienen un piso de adhesión, que es todo aquello que está obligado por las leyes. Después está lo deseable, y lo que buscan las BPA es justamente poner al agro más cerca de lo deseable. El desarrollo sostenible es el norte y el camino son las buenas prácticas”, resumió Blanda.
Cambios
La principal novedad revelada es un aumento en la cantidad de prácticas que se podrán certificar: en 2017, fueron ocho; y este año serán 12.
Las cuatro nuevas que se suman son: fertilización de suelos, riego tecnificado, responsabilidad social empresaria –a través del uso de la herramienta Indicagro diseñada por la Bolsa de Cereales de Córdoba–; y agricultura certificada –la certificación que otorga Aapresid a quienes cumplan con las BPA–. 
Otro aspecto importante, es que se eleva el piso que deben cumplir quienes implementen rotación de cultivos o implantación de pasturas, para poder acceder al incentivo económico.
Las 12 prácticas
Asociativismo. Se mantiene bajo los mismos parámetros del año pasado.
Capacitación. Además de las jornadas presenciales organizadas por el Ministerio o algunas de las organizaciones que integran el Consejo Consultivo, se podrán sumar puntos con cursos a distancia, a través de una plataforma digital específica.
Responsabilidad social. Las empresas agropecuarias que hayan utilizado los indicadores de sustentabilidad Indicagro, accederán al beneficio económico.
Nutrición de suelos. El año pasado se premió a quienes hicieran diagnósticos de suelos; este año, también se entregarán bonificaciones a quienes fertilicen.
Rotación. Se establece un nuevo piso: hasta el año pasado, había que rotar, como mínimo, el 20 por ciento del campo con gramíneas. Desde 2018, se eleva este valor al 30 por ciento.
Pasturas. El mínimo de implantación de pasturas también se aumenta, de cuatro a 10 por ciento. 
Las se potencian para 2018, estan son las 12 prácticas que podrán validarse:
1.Asociativismo
2. Capacitación
3. IndicAgro
4. Nutrición de suelos
5. Rotación de Gramineas
6. Pasturas implantadas
7. Riego
8. Conservación de Suelos
9. Plan Pecuario
Riego tecnificado. Es una nueva práctica: quienes posean equipos de riego, podrán adicionar puntos para ser bonificados a fin de año.
Plan pecuario. Según informó Blanda, se establece un componente general de premios vinculados a los trabajos en genética, sanidad y bienestar animal que se realicen; al que se adiciona un componente específico que reconocerá las mejoras logradas en cada uno de estos puntos. 
Plan Hortícola. Se mantienen las mismas condiciones que en 2017.
Conservación de suelos. Al igual que el año pasado, quienes realicen tareas prediales recibirán un incentivo.
Agricultura certificada. Los productores que tengan sus campos certificados bajo este sello que otorga la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), automáticamente calificarán para el plan provincial.
Producción ganadera integrada. Se evaluará la relación de la producción ganadera con el ambiente. En concreto, se bonificará a aquellos establecimientos que produzcan en medios de bosques nativos, arbustales o modelos silvopastoriles, y que lógicamente no afecten los ecosistemas. 

La agroindustria, más complicada por la falta de créditos que por el clima

Así lo consideró el presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola, Raúl Crucianelli. Esperan que los anuncios de mayor financiamiento efectivamente se cumplan.

El presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Raúl Crucianelli, consideró que la falta de financiamiento es una complicación para la actividad peor que lo que fue la sucesión de sequía en verano y lluvias extraordinarias en otoño, que perjudicaron la cosecha gruesa.
“Durante estos primeros meses del año, los fenómenos naturales complicaron la actividad agroindustrial, pero incidió mucho más la desaparición de los créditos”, dijo Crucianelli al cierre de Agroactiva. 
En esta postura coincide la Asociación de Fábricas de Maquinaria Agrícola de Córdoba (Afamac), que la semana pasada habló de “asfixia financiera” para el sector, en un reclamo que es común a gran parte de los rubros industriales de la provincia y el país.
Panorama
“La financiación es clave para nuestro sector. Las empresas fabricantes pueden financiar pero no más de seis, nueve o 12 meses en contadas ocasiones. Otra alternativa con la que cuenta el cliente es la opción de canje de cereal. También el crédito en dólares. Y, en cuanto a los Bancos, escuchamos al presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, con un mensaje muy realista, quien nos transmitió la continuidad de líneas de financiación para exportaciones de fabricantes y para los productores locales. Esto es muy positivo y genera buenas expectativas”, remarcó Crucianelli.
Y añadió: “A esto se suma la renovación de las líneas de financiamiento del Bice para la compra de maquinaria agrícola de origen nacional, que se extienden durante todo este año. Todos estos anuncios son muy positivos y generan buenas expectativas. Ahora necesitamos ver cómo se irán implementando y cuáles serán los resultados, para beneficio de todas las partes”.

El maíz de Córdoba suma inversiones por U$S 60 millones para convertirse en etanol

Las tres plantas que elaboran el bicombustible en la provincia aumentaron en el año 25% su capacidad. Demandarán 240 mil toneladas más deL cereal.
Con un récord de 390 millones de litros de etanol de maíz producidos el año pasado, la industria elaboradora del biocombustible en la provincia arrancó el año con más inversiones.
Según un informe publicado por La Voz, las empresas Bio 4, ubicada en Río Cuarto; Promaíz, en Alejandro Roca (departamento Juárez Celman) y ACA Bio, en Villa María, invieriteron 60 millones de dólares en aumentar su capacidad de producción y almacenaje.
BIO 4. La etalonera ubicada en Río Cuarto es una de las que invirtió en más capacidad de producción. (LA VOZ)
Más demanda de maíz
Durante el año pasado, las tres plantas demandaron un volumen de 975 mil toneladas de maíz que, con el aumento del 25 por ciento en su capacidad de producción, se vería incrementado en 240 mil toneladas.
El etanol de maíz se utiliza para el corte con las naftas en el mercado interno, en un porcentaje del 12 por ciento.

El insumo más sensible. CRA

El aumento del gasoil golpea fuerte en los productores agropecuarios.

El precio del Gasoil, principal insumo en distintas ramas de la producción Agropecuaria viene siendo un tema de preocupación en el Sector, desde la desregulación del precio de los combustibles en octubre de 2017 (Medida celebrada en pos de la transparencia del mercado), se viene dando una seguidilla de aumentos que no parece al menos hasta ahora, tener solución de continuidad.

Ya sea por situaciones externas, de contexto, como podría ser el aumento del Precio Internacional del Barril de Crudo, la modificación de la Política Cambiaria; el Precio del Bioetanol, o también por decisiones propias como el aumento por parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono (IDC 6,7%). El resultado lo vemos reflejado en el precio al surtidor que pagamos a partir del fin de semana anterior un 5 % más, y que acuerda un aumento de un 3 % para el mes de Julio.

Argentina está cuarta en un ranking de los 35 países de la región en cuanto a precios de combustibles se refiere.

El incremento replica para todo el sector en $ 1070 millones en Junio, y en Julio 715 millones, adicionales en total $ 1785 millones. Demás está decir que se sentirá con mayor fuerza en aquellas actividades que no tengan atado parte de su resultado al movimiento del Tipo de Cambio, como pasa en la Agricultura, que si bien en dicha actividad la incidencia del insumo Gasoil es alta tendría, fruto de la mejora en los precios de pizarra una posición relativa mejor para absorber dicho aumento. No es este el caso de las actividades Pecuarias y Regionales donde el Gasoil forma parte importante de su estructura de producción, y donde un incremento de precio resulta en una incidencia relativa mayor por parte del insumo en la estructura de costo productivo, estos son los grandes perdedores de la coyuntura.

En materia de impuestos la rebaja de 10% del Impuesto de Transferencia del Combustible (ITC) que entró en la reciente reforma impositiva y se pensaba actuaria como un colchón frente a los aumentos, pero su efecto buffer queda desdibujando por el aumento de alícuota de IDC, en este momento la sumatorias de ambos impuestos (ITC + IDC) representaba un 20% del importe Neto por si solos.

Del total pagado en una factura de gasoil, el 46% es carga impositiva (conceptos no grabados, IVA, ingresos brutos, Resoluciones etc.), es decir, de los $1785 millones del impacto, $ 821 millones son impuestos.

Hay que sumar que el convenio entre el Gobierno y las Empresas definió que se creará una cuenta compensatoria ya que existe un retraso acumulado del orden del 12% que no fue trasladado a precio durante el binomio Mayo - Junio. Las grandes cuentas de la Agro Industria nos confirman que esperan un aumento del orden del 20 % entre Junio y Agosto.

Si le sumamos el reajusto que anunciaron a mayoristas estamos hablando de un 20 % de aumento de aquí a Agosto habría que sumarle al sector unos 3000 millones de $ adicionales, que contendrían una carga tributaria de $ 2200 Millones.

Como productores esperamos ver los frutos de esta política de desregulación, y que se manifieste en una baja de costos, y una mejora de la tan mentada Competitividad, lo cual entendemos fue el espíritu inicial de esta medida, mientras tanto el sector aguanta pero la salida parece ser cada vez más compleja.

"Argentina es un país carbono-neutro"


El ex investigador del INTA e ingeniero agrónomo Ernesto Viglizzo, expuso sobre "la economía del carbono en los sistemas agropecuarios a nivel regional y global".
Fuente: Revista Chacra


En el Congreso Regional NEA de CRA, diferentes disertantes expusieron sobre ambiente e impuestos, con el foco en buscar soluciones a las problemáticas de los productores de la región.

En primer lugar, Viglizzo indicó que "si bien Argentina ha sufrido cambios muy importantes en el uso de la tierra en los últimos 150 años, que han modificado los patrones y los índices de sustentabilidad ambiental, estas modificaciones continúan siendo insignificantes a nivel de emisión de carbono".

Tomando el caso de Corrientes, el ingeniero explicó que "si bien la provincia ha experimentado cambios de uso detectables a escala local, estos son de magnitud menor cuando se comparan con las alteraciones que se han dado en la pradera pampeana. El balance de carbono en la provincia de Corrientes parece ser muy favorable en virtud de los aportes al secuestro de carbono que realizan, sobre todo, las tierras ganaderas".

Como conclusión, según Viglizzo, "ese balance positivo de carbono estaría generando un crédito que permitiría compensar con creces las emisiones de otros sectores, como la pradera pampeana", por lo que Argentina sería "un país carbono-neutro".

Mirá la exposición de Viglizzo en el Congreso Regional NEA de CRA:


Campaña 2018/19 del trigo: mejorará 23% las exportaciones y 20% la recaudación

A través de un nuevo informe, la Bolsa de Cereales nos explica cómo fue la contribución de la Cadena Triguera a la economía argentina en la campaña 2018/19. Para llevarlo a cabo, se utilizó el Modelo de Cadenas de Valor elaborado por la Bolsa de Cereales, que permite obtener resultados para variables cómo valor agregado y recaudación fiscal a lo largo de los distintos eslabones.
Mediante este método, se pudo obtener que en la campaña 2018/19,  el precio del producto se incrementó en un porcentaje significativamente mayor. Es decir que, este resultado se obtuvo al analizar los incentivos que recibe el productor triguero y al comparar durante el último año la evolución de los precios del trigo y de los insumos más representativos.
De esta manera, las señales de precios para la nueva campaña, sumadas a la necesidad de los productores de obtener ingresos para sobreponerse a los impactos negativos de la sequía y financiar la próxima campaña de granos gruesos, generan un contexto positivo desde el punto de vista económico para la siembra del cereal.
Bajo un escenario climático favorable, gracias a las lluvias del último mes que han permitido recomponer la humedad de los perfiles, se estima entonces que durante el presente ciclo productivo el área sembrada con trigo a nivel nacional podría llegar a 6,1 millones de hectáreas, con un incremento en la tecnología aplicada por los productores, que permitiría alcanzar una producción récord de 19,1 millones de toneladas.
Este incremento de la producción favorecerá durante la campaña 2018/19 un aumento tanto de la molienda como de las exportaciones. Con estos supuestos, el Producto Bruto Triguero para la nueva campaña 2018/19 alcanzaría los 3.591 millones de dólares, un 33% por encima de los 2.704 millones de la campaña pasada. Este crecimiento estaría explicado tanto por el incremento del área sembrada y la producción, cómo por el incremento de los precios.
Por otra parte, contemplando los gastos en insumos y labores, la inversión en la producción primaria totalizaría unos 2.100 millones de dólares para esta nueva campaña, con un incremento de 15,4% respecto del ciclo anterior. En cuanto a la distribución del valor agregado entre los distintos eslabones de la Cadena, se observa que el 33% correspondería a las remuneraciones al productor y la tierra. Mientras que la molienda abarcaría el 18% y los impuestos el 20%.
Cabe destacar, que con un incremento interanual del 23%, las exportaciones de los productos de la Cadena, en tanto, se situarían en torno a los 3.000 millones de dólares. Este incremento se encuentra explicado tanto por un aumento de las cantidades exportadas, como de los precios FOB.
A su vez, el informe realiza una comparación entre la campaña 2018/19 y 2015/16. Se destaca que los valores exportados de la campaña actual, se encuentran traccionados principalmente por el aumento de las cantidades, que crecerían un 43% en el caso del grano respecto a la campaña 2015/16.
Asimismo, para la campaña 2018/19, ya sin retenciones, se espera una recaudación de 725 millones de dólares, lo que supone un aumento del 29% respecto de la campaña 2015/16. Por tanto, debido al incremento de la actividad, y en consecuencia de la base imponible, la recaudación vía otros impuestos compensa con creces las pérdidas de ingresos fiscales por la eliminación de los derechos de exportación.
Entre las principales conclusiones del informe, se destaca la gran capacidad de respuesta que ha mostrado la Cadena del Trigo al nuevo esquema de incentivos dado por la eliminación de derechos y restricciones a las exportaciones. Sólo en la campaña siguiente al cambio de políticas el área sembrada se incrementó un 32% y los productores adoptando paquetes de alta tecnología pasaron del 17 al 35% del total. Para la presente campaña se espera un nuevo incremento del área y la tecnología, que podrían arrojar un volumen de producción récord superior a los 19 millones de toneladas de trigo.

Soja: incertidumbre en un mercado de precios alejados de los internacionales, por Manuel Alvarado Ledesma - Agrositio

undamentalmente por la baja en la oferta interna (con una producción de 35 millones de toneladas), a resultas de la fuerte sequía del pasado verano, el mercado local para la soja se desenvuelve con relativa independencia de Chicago.
Y desde el 25 de abril, las tendencias entre el mercado doméstico y el de Chicago se alejan una de otra, dada la crisis cambiaria.
En proporción al volumen cosechado este año, el sector exportador, hasta fines del mes pasado, había adquirido casi la totalidad del promedio de los últimos años.
En otras palabras, la exportación que adquiere el poroto de soja para exportar sin procesar lo había hecho por un volumen cercano a 5 millones de toneladas, es decir lo que más o menos se calcula como saldo exportable del poroto, para el ciclo 2017-18.
En cuanto a la industria procesadora… ¿qué decir? Por la drástica reducción de la cosecha de este año y el elevado retraso en la entrega desde el campo, el volumen de industrialización está en niveles muy bajos, por lo que la exportación de los subproductos se halla en volúmenes bajos.
Pese a la continua baja en los valores de Chicago, la soja en el mercado local no da muestras de reducción en sus precios.
Obviamente, la presión que ejerce la menor producción es un buen soporte sobre los precios. Pero además de ello, vale destacar por su fuerza ascendente sobre las cotizaciones, la fuerte suba del dólar, a consecuencia de la aversión a nuestro peso. En definitiva, la posición en granos es un resguardo a la pérdida de valor del peso.
El gráfico es más que elocuente.
Tipo de cambio (pesos por unidad de dólar)
El dólar mayorista llegó, hoy lunes, a un máximo histórico de $26,15 en la última parte de la sesión y no hubo intervención de bancos oficiales, en un ambiente de incertidumbre a la espera del cierre definitivo con el FMI para obtener una línea de crédito "stand by" por 50.000 millones de dólares.
En lo que hace al mercado internacional, la soja sigue su evolución en baja.
¿Las razones?
Por un lado las prometedoras perspectivas climáticas en los EE.UU. que brindan un panorama favorable para los cultivos de granos gruesos. El clima ha permitido las labores de siembra de soja. Se estima que se ha cubierto el 90% del área. Este ratio es superior a lo usual. Y hay cerca de un 80% de la superficie con condiciones de buenas a excelentes, por encima de la situación del año pasado.
Y por otro, está el conflicto entre EE.UU. y los principales socios comerciales, algo que todavía no se termina de entender. El desenlace de la reciente Cumbre del Grupo de los 7 principales países industrializados parece haber llevado a la sociedad a épocas primitivas.
En un lado del ring, estuvo EE.UU. y en el otro, Canadá y la U.E.
Como los pendencieros a la salida de los bares en la noche, el gobierno estadounidense se mueve en un ambiente de provocación y soberbia. La Casa Blanca acusó a las autoridades de Canadá de haberle asestado una “puñalada por la espalda”. Alemania, a su vez, denunció a EE.UU. de haber “destruido la confianza”. A todo esto debe sumarse, la revaluación del dólar en términos de las restantes monedas.
En tal cuadro los valores en Chicago no dejan de bajar. El precio de la soja en Chicago, por ejemplo, para julio´18 estaba el día 4 de junio en 368 dólares. Hoy apenas gira, para la misma posición, en 355 dólares.
EE. UU no registra todavía ventas externas de consideración. Los problemas con China siguen vigentes para la soja de EE.UU. Se aguarda la respuesta de la Casa Blanca a la última propuesta de RPC. Vale recordar que el próximo el 15 de junio debería en vigencia el paquete arancelario para China.
La situación está oscura. Pero los precios internos todavía son atractivos…
 
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