Los inversores, con la mira en la soja

2016/08/08

Jorge Castro

Los capitales especulativos del mundo apuestan otra vez a los commodities. El total de retornos del Índice de Commodities Bloomberg aumentó 11% este año, comparado con los bonos globales, que crecieron 6%, y los activos empresarios, que treparon solo 2% en el mismo período.

Los tres componentes principales del Indice Bloomberg son petróleo, oro y soja; y en las últimas dos semanas aumentó 21% en relación a su piso de enero.

Es el mejor comienzo de año desde el boom de precios de los commodities en 2008, cuando alcanzaron el mayor nivel de la historia desde que se llevan registros (1843).

Esto significa que las inversiones especulativas en los mercados de futuro de materias primas superaron los 60.000 millones de dólares en el mes de abril, con el pico máximo logrado en el mercado de Darien (China).

Lo notable es que este boom de inversiones especulativas ha ocurrido en el mismo período en que el precio del petróleo alcanzó su menor nivel en los últimos 20 años (27 dólares por barril en febrero 2016), la economía china se desaceleró a la mitad respecto a los niveles 2001/2010 (creció 6,5% en 2015, contra 11% en 2007), y 4 supercosechas norteamericanas sucesivas hundieron en más de un 40% el precio de los commodities agrícolas.

Los inversores apuestan a la tendencia central del presente, que se revela en que el precio spot de la soja importada por China aumentó más de 20% en mayo respecto a enero; y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) ha previsto un alza de 4 millones de toneladas en las importaciones de soja de la República Popular en 2016/2017, con una expectativa de caída de la producción argentina de 5 millones de toneladas (inundaciones y lluvias de abril y mayo).

Por eso USDA prevé que la demanda de harina de soja en China aumentará 33,8 millones de toneladas en el período 2016/2020, y la producción norteamericana solo puede cubrir 12 millones de toneladas de ese total.

A partir de este escenario, el USDA deduce un aumento del precio de la harina de soja de más de 20% en este período, con una mejora de las ganancias de los grandes procesadores (Bunge, ADM, Cargill y Dreyfus) de más de 15%.

Esta es la razón por la que el valor de las acciones de las cuatro grandes trasnacionales de la alimentación ha aumentado más de 10% desde mediados de mayo, y la tendencia es que se espera una mejora semejante en los próximos 30 días.

Detrás de esto hay un boom de consumo de carnes en China (el año pasado se faenaron más de 600 millones de cabezas de ganado porcino), y el precio de la carne de cerdo aumentó más de 30% en marzo, con una tasa de inflación de 2,3% anual, que se aproxima a un nivel deflacionario, según los analistas de la economía de la República Popular.

El consumo de carnes en China crece 30% por año y las dos vertientes fundamentales de esta expansión son las carnes rojas (cerdo) y la producción ictícola (industrialización del pescado).

En los dos casos, el principal insumo para la alimentación animal es la harina de soja, de la cual la Argentina es la primera productora y exportadora mundial, en el competitivo complejo portuario radicado en el Gran Rosario.

La Argentina también tiene 15% de las importaciones de soja de la República Popular, y si lograra aumentar la producción de granos a 150 millones de toneladas en los próximos cinco años podría colocarlos en el mercado chino.

Es una gran oportunidad para la agroindustria de la Región Centro.

Resiliando. Como el Ave Fénix

Héctor Huergo

La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Todo un hallazgo de los directivos de AAPRESID, que asumieron con bueno reflejos el riesgo de convocar su 24 Congreso anual conjugando el verbo “Resiliar”.

Más de 4.500 inscriptos y presenciales, más otros centenares que lo siguieron por internet, acudieron a la cita en Rosario. Desde hace muchos años, con la gestión de los pioneros encabezados por el gigante Victor Trucco, es el gran think tank del agro, tanto por lo que pasa adentro de las múltiples salas, donde transcurren los talleres y conferencias, como en el hormigueo de los pasillos. Un net working potente y envidiable, con la presencia de los principales actores de los bionegocios, desde los directivos de las empresas proveedoras de tecnología, productores, profesionales, contratistas y la parafernalia de medios que descubrieron la veta del agro como medio de vida.

La agroindustria resilió lindo. No solo sufrió la exacción de una enorme porción de la renta, trabando las posibilidades de un desarrollo natural, sino que recibió un durísimo golpe emocional. Se lo acusó de mezquindad, se organizó desde el Estado un discurso anti campo y anti agroindustria. Pero los chacrers y sus proveedores están ahí, vivitos y coleando. Y listos ahora para retomar la Segunda Revolución de las Pampas.

Entre 1996 y 2008 la producción se había duplicado en volumen y cuadruplicado en valor. La superficie cultivada con los principales cultivos, en particular soja, había crecido un 50%. El otro 50% fue intensificación, que significa mayores rindes por hectárea. Encima, con precios internacionales en alza. El país, por primera vez en muchas décadas, se hizo viable. Tuvo la oportunidad de sostener el superávit comercial, se pudo achicar la deuda externa.

Fue la soja. Pero no como un maná que llovía de pronto sobre las pampas. Fue la soja de la siembra directa, la biotecnología, y la revolución organizacional con el sistema de contratistas (los “sin tierra” de Enrique Seminario), los fondos de inversión agrícolas, los pooles de siembra. Creando competividad. Una demostración palmaria: en la explanada de acceso a los salones del Congreso, una profusión inédita de máquinas de última generación. Nunca hubo tanto fierro en Aapresid. Cosechadoras nacionales e importadas. Pulverizadoras nacionales e importadas. Pero lo más notable fue que el implemento emblemático, las sembradoras, sólo hubo máquinas de producción nacional. ¿Por qué?

Porque nadie compite hoy con el diseño argentino en máquinas de siembra directa. Competitividad al palo.

El mundo desarrollado sigue con la agricultura del siglo XX. La era del petróleo barato, la falta de conciencia ambiental, el no debate sobre las emisiones de CO2 de los combustibles fósiles. Ni del mucho más impactante tema de la materia orgánica de los suelos, cuya destrucción significó enviar a la atmósfera más carbono que el petróleo y carbón juntos. En la vieja Europa, el arado y otros instrumentos de tortura de los suelos siguen cubriendo los pabellones de las grandes exposiciones, casi una exhibición obscena de que siguen en la edad de hierro.

Aquí, se usa un tercio del fierro que hace veinte años. AAPRESID mostró que la producción puede crecer sin tocar el suelo más que lo necesario para poner una semilla a germinar. Nuestros suelos están secuestrando carbono, bajando a tierra lo que el hombre puso en el aire con las técnicas del pasado. Y además, SD significa reducción del consumo de combustible. Una pasada donde antes hacían falta cuatro o cinco.

Hay nuevos desafíos. Los planteamos semana a semana, y también en esta edición de Clarín Rural. Pero, confirmamos en AAPRESID, el campo es resiliente. Como el Ave Fénix, revive desde sus cenizas.

El cambio se sintió por los pasillos

7 días por campo. Sergio Persoglia

Productores y ejecutivos de empresas comentaron el boom de ventas de maíz y el fuerte crecimiento de la producción de sembradoras.

Los pasillos del congreso de Aapresid mostraron el ánimo renovado que tiene por estos días toda la cadena agrícola. Con sus más y con sus menos, el aire es bien distinto. Y quedó claro en los testimonios que pudo recoger Clarín Rural.

Sin dudas, una de las estrellas del evento fue el maíz. Y en ese cultivo uno de los semilleros líderes es Nidera. Un alto ejecutivo de la compañía confió a este diario que, aunque el área sembrada con maíz estiman que tendrá un crecimiento del 20% en esta nueva campaña, ellos vendieron un 50% más de híbridos.

Y hay otro dato interesante en esta materia, que demuestra que los productores están volviendo a invertir en los cultivos, dejando las épocas en las que los hacían “así nomás”: en la empresa aumentaron un 100% la venta de híbridos de alta tecnología, con respecto al año pasado.

A uno que se lo vio feliz, mientras tomaba unos mates frente al stand del Banco Nación, fue a Fernando Porcel, el responsable comercial de la empresa de maquinaria agrícola Apache. El ejecutivo explicó con números el porqué de su alegría. Recordó que entre 2003 y 2008, los últimos muy buenos años para el sector, se vendieron en promedio 4.000 sembradoras al año, mientras que en el 2015 solo se colocaron en el mercado local 1.000 unidades.

Para este año, Porcel calcula un crecimiento del 50% con respecto al anterior, lo que cambia fuertemente la situación y genera una inercia muy positiva hacia el futuro. “Lo mejor es lo que está por delante”, se entusiasmó el ejecutivo.

La nueva realidad de las empresas tiene, obviamente, algunas más beneficiados que otras. Desde el sector proveedor de agroquímicos, contaron a este cronista que hay una baja pronunciada en los precios de los productos que está achicando fuerte los márgenes de ganancia, lo cual está complicando cumplir con los objetivos de ventas que muchos se habían planteado. Pero, en definitiva, no dejan de ser vicisitudes normales del mercado.

En una situación similar parece estar la industria de los fertilizantes. “Luego del cambio abrupto de reglas de juego, había muchas empresas ávidas por competir que se lanzaron fuerte y con precios muy competitivos, lo cual obligó a una baja notoria de los márgenes en el sector”, explicó un ejecutivo con muchos años de conocimiento del rubro. En definitiva, consideró que la que está comenzando será “una campaña rara, con mucho volumen y poco margen. Es decir, un año de mucho laburo y mucha competencia, pero claramente favorable para el productor”.

No es poco, después de tanto años de lo contrario.

Otro ejecutivo, de larga trayectoria conduciendo grandes empresas de semillas y agroquímicos, resumió su punto de vista, ante Clarín Rural, de esta manera: dijo que las condiciones particulares del año, luego de las graves inundaciones de abril, que enturbiaron el final de la cosecha gruesa, y sus resultados, no permiten aprovechar a fondo el cambio de las reglas de juego.

“No hay todavía un viento potente de cola, pero sí hay una brisa que permite que se respire un aire distinto”, ejemplificó.

Eso quedó claro en Rosario. Pero, quizás lo más importante, es que quedó claro que lo mejor todavía está por venir.

Pautas para acercarse a los rindes potenciales del cultivo de soja

La rentabilidad de la soja ha sido muy ajustada en los últimos años, por las retenciones, la baja de precios y los altos costos de producción. Si bien las retenciones se redujeron 5 puntos, siguen en 30% y sigue obligando fuerte a buscar mucha eficiencia para lograr buenos rindes.
 
Con esto en mente, Joaquín Lopetegui, gerente de Soja del semillero DonMario, hizo su aporte en el congreso de Aapresid para que los productores pueden lograr una buena sinergia entre genotipo y ambiente. “Hay que conocer el ambiente en que se va a sembrar y, en función de esto, elegir una correcta fecha de siembra y el fenotipo adecuado para esa fecha”, arrancó el experto.
 
Otro tema clave que destacó es la necesidad de conocer a fondo la oferta ambiental de cada campaña, para que esos datos pueden interactuar con los anteriores.
 
Joaquín Lopetegui, gerente de Soja del semillero DonMario.
Joaquín Lopetegui, gerente de Soja del semillero DonMario.
 
Haciendo foco en este año, el técnico de la firma de Chacabuco dijo que hay dos puntos centrales a tener en cuenta. Primero, que la oferta hídrica es muy buena en algunas zonas, aunque la altura de la napa no es la ideal, porque está muy alta. Y, segundo, se modificó el pronóstico climático, que este año no será Niño ni Niña, sino neutro. Así, lo que se aconseja es una estrategia “ni tan agresiva como la del año pasado, cuando se sembraban variedades de ciclos cortos en fechas tempranas para buscar alta productividad, pero tampoco una estrategia defensiva con fechas de siembra tardías y utilizando grupos largos. La estrategia debería ser intermedia”, puntualizó.
   
Y agregó: “En ambientes altamente productivos el productor puede ser más exigente, mientras que en ambientes más restrictivos se debería ser algo defensivo, con fechas de noviembre, para que la floración no se produzca en enero”.
 
Lopetegui también se refirió a un tema clave: el control de las malezas. “Estamos muy cerca de tener más tecnologías que ayudarán al productor a tener una mayor flexibilidad en este tema, lo que impulsará también el potencial de los rindes de soja”, enfatizó.
 
En este sentido, enumeró que está por salir al mercado X-tend, una tecnología de Monsanto, resistente al herbicida Dicamba, y Enlist, de Dow, que es resistente al 2,4-D y al glufosinato de amonio. Es decir, la soja seguirá creciendo.

La cosecha fina y el clima

Diego de la Puente

Ya ingresado el mes de Agosto, los avatares climáticos suscitados en el hemisferio norte van tocando su momento culmine. Para el caso del maíz en Estados Unidos, salvo un problema en cosecha, todo tiende a indicar que nos encaminamos, lenta pero inexorablemente, a una nueva producción récord, y van… En la soja, en cambio, el presente mes resulta decisivo para la determinación de los rendimientos, aunque al parecer y a juzgar por los pronósticos de corto plazo, la oleaginosa también viene bien aspectada. Sin embargo, un poco más al sur sobre estas latitudes la situación dista de ser la ideal, al menos para aquellos que han sufrido y todavía siguen sufriendo los resabios de un fenómeno Niño que parece todavía no querer irse del todo. Es que a criterio de muchos climatólogos, el enfriamiento de las aguas a la altura del Pacífico ecuatorial y la determinación de un periodo neutral o Niña moderada que podría traer cierto alivio, ya estaría instalado. No obstante, para aquellos productores que todavía tienen sus campos inundados no hay consuelo que alcance.

A los consabidos problemas productivos evidenciados en la cosecha gruesa (que aún persisten), se les agregan ahora los inconvenientes cada vez más palpables en la fina. En tal sentido, no resulta para nada extraño escuchar a productores hacer mención sobre las pérdidas registradas en el trigo implantado derivadas de las lluvias que, sin ser intensas, vienen a acumularse en los perfiles del suelo ya saturados. Las copiosas precipitaciones ocurridas durante Marzo y Abril pasados han dejado a muchas zonas de la pampa húmeda en una condición extremadamente delicada. En el sur de Córdoba, sur de Santa Fe y algunas regiones del norte de la Provincia de Buenos Aires, hay pérdidas sobre los cultivos de trigo sembrados que llegan hasta el 30%. Esto último se suma a la caída en la intención de siembra sobre aquellos lotes que ni siquiera pudieron ser implantados.

El mercado del trigo

Dentro de ese contexto productivo se desenvuelve el mercado del trigo en nuestro país. Tratando de empalmar una magra cosecha (como lo fue la de la campaña 2015/16), con otra que “pintaba” para una cosa pero cuyo resultado final todavía es incierto. Desde el punto de vista del mercado, la situación también resulta ambigua. Con una producción cercana a los 15 millones de toneladas, el saldo exportable tendría que generar cerca de 2 ó 3 millones para tener que colocar el cereal fuera de Brasil, en un mercado internacional que -en principio- resulta “pesado”. Contrario sensu, con una cosecha menor, esta última etapa podría soslayarse de alguna manera y el saldo exportable “encajar” casi de manera perfecta con las necesidades de nuestro vecino país. En cierta medida, algo de esto muestran las cotizaciones del trigo en el Mercado a Término de Buenos Aires. Mientras la posición Enero 2017 cotizaba (al momento de redactar la presente nota) en 156 Dólares por tonelada, la Julio 2017 se ubica en torno a los 179 Dólares. El “pase” resultante entre ambas posiciones está cercano al 28% anual en Dólares. Con tasas de interés que rondan el 5% anual para la divisa estadounidense, la diferencia entre financiarse y vender en Julio vs. vender en cosecha, no resiste el menor análisis. Para seguir con atención…

“La pelota está en nuestra cancha, debemos aumentar la sustentabilidad”

Al inaugurar el XXIV Congreso de Aapresid, el presidente de la entidad, Pedro Vigneau, destacó que el sector está frente a una enorme oportunidad. Lo acompañaban el secretario de Agregado de Valor y el gobernador Lifschitz

El XXIV Congreso de Aapresid “ResiliAR” quedó inaugurado este miércoles con las afirmaciones del presidente de la entidad anfitriona, Pedro Vigneau. Con más de 4 mil participantes de todo el país, el gobernador de la provincia de Santa Fe, Miguel Lifschitz; el secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet; la intendenta de la ciudad de Rosario, Mónica Fein; María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidente honoraria de la institución y coordinadora de Políticas para Producción Sustentable del Ministerio de Agroindustria de la Nación, arrancó el congreso de la Siembra Directa. El cuidado del medioambiente como eje.

En una sala del salón Metropolitano de Rosario colmada, el presidente de Aapresid, Pedro Vigneau, habló de la necesidad de pensar la Agricultura Certificada como necesidad a corto plazo, recordó que se obtuvo la aceptación “en estándares internacionales para lograr el sello de mayor excelencia y rigurosidad económica, ambiental y social. Este sello genera que seamos consideradas en las buenas prácticas”.

Destacó también que el Congreso, que concluye hoy, tuvo una convocatoria récord de 4.000 personas, entre productores, profesionales y estudiantes.

“Estamos orgullosos de tener un récord de asistentes de las regionales de Aapresid, ahora debemos pensar cómo generar suelo en los ambientes resistentes. Generamos nuevos conocimientos para seguir alimentando. Es en el camino de la sustentabilidad que seremos partícipes del nuevo congreso de la sustentabilidad. Eso nos engrandece y enriquece, además de ésta alta convocatoria como todos los años”, agradeció Vigneau.

“Nos alegra la vuelta del trigo y el maíz, pero necesitamos seguir rotando y nos generan preguntas. Es hora de tenderles la mano a los pobres e indigentes”, señaló el presidente de la entidad anfitriona y dijo que “se respira un ambiente distinto, se siente en los pasillos. Por primera vez en mucho tiempo tenemos un gobierno que nos escucha”, dijo.

“La pelota está en nuestra cancha, llego la hora de demostrar la producción sustentable”, destacó Vigneau. “Podemos y debemos intervenir positivamente y nos dan la posibilidad de intervenir en los países que necesitan de nuestra producción. Ese es nuestro sueño: desarrollar una Marca País de producciones sustentables”. Por ese motivo, es necesario “potenciar el desarrollo junto con el sector público y privado”. Para finalizar destacó que “hace mas de 30 años venimos investigando. Y los logros que tenemos están dentro de los 17 objetivos en pos de mejorar las consecuencias por el cambio climático”.

“Estamos frente a una enorme oportunidad, igual debe ser nuestra responsabilidad. Nuestro suelo es nuestra patria, por primera vez en la historia podemos dejarle a nuestro hijos tierras mejores que las de nuestros abuelos nos dieron”, disparó como objetivo de la institución.

También recordó éste 200° aniversario de la Independencia – donde se regalaron escarapelas- y destacó: “Formamos parte de este país que es Argentina y debemos incluir a todos”, sostuvo para finalizar su discurso.

Dar valor a la biomasa

A su turno, el secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, valoró el discurso del presidente Mauricio Macri en la Sociedad Rural de Palermo y sostuvo que hay que saber usar los recursos renovables como el sol. “Debemos producir en forma sostenible, la biomasa es indispensable para pensar nuestras producciones”, insistió el enviado de la Nación al Congreso.

El secretario retomó la consigna del gobierno con “Hambre Cero” y sostuvo que además de ser el “granero del mundo, tenemos que convertirnos en supermercado del mundo. Argentinos somos todos”, retomó el secretario Néstor Roulet.

En diálogo con PUNTAL minutos antes del acto inaugural, Roulet había destacado de dar valor agregado en origen a la producción regional, a fin de abaratar costos y aumentar los márgenes de rentabilidad. “No es lo mismo exportar granos a 200 dólares que carne de cerdo a 1.000 dólares”, afirmó.

Y rescató la capacidad de producir y de aplicar tecnología del productor argentino al considerar que somos el país que menos combustible gasta por tonelada producida y también el que más conserva el carbono del suelo, dos cualidades que son muy valoradas a nivel internacional.

Para cerrar la primera jornada, el gobernador de la provincia de Santa Fe valoró a “los funcionarios que saben de lo que están hablando –en alusión a Roulet- y celebró esta nueva edición de Aapresid, “la institución que ha pasado las distintas políticas o la falta de políticas agropecuarias desde los diferentes gobiernos”.

“Lo que antiguamente llamábamos sector agropecuario, hoy es una comunidad agroindustrial, un gran conglomerado de instituciones y personas que conforman un tejido vivo en constante avance e investigación, que tiene una enorme implicancia social y medioambiental. No es sólo un motor de la actividad económica. Es el modelo económico de lo que podemos ser en la Argentina, y Aapresid es parte fundamental del Producto Bruto que genera la Argentina”.

Homenaje a Rogelio Fogante

El Congreso comenzó con un emotivo homenaje de Aapresid a la figura del ingeniero Rogelio Fogante, quien “durante toda su vida fue un entusiasta impulsor de la siembra directa y otras innovaciones tecnológicas que revolucionaron la agroindustria argentina de los últimos 40 años”. Se resaltó a través de su hijo, Germán, la convicción, humildad y espíritu generoso, que “es ejemplo de todos nosotros".

Cabe recordar que durante los años ‘70, Rogelio Fogante -que había sido mejorador de trigo y soja del INTA y fue decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (UNR)-, estuvo muy preocupado por resolver los problemas de erosión del suelo y conservación del agua, por lo que fue uno de los pioneros de la siembra directa en la Argentina.

La actividad industrial no logra levantar cabeza

EMILCE TERRÉ

El Estimador Mensual Industrial acentuó su caída en junio, acumulando en el primer semestre una variación del -3,3% respecto al mismo período del 2015. La industria automotriz fue la que más cayó con un -13,7%, mientras que del lado opuesto el mayor crecimiento lo registran los textiles con una suba del 10,2%.

El Estimador Mensual Industrial (EMI) acentuó su caída en el mes de junio, acumulando para el primer semestre del año una derrumbe del 3,3% respecto al mismo período del 2015. De entre las ramas industriales que lo componen, la automotriz fue la que presentó la mayor variación negativa con un -13,7%, seguida por las industrias metálicas básicas (-12,4%), la metalmecánica excluida la industria automotriz (-4,8%), la industria del tabaco (-4,1%), la refinación del petróleo (-3,8%), los productos minerales no metálicos (-3,5%), la industria química (-0,9%) y la industria alimenticia (-0,4%). La industria textil, en cambio, presenta una mejora del 10,2%, mientras que la industria del caucho y plástico ha crecido un 3,8%, un 2,8% la industria de papel y cartón y un 0,4% el conjunto de actividades de edición e impresión.




La caída de la industria alimenticia es una de las que más afecta al resultado del Índice General ya que la misma recibe la ponderación más alta en su construcción, con el 22%. Su evolución, además, se explica por la menor actividad que registran las empresas lácteas y los sectores productores de carnes tanto blancas como rojas. Para estas últimas, la caída se sustenta en las menores ventas al mercado doméstico, ya que según el Ministerio de Agroindustria el consumo interno aparente de carne bovina registró entre enero y mayo de 2016 una caída del 6,4% respecto al mismo período del año anterior, mientras que las exportaciones de carne roja en los mismos primeros cinco meses del año crecieron un 8,5% en toneladas. En carnes blancas, en cambio, cayeron tanto el consumo interno como la demanda del exterior.


La industria automotriz, que registró la mayor caída porcentual y es además otra de las más icónicas por la cantidad de mano de obra que demanda su producción, se vio golpeada fundamentalmente por la menor colocación de mercadería en el mercado brasileño. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) citados por el INDEC, las exportaciones de vehículos automotores registraron entre enero y junio de 2016 una retracción del 31% respecto al primer semestre del año previo, mientras que las ventas con destino a Brasil específicamente cedieron un 32%. Las ventas internas de vehículos de producción nacional, por el contrario, subieron un 9% en el primer semestre del año, comparado con el primer semestre del año pasado.


El informe de actividad industrial incluye también un apartado cualitativo, donde se resumen los resultados de una encuesta entre las grandes empresas del sector en relación a sus previsiones para el tercer trimestre del 2016. Allí puede verse que sólo un 20% de las mismas prevé un aumento en la demanda entre julio y septiembre, mientras que la mitad no avizora cambios y el 30% estima que las compras continuarán desinflándose.


Respecto al comercio externo, mientras que casi la mitad de las empresas exportadoras cree que las colocaciones en el exterior se mantendrán estables, más de un 30% estima un aumento y un 18% prevé una caída de las ventas internacionales. Del lado de las compras, el total de firmas que estima que las mismas se mantendrán mayormente invariables se acerca al 70%, mientras que un 18% avizora una disminución y un 13% un aumento.


Para cerrar con un punto crucial como son las previsiones de empleo, sólo un 4% de las empresas encuestadas cree que incrementará su dotación de personal, mientras que el 8% cree que deberá despedir empleados y el 88% no piensa realizar modificaciones. En cambio, para lo que es la cantidad de horas trabajadas, un 7% de las empresas prevé un aumento pero un 21% una disminución, mientras que el 72% de las empresas consultadas no piensa actualmente realizar cambios en este sentido.


Las previsiones de empleo de las empresas del sector industrial resultan de gran sensibilidad para la macroeconomía dado que es la rama económica más mano de obra intensiva de toda la estructura productiva argentina. Tal como muestra el cuadro 2, la industria manufacturera ocupa el 20% de los puestos de trabajo formales en el sector privado argentino, empleando un total de 1,3 millones de los 6,5 millones totales.




El mismo cuadro permite ver que ya en el primer trimestre del 2016 la cantidad de puestos de trabajo registrados en el conjunto de las industrias manufactureras había caído un 1%, pese a que aún se encuentran un 2% por encima de lo empleado en el primer trimestre del año anterior. Rest​a ver la evolución que muestren los datos para el segundo trimestre del año, con el fin de tener la fotografía completa del primer semestre.

La soja continúa buscando piso

GUILLERMO ROSSI

La soja cayó con fuerza en el comienzo de la semana y luego se recuperó progresivamente, apoyada en la firmeza del aceite. En el plano local los precios encontraron piso en torno a $ 4.000/ton, con bajo volumen de negocios. La cosecha de maíz logró avanzar con fuerza en zona núcleo, lo que se notó en el elevado ingreso de camiones verificado en los puertos de Up River. Esto debilitó considerablemente al mercado local, que disminuyó su prima frente a Chicago. El trigo operó sin sobresaltos, mostrando un avance de cosecha de 90% y precios en baja ante la amplia oferta global del segundo semestre.

Los futuros de soja en Chicago volvieron a operar con alta volatilidad en los primeros días de agosto, comenzando con caídas abruptas hasta mostrar una incipiente recuperación en las ruedas finales de la semana. El desarrollo de la campaña norteamericana se presenta sin mayores inconvenientes y diversos analistas proyectan la obtención de rendimientos récord, que darán lugar a una amplia oferta de cara a los próximos meses. Algunas estimaciones para Estados Unidos ya se ubican por encima de 110 Mt, a la espera del informe del USDA del próximo viernes.

El mercado local frenó la espiral bajista en la zona de los $ 4.000/ton, cifra por debajo de la cual no hay prácticamente interés de la oferta en cerrar negocios. El volumen intercambiado en la semana fue bajo, por lo que continúa retrasándose el avance de la campaña de comercialización. Se estima que sólo el 48-50% de la soja producida en el último año tiene precio fijado, frente a 55% a la misma altura del 2015. Ante la caída de las referencias externas las fábricas continuaron perdiendo margen de procesamiento, achicándose el spread entre los valores locales y los de Chicago.​



En maíz la debilidad del mercado local se explicó principalmente en el buen progreso de la trilla logrado en los últimos días. Esto se tradujo en un importante arribo de camiones a las terminales del Up River. El Ministerio de Agroindustria fijó en 71% la proporción de superficie cosechada, frente al 64% de la semana pasada y con fuerte retraso frente al 93% correspondiente a la misma altura del ciclo 2014/15. Los 7 puntos porcentuales de avance en los trabajos dan cuenta de que se trató de la semana con mayor actividad de las cosechadoras en lo que va del año.


Los precios del mercado disponible cayeron por debajo de $ 2.500/ton. Expresados en dólares, los valores de la plaza Rosario alcanzaron mínimos desde mediados de abril. La debilidad también se sintió en las posiciones de cosecha nueva, acoplándose a las bajas de Chicago. Los valores para la entrega desde abril de 2017 en adelante ya se ubican en torno a u$s 145/ton, lo que ralentizó el ritmo de concreción de negocios. En los datos oficiales se detectan más de 2 Mt de maíz nuevo ya comprometidas a precio firme.


Por su parte, el trigo continúa sin grandes sobresaltos y con bajo volumen de negocios. La siembra ya cubrió el 90% de la superficie, con mayor inversión en tecnología y mejores expectativas comerciales que el año pasado. Los precios continúan recibiendo la presión bajista que emana de la amplia oferta global y la gran agresividad exportadora de los países del Mar Negro. Sobre el final de la semana los forward a cosecha fluctuaban en el rango de u$s 150 a 160 por tonelada, dependiendo de las exigencias de los contratos.


Un hecho que puede jugar a favor a mediano plazo es la baja calidad que se reporta tanto en el oeste europeo como en algunas zonas de Estados Unidos. Si el trigo argentino logra buenos parámetros de proteína y gluten no tendrá problemas para ingresar a mercados africanos a partir de enero y febrero, cuando comiencen a agotarse los inventarios del hemisferio norte. Con esto se volverían a recuperar mercados que en el pasado fueron atendidos con volúmenes importantes.





No termina la novela del maíz en Brasil


Siguen llegando novedades a nuestro país sobre la problemática situación que atraviesa el mercado de maíz en Brasil. La tensión se mantiene incluso a pesar de que la cosecha se encuentra en la recta final, con 75 y 90% del área ya levantada en Paraná y Mato Grosso, respectivamente. Entre ambos estados la siembra tardía del cereal cubrió 5,8 M ha, más de la mitad de la safrinha brasileña. En el primero de ellos las cifras de CONAB apuntan a un escaso aumento interanual de la producción pese al 14% de crecimiento verificado en la superficie, mientras que en el segundo los rindes promedio caerán a mínimos de cinco años, quedando un 27% por debajo del año pasado: se proyectan 44 qq/ha frente a 60,6 qq/ha en 2014/15.


La última cifra de producción de maíz que informó CONAB fue de 69,1 Mt e implica una caída del 18% frente a los números del 2015. Se cree que el organismo volverá a corregir a la baja en su informe del próximo martes. Algunos analistas ya trabajan con estimaciones próximas a 65 Mt para todo el año, calculando una safrinha de 39-41 Mt. Cabe señalar que casi toda la disminución observada en la campaña temprana obedeció a pérdidas de superficie, mientras que el grueso de la caída de la safrinha surge por mermas en los rendimientos. A un abril seco y caluroso le siguió un mayo con excesos hídricos y un mes de junio con heladas con amplias zonas del sur del país.


La estampida de los precios se frenó en los meses de junio y julio, pero en los últimos días éstos retomaron la presión alcista. En el estado de Paraná los valores superaron recientemente los R$ 38/sc, cifra próxima a u$s 200/ton. La suba frente a las cotizaciones del último verano ya supera el 20%, incluso a pesar de la sostenida apreciación cambiaria del real. En el estado de Sao Paulo los valores son aún más altos y ya quebraron los R$ 45/sc, es decir, cerca de u$s 240/ton.



Ante este escenario, no parece que los exportadores que trabajan en Santos y Paranaguá –entre otros puntos de salida- vayan a lograr la competitividad necesaria para insertarse en un mercado global con oferta visiblemente amplia y precios en baja. Esto indica que en los próximos meses será difícil la concreción de nuevas operaciones de exportación por volumen significativo, aunque ya hay buena cantidad de embarques comprometidos. Para cumplir la proyección de exportación del USDA de la campaña en curso se requieren ventas externas por 15 Mt entre agosto y febrero. En el mismo período del ciclo 2014/15 la exportación despachó 32,2 Mt, es decir, algo más del doble.



Durante los últimos meses algunos consumos de los estados del sur recurrieron en buena medida al maíz argentino y paraguayo para cubrir sus necesidades. Brasil importó casi 750.000 tn del cereal entre marzo y julio. Fuentes del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento – MAPA aseguraron en la semana que las autoridades están prontas a admitir el ingreso de variedades de maíz GMO procedentes de Estados Unidos. Dado que se espera una oferta tirante hasta mediados del 2017, el país del Norte puede ser una buena alternativa de abastecimiento en el segundo trimestre del próximo año, en los meses de menor disponibilidad en el hemisferio sur por el efecto de las siembras tardías.





De cara al próximo año se espera un gran crecimiento de la superficie en respuesta a los elevados precios. En Paraná y Río Grande do Sul es probable que la soja ceda espacio para un incremento del área maicera, que algunos analistas avizoran en 10% para las siembras de primera. Más aún, la firma de consultoría Céleres indicó que espera una producción total de 99,05 Mt del cereal en el ciclo 2016/17, un volumen récord e incluso superior a la campaña de soja de este año. Analistas más prudentes creen que el número podría rondar las 90 Mt si el clima acompaña.




Brasil también sale a la búsqueda de trigo


En su visita al país esta semana, el ministro de Agricultura Brasileño Blairo Maggi anunció que se lograron acuerdos con Estados Unidos y Canadá para la provisión por año de un cupo de hasta 750.000 toneladas de trigo exento de arancel. Hasta el momento las partidas extra Mercosur estaban sujetas al pago de un 10% de recargo sobre el precio CIF en concepto de arancel externo común (AEC) más la denominada tasa de marina mercante (TMM), equivalente al 25% del flete marítimo.


Hasta la década de los ochenta los molinos brasileños solían comprar importantes volúmenes de trigo norteamericano todos los años, contando para ello con líneas de crédito le quitaban competitividad al trigo argentino. Hasta 1985, año de la Declaración de Foz de Iguazú que abriría paso al Mercosur, el cereal tipo HRW procedente del Golfo de México tenía una participación cercana al 50% en las compras externas brasileñas. Ese porcentaje cayó a menos de 5% en los noventa y los 2000.





La medida anunciada generó oposición en nuestro país, aunque en circunstancias normales de mercado la producción nacional no debería tener inconvenientes para mantener su cuota en las compras de la industria del sur y centro de Brasil. En primer lugar, debido a que el trigo del Up River 12% de proteína suele operar con descuento frente al Golfo de México durante gran parte del año. Asimismo, la menor distancia le da ventaja a nuestro país, aunque este hecho queda eclipsado por la gran debilidad por la que atraviesa el mercado de fletes marítimos. Por último hay también motivos políticos y de afinidad cultural que mantendrán los lazos entre ambos países. No debe soslayarse el hecho de que sólo 750.000 toneladas por año estarán libres de arancel, lo que representa menos del 10% del consumo interno y apenas entre 6 y 7 semanas de importación.




Aceites vegetales y un nuevo escenario de oferta


Buena parte de la recuperación de la soja en el tramo final de la semana se apoyó en el comportamiento favorable de los aceites vegetales. Los futuros de aceite de palma en Malasia alcanzaron máximos de seis semanas ante mejores perspectivas de exportación para los meses entrantes –los stocks en países importadores han caído significativamente- y persistentes caídas interanuales en la producción. A esto se le suman los ajustes negativos que vienen sufriendo las estimaciones de cosecha de colza en la Unión Europea, dejando menor disponibilidad del grano para industrializar.


La soja cumplirá un papel clave para cubrir la oferta global de aceites durante los próximos meses. Para ello será clave que el ritmo de industrialización del poroto pueda aumentar respecto del año pasado, lo que requiere de una buena cosecha en Estados Unidos y mayor caudal de ventas de los productores en Argentina. Un factor que resta oferta es el crecimiento que se avizora en la producción mundial de biodiesel a base de soja, principalmente gracias al buen ritmo que se observa en nuestro país por el empuje de la demanda norteamericana. En este contexto, los precios relativos comenzaron a reacomodarse y el aceite viene ganando participación en el valor bruto del crush del complejo soja.






Ante la tendencia sostenida del consumo y el magro crecimiento de la oferta los stocks mundiales de aceites continúan bajando, motorizados por las pérdidas de producción del aceite de palma en los últimos meses. Afortunadamente el evento «El Niño» ya quedó atrás y los rendimientos de los palmares en el sudeste asiático comenzaron a recuperarse progresivamente. Igualmente, tanto Malasia como Indonesia no podrán volcar agresivamente su saldo exportable a la Unión Europea y el resto de Asia al menos hasta el año 2017.


La buena noticia es que un alivio de corto plazo vendría de la mano del girasol, cuyas estimaciones de cosecha en Rusia y Ucrania vienen en aumento. La producción mundial del ciclo 2016/17 se encamina a trepar hasta 46 Mt si las expectativas para el hemisferio sur finalmente se cumplen. Esto permitirá cubrir la disminución en la oferta de colza, cuya producción caería este año a mínimos desde 2011. La producción mundial de aceite de girasol alcanzará un nuevo récord en los próximos meses, lo que tenderá a disminuir sus premios frente a productos sustitutos en los principales mercados de referencia.

Soja de 1°: 43% al Estado, 39% va a costos y 18% es para el productor JULIO CALZADA Y SOFÍA CORINA

Los márgenes para un productor de soja de 1° en campo propio o alquilado en zona núcleo. El valor de exportación que generaría una hectárea de soja de 1° se repartiría así: a) el 30% los percibiría el Estado Nacional en concepto de DEX; b) el 13% se asignaría al pago de los impuestos; c) el 39% de esa torta iría para la compra de insumos, la contratación de labores, gastos de cosecha y otros; y d) finalmente, al productor le quedaría neto -después de pagar todos sus impuestos-, el 18% de esa torta. Las cifras lucen algo desproporcionadas para el productor que corre con todos los riesgos del negocio.
Resumen:


Se han analizado los márgenes brutos y netos de un productor que decidiría hacer soja de primera en la zona núcleo GEA-BCR en el sur de la provincia de Santa Fe. Siembra 200 hectáreas propias. También se analizó el margen bruto para aquel que arrienda pagando 16 qq/ha de soja.


Hemos observado que el valor de exportación que generaría una hectárea de soja de primera estimado en 1.394 U$S/ha se repartiría de la siguiente forma: a) el 30% los percibiría el Estado Nacional en concepto de derechos de exportación, b) El 13% se asignarían a pagar el resto de los impuestos, c) el 39% de esa torta se asignaría a pagar insumos, labores, gastos de cosecha y de comercialización de la explotación y d) Finalmente, al productor le quedaría neto -después de pagar todos sus impuestos-, el 18% de esa torta. Son unos 255 U$S/ha (su margen neto). Las cifras lucen algo desproporcionadas para el hombre de campo que corre con todos los riesgos del negocio. Suena a poco.


De esa torta de 1.394 U$S/ha, cerca de 602 U$S se los apropian los distintos Gobiernos a través de los siguientes impuestos: Derechos de exportación, Impuesto a las ganancias, Impuesto a la ganancia mínima presunta, impuesto a los bienes personales, impuesto a los débitos y créditos bancarios, la tasa vial o de mejora de caminos, Impuesto de sellos, impuesto inmobiliario provincial e impuesto de sellos. Esto significa que los Estados se quedan con el 43% de esa “torta”. El 57% restante se distribuye entre lo que le toca al productor y lo que recibirán los proveedores de insumos, contratistas, transportistas, acopios, corredores, etc. La presión tributaria en soja de primera sigue siendo alta, teniendo en cuenta que es único cultivo que se realiza en ese campo a lo largo del año.


En campo propio, el productor percibiría un margen bruto de 439 U$S por hectárea, luego de pagar insumos, labores, gastos de cosecha, fletes y otros gastos de comercialización. Pero si ese hombre de campo tuviera que alquilar pagando 16 quintales de soja por hectárea, el margen bruto es prácticamente nulo: ascendería a 5 U$S por ha. Esto muestra que los números están “muy finitos” para aquel que arrienda en la zona núcleo en soja de primera. Necesariamente se vería obligado a hacer un cultivo de invierno, para luego hacer soja o maíz de segunda. Haciendo solamente soja de primera, prácticamente los números no cierran si hay que alquilar.


En materia de rentabilidad. ¿Que conviene más? ¿Sembrar soja de primera, vender el campo y alquilar departamentos en Rosario o Buenos Aires o comprar letras del tesoro en U$S?. El de menor rentabilidad es sembrar (1,4% del valor por hectárea de su campo). Alquilar departamentos daría una utilidad neta anual equivalente al 2,3% del valor del departamento. Y las letras de tesoro en U$S tienen rentabilidades cercanas al 3,45% anual. Pero ningún productor dejará su tradición de sembrar. De todos modos las LETES pagan hoy elevadas tasas, ante el fuerte déficit fiscal que tiene el Gobierno y la necesidad de financiamiento. En una economía estable, en el futuro, la tasa de estos instrumentos de no más de 365 días debería gradualmente ir bajando. La opción de alquilar departamentos hace un año atrás permitía obtener una rentabilidad anual del 3%. Actualmente baja al 2,3% anual. Incide la devaluación del peso y la imposibilidad de trasladar directamente al valor locativo el efecto de la fuerte inflación anual y la devaluación. El campo emerge como la inversión de menor rentabilidad en estas tres opciones pero de mayor futuro y sustentabilidad hacia los próximos años. Eso no quita que si el Estado en general se queda con el 43% de esa “torta” y el productor recibe nada más que el 18% de la misma, el peso tributario es muy fuerte todavía y necesita revertirse como ya ha sucedido en maíz, trigo, cebada o girasol con la eliminación de los DEX.




Artículo completo:


En la presente nota hemos analizado los márgenes brutos y netos de un productor agropecuario que decide hacer soja de primera en la zona núcleo que releva GEA (Guía Estratégica para el Agro- BCR) en el sur de la provincia de Santa Fe. Suponemos que siembra 200 hectáreas propias. También evaluamos el margen bruto para aquel que arrienda pagando 16 qq/ha de soja.


Hemos adoptado los siguientes supuestos:


• El productor utilizaría un paquete tecnológico típico de la zona núcleo GEA-BCR con muy buena semilla. La inversión en fertilización será adecuada para el tipo de suelo en estudio y la aplicación de agroquímicos (herbicidas, insecticidas y fungicidas) se ajusta a un manejo característico de la región. Aplicaría herbicidas específicos para yuyo colorado; maleza que está causando mucho problemas en la región y su control le suma casi 50 U$/ha a los costos.
• Se supone un buen rinde de 38 quintales de soja por hectárea.
• El precio a cosecha se estima en 258 U$S la tonelada a mayo del 2017 según cotización de futuros de soja condición fábrica en ROFEX.
• Se estiman las correspondientes erogaciones para siembra, cuatro pulverizaciones terrestres, una aérea y labores de cosecha.
• La distancia desde la chacra a las terminales portuarias se ha estimado en 180 kilómetros (flete largo). El flete corto (chacra a acopio/cooperativa) es de 20 Km. Se computaron las actuales tarifas de transporte que publica FADEAAC (Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas) reexpresadas en U$S al tipo de cambio actual: 1 U$S= $ 15,1.- Se cargó el último ajuste acordado del 23% sobre la tarifa que regía en Junio.
• No se han computado gastos de secada.
• La supuesta comisión del acopio asciende al 2% y la intervención del corredor es del 1%.
• Se contrata un seguro para granizo, el cual asciende al 2% sobre un rinde de 30 quintales por hectárea.
• No se computan compras de equipos, rodados o máquinas herramientas.
• Los gastos de estructura comprenden comunicaciones, telefonía, honorarios legales y contables, asesoramientos varios, etc.


Nos formulamos en este análisis las siguientes preguntas y hemos obtenido estas respuestas:


Pregunta N°1: ¿Cómo se distribuiría el valor de exportación de una hectárea sembrada con soja de primera en la zona núcleo argentina, a cosechar en mayo del año próximo?





Como puede verse en el cuadro N°1, el valor de exportación que generaría una hectárea de soja de primera surge de multiplicar el hipotético rinde por hectárea (38 quintales) por un precio FOB de exportación del poroto (próxima campaña) de 367 U$S/Tn. Esto significa que esa hectárea podría generar cerca de 1.394 U$S el año próximo. Esa cifra se repartiría de la siguiente forma: a) el 30% los percibiría el Estado Nacional en concepto de derechos de exportación, b) El 13% se asignarían a pagar impuestos nacionales, provinciales y municipales (el más importante es el Impuesto a las ganancias), c) El 39% de esa torta se asignaría a pagar insumos, labores, gastos de cosecha y de comercialización de la explotación. Finalmente, al productor le quedaría neto -después de pagar todos sus impuestos-, el 18% de esa torta. Son los 255 U$S/ha que constituyen su margen neto. Las cifras lucen algo desproporcionadas para un hombre de campo que corre con todos los riesgos del negocio.


Pregunta N°2: ¿Con que parte se quedaría el Estado (nacional, provincial y municipal) de esa supuesta “torta” que es el valor de exportación de una hectárea sembrada con soja de primera en la zona núcleo?


La respuesta la da el cuadro N°2. De casi 1.394 U$S que es el valor bruto de exportación que podría obtenerse el año que viene por los 38 quintales de soja que supuestamente se cosecharían en dicha hectárea, cerca de 602 U$S se los apropian los distintos Gobiernos a través de los siguientes impuestos: Derechos de exportación, Impuesto a las ganancias, Impuesto a la ganancia mínima presunta, impuesto a los bienes personales, impuesto a los débitos y créditos bancarios, la tasa vial o de mejora de caminos, Impuesto de sellos, impuesto inmobiliario provincial e impuesto de sellos.


Esto significa que los Estados (nacional, provincial y municipal) se quedan con el 43% de esa “torta”. El 57% restante se distribuye entre lo que le toca al productor y lo que recibirán los proveedores de insumos, contratistas a cargo de las labores y cosecha, transportistas, acopios, corredores, etc. La presión tributaria en soja de primera sigue siendo alta, teniendo en cuenta que es único cultivo que se realiza en ese campo a lo largo del año.







Pregunta N°3: ¿Qué peso tienen los impuestos que deberá pagar el hombre de campo sobre los ingresos brutos que percibiría en mayo del año que viene?


Supongamos que el productor vende el año que viene a fábrica o exportación los 38 quintales de soja por hectárea al precio que hoy marcan los mercados de futuros (Rofex) para mayo del 2017: 258 U$S/Tn. En tal caso obtendría en mayo del año próximo cerca de 980 U$S por hectárea. Según nuestros cálculos deberá abonar cerca de 184 U$S/ha por todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales. No estamos computando en esta cifra los derechos de exportación. Estos impuestos- que deberá pagar el productor- representan cerca de un 19% de los ingresos brutos que recibiría el hombre de campo por la venta de su mercadería a una fábrica aceitera o un exportador.





​Pregunta N°4: ¿Cuál es el margen bruto que obtendría el productor en campo propio, luego de pagar insumos, labores, gastos de cosecha, fletes y otros gastos de comercialización? ¿Cierran los números para el que tiene que alquilar?


En campo propio, el productor percibiría un margen bruto de 439 U$S por hectárea, luego de pagar insumos, labores, gastos de cosecha, fletes y otros gastos de comercialización. La información consta en el cuadro N°4. Es un valor aceptable. Pero si ese hombre de campo no fuera dueño de su inmueble y tuviera que alquilar pagando 16 quintales de soja por hectárea, el margen es prácticamente nulo: ascendería a 5 U$S por ha. Esto muestra que los números están “muy finitos” para aquel que arrienda en la zona núcleo en soja de primera. Si tiene que pagar 16 qq/ha de alquiler, evidentemente tendrá que haber hecho un cultivo de invierno, para luego hacer soja o maíz de segunda. Haciendo solamente soja de primera, prácticamente los números no cierran si hay que alquilar y controlar malezas de difíciles.







Pregunta N°5: ¿Cómo se reparte ese margen bruto en campo propio? ¿Cuánto paga de impuestos el productor y cuál es el margen neto que finalmente obtendría?



El productor en campo propio obtiene un margen bruto de 439 U$S/ha. En el cuadro N°5 se puede evaluar todo el detalle de los impuestos que tiene que abonar el productor con ese margen. Son 184,35 U$S/ha en total, sin computar lógicamente, los derechos de exportación. En esta cifra están incluídos el Impuesto a las ganancias, Impuesto a la ganancia mínima presunta, impuesto a los bienes personales, impuesto a los débitos y créditos bancarios, la tasa vial o de mejora de caminos, Impuesto de sellos, impuesto inmobiliario provincial e impuesto de sellos


El cuadro N°6 indica que el 42% del margen bruto se lo queda el Estado, en sus distintas jurisdicciones. Solamente el 58% restante, lo percibirá el productor (255 U$S/ha), siendo éste su margen neto.











Pregunta N°6: En materia de rentabilidad. ¿Que conviene más? ¿Sembrar soja de primera, vender el campo y alquilar departamentos en Rosario o Buenos Aires o comprar letras del tesoro en U$S?


En la actual coyuntura, el negocio de sembrar soja de primera sigue registrando menor rentabilidad (utilidad anual/Inversión) que las otras dos opciones. Veamos:


“Opción sembrar soja de primera”: Este productor -al finalizar el ciclo productivo de soja de primera- recibiría (luego de pagar impuestos y gastos de operación) 255 U$S por hectárea. Es su margen neto. Si la hectárea de su campo hoy tuviera un valor de mercado de U$S 18.000, la utilidad neta anual del productor equivaldría a menos del 1,4% del valor por hectárea de su campo


“Opción Alquilar departamentos”: Supongamos que este hombre de campo tomara 100.000 U$S y compra un departamento en Rosario, alquilando a $ 6.000 por mes netos. Con un 35% de impuesto a las ganancias y afectando $ 1000 mensuales a reparaciones estructurales del inmueble, obtendría en dólares estadounidenses una utilidad neta anual equivalente al 2,3% del valor del departamento.


“Opción comprar Letras del tesoro en U$S”: El pasado 6 de Junio la Secretaría de Finanzas informó la suscripción de las LETES a 91 días a una tasa del 3,45% anual. Para la colocación a 182 días, el rendimiento fue del 3,75% anual. Hoy esta opción es más rentable que alquilar departamentos o ponerse a sembrar soja de primera.


Pero ningún productor debería optar por estas dos últimas opciones, si tuviera una decisión de inversiones mutuamente excluyentes. La tradición del productor de seguir produciendo la tierra es más fuerte que cualquier análisis de inversiones alternativas. De todos modos, hoy las LETES pagan elevadas tasas, ante el fuerte déficit fiscal que tiene el Gobierno y la necesidad de financiamiento. En una economía estable, la tasa de interés de estos instrumentos de no más de 365 días debería gradualmente ir bajando en el futuro. La opción de alquilar departamentos hace un año atrás permitía obtener una rentabilidad anual del 3%, siempre medida como utilidad neta en U$S sobre la inversión. Actualmente bajó al 2,3% anual. Incide la devaluación del peso y la imposibilidad de trasladar directamente al valor locativo el efecto de la fuerte inflación anual y la devaluación.


El campo emerge como la inversión de menor rentabilidad actual pero de mayor futuro y sustentabilidad hacia los próximos años. Al margen del amor a la tierra. Eso no quita que si el Estado en general se queda con el 43% de esa “torta” y el productor recibe nada más que el 18% de la misma, hay un peso tributario muy fuerte que todavía debe revertirse como ya ha sucedido en maíz, trigo, cebada o girasol.


Finalmente, detallamos como hacemos habitualmente los supuestos adoptados para las cargas tributarias:


a) Se supone que el productor agropecuario se encuentra radicado en la provincia de Santa Fe, produciendo y vendiendo dentro de la misma provincia. Es una persona inscripta como persona física ante la AFIP. Trabaja 200 hectáreas propias, haciendo soja de primera. No realiza otras actividades agropecuarias o ganaderas. Subcontrata la mayor parte de las labores. No tiene sembradora ni cosechadora propia.


b) Derecho de Registro e Inspección municipal: el productor no está alcanzado por este tributo comunal o municipal, ya que no tiene local habilitado.


c) Impuesto sobre los Ingresos Brutos: se encuentra exento en este caso particular, ya que este productor produce y vende sus granos dentro de la Provincia de Santa Fe. Es importante destacar que el productor agropecuario paga impuesto sobre los ingresos brutos sobre los insumos que compra con una alícuota del 2% sobre el total de la compra neta sin IVA. El Impuesto sobre los ingresos brutos por la compra de insumos estaría computado en la estimación del margen bruto del productor al presupuestar la compra de insumos.


d) Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta (IGMP): Supondremos que al pagar Impuesto a las Ganancias, este productor no pagaría este impuesto. La forma de cálculo del IGMP es multiplicar el 1% sobre el activo de la explotación. Luego esta cifra se la compara con el 35% del resultado fiscal. Si este último es mayor, no paga Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta. Caso contrario paga la diferencia.


e) Impuesto al Valor Agregado: Tal como hemos indicado en otras ocasiones, este impuesto representa un verdadero problema para el hombre de campo. Las alícuotas vigentes son asimétricas en el sector granario. Ascienden al 10,5% sobre las compras de fertilizantes y labores contratadas y el 21% sobre el resto de los insumos (semillas y agroquímicos). Por la venta de granos, la alícuota aplicable es del 10,5%. Existe una falta de neutralidad en el IVA producto de dos factores: e.1) la asimetría de las alícuotas, 2) el IVA derivado de la venta de granos está expuesto a un régimen de retenciones y devolución, donde el reintegro del IVA se demora en el tiempo y le ocasiona costos financieros al productor. De un IVA del 10,5% en la venta de granos, se le acredita –de manera inmediata- al productor el 2,5% y se le retiene el 8%. Posteriormente, AFIP acredita el 7% (la denominada devolución del IVA) y el 1% queda como retención neta.


El “saldo de libre disponibilidad” (ver cuadro N°3) surge como consecuencia de las retenciones practicadas al productor menos las devoluciones. El saldo a favor que se obtenga (el de libre disponibilidad) el productor puede utilizarlo para pagar otros impuestos nacionales, como pagar anticipo de impuesto a las ganancias.


El denominado “IVA Saldo técnico” surge por la diferencia entre el IVA generado por las compras y las ventas. En el caso de productores con actividades mixtas (agricultura y ganadería), éstos pueden recuperarlo mediante el IVA generado por las ventas en la ganadería o por ventas de granos u otros productos en futuros ejercicios. Es un saldo que no se pierde y se traslada de ejercicio en ejercicio. En realidad, las asimetrías en las alícuotas del IVA muchas veces generan saldos a favor del productor que representan inmovilizaciones de efectivo. En este caso concreto del ejercicio realizado, con un precio del poroto de 258 U$S la tonelada a mayo del 2017, no se generan saldos de IVA a favor del productor.


En el ejemplo que aquí presentamos supondremos que el productor recupera todo el saldo de libre disponibilidad en el presente ejercicio como anticipo de impuesto a las ganancias. Sufre un perjuicio al no poder recuperar rápidamente la devolución del 7% de IVA (En el ejemplo: 68,63 U$S/ha). Allí tiene un costo financiero por la inmovilización de ese importe (costo de oportunidad) durante 6 meses y una desvalorización por efectos de la inflación. Como estamos trabajando en U$S estadounidenses, computamos como costo de oportunidad una tasa de interés anual del 7% sobre la devolución (68,63 U$S/ha). Nos da un valor de 2,40 U$S/ha. Al ser un costo de oportunidad muy bajo, no lo hemos computado en el margen neto del productor (Ver cuadro N°5).


f) Impuesto inmobiliario provincial: estimado en 20 U$S por hectárea.


g) Impuesto a las Ganancias: Supondremos que la actividad agropecuaria es la única fuente generadora de ingresos de este productor. Si estuviera inscripto como persona física podría deducir –para el cálculo del impuesto- otros gastos que no son directos pero la ley admite, como por ejemplo Aportes Jubilatorios, Obra Social, etc. Luego de determinar el resultado neto del contribuyente se le podrían practicar las deducciones personales de los familiares a cargo: esposa, hijos, mínimo no imponible, deducción especial, etc. El resultado se convierte en la ganancia sujeta a impuesto a la cual se le aplica la tabla del artículo N°90 de la ley.


A los fines de nuestras estimaciones y teniendo en cuenta la magnitud de utilidad gravable en el caso estudiado, decidimos aplicar una alícuota del 35% sobre dicha utilidad gravable. En este importe estaríamos considerando el efecto conjunto de los dos impuestos (Ganancias y Ganancia Mínima Presunta).


h) Impuesto a los débitos y créditos bancarios (IDCB): la alícuota asciende al 6 por mil sobre cada operación de débito o crédito bancario. Las normas impositivas permiten tomar el 34% de lo abonado por este impuesto como crédito fiscal a cuenta del Impuesto a las Ganancias solamente en las acreditaciones en cuenta. Esto significa que de cada $ 10 pagados por el IDCB por las acreditaciones en cuenta bancaria, pueden tomarse como crédito a cuenta de ganancias $ 3,40.-


Se ha supuesto en el ejercicio fiscal que la totalidad de los pagos por la compra de insumos, contratación de labores, pago de seguros y otros gastos se realiza con la emisión de cheques propios. En consecuencia, cada débito en cuenta corriente está alcanzado por este impuesto.


i) Tasa vial: la abona el propietario del campo. Se estima en 7 litros de gasoil por hectárea al año por 19 $ por litro. Esto nos da un valor de 8,81 U$S por hectárea al aplicar un tipo de cambio de 1 U$S=$ 15,1. La tasa vial aplicada en la provincia de Santa Fe oscila entre 6 y 10 litros de gasoil por año por hectárea.


j) Impuesto de sellos para contratos de compraventa de cereales y oleaginosas: Supondremos que el contrato se registra en la Bolsa de Comercio de Rosario. En consecuencia, el productor pagará el 50% de la alícuota reducida de Impuesto de sellos que asciende a 0,5 por mil en la registración en Bolsa. El hombre de campo abonará el 0,25 por mil sobre el valor económico de la operación (importe bruto de la venta más IVA del 10,5%).


k) Impuesto a los bienes personales: Resulta muy difícil parametrizar este impuesto que depende del caso particular de cada contribuyente. No es lo mismo que el productor haya adquirido el campo el año pasado con un valor por hectárea de U$S 10.000.-, a que lo haya heredado, razón por la cual abonará el impuesto según el avalúo fiscal. Por otra parte, la misma alícuota del impuesto es variable en función del patrimonio imponible. Supondremos que el productor tiene 200 hectáreas de campo a su nombre, más una camioneta y 10.000 U$S ahorrados. En este caso hipotético, pagaría en concepto de impuesto a los bienes personales aproximadamente $ 31.900.- en el año. A un tipo de cambio de 15,1 $ por dólar, en 200 hectáreas, el importe que pagaría por este impuesto por hectárea ascendería a 10,5 U$S.


l) Aportes patronales y cargas sociales: se supone que el productor no tiene empleados a su cargo. Contrata las labores con terceros. En consecuencia, no tiene erogaciones por este concepto.


Solicitamos tomar con precaución los resultados de este estudio que responden a un caso concreto con numerosos supuestos adoptados. Agradecemos la colaboración de los especialistas impositivos, las doctoras Analía Selva y Ana Del Río y el CPN Daniel Vigna, quienes amablemente siempre se prestan a responder numerosas consultas. Toda la responsabilidad de este trabajo les corresponde exclusivamente a los autores.​

Los embarques desde Rosario subirían de 55 a 73 millones de toneladas en cuatro años

PATRICIA BERGERO Y JULIO CALZADA

Los despachos de exportación de granos, harinas y aceites desde el Gran Rosario podrían pasar de los 55 millones de tn actuales a casi 73 millones, dentro de 4 campañas (2019/2020). De acuerdo a nuestras estimaciones los despachos de granos y harinas/pellets que saldrían desde la zona pasarían de casi 50 millones de toneladas en el 2013 a 65,6 Mt en el 2019/2020. En aceites, los despachos podrían superar los 4,8 millones de toneladas en el 2013 para situarse en 7,1 millones de toneladas en el 2019/2020.

​ En la presente nota vamos a analizar el posible escenario futuro de aumento en las cargas a granel de granos, aceites y harina a despachar desde el Gran Rosario en los próximos años por el río Paraná. Desde nuestra Bolsa de Comercio de Rosario se viene impulsando la adecuación y profundización a 38 pies de calado (más 2 de revancha) en el tramo Océano – Timbúes en el río Paraná. Estas obras podrían permitir lograr:
a) una mayor sostenibilidad ambiental al aumentar la carga en los buques que ya ingresan al Gran Rosario;
b) una mejora en la seguridad de los buques al disminuir la cantidad de buques que operarán en este tramo; y
c) menores congestiones futuras sobre la vía navegable.


Estamos convencidos que las cargas en el Gran Rosario van aumentar en años futuros. Si no se realizan las obras de adecuación y dragado, se generará un aumento en la cantidad de buques necesarios para llevar dicha carga. En cambio, la profundización a 38 pies permitirá transportar esa mayor carga futura con una menor cantidad de buques. Esto implicará una menor congestión futura y mayor seguridad de la navegación en el tramo con otros importantes beneficios económicos.


La profundización del río Paraná permitiría que los buques panamax o supramaxes que ingresan anualmente al Gran Rosario puedan cargar más mercadería, de manera tal que el aumento futuro en las exportaciones podría ser trasladado –aunque parcialmente- por los mismos buques que ingresan actualmente en el Gran Rosario.


Partimos de proyectar la producción futura de granos a nivel nacional, como así también los despachos de exportación de granos, harinas y aceites que saldrán por el Gran Rosario. Parti-mos inicialmente del dato de la campaña 2012/2013 donde los embarques de granos, harinas y aceites desde el Gran Rosario ascendieron a 54,7 millones de toneladas (Ver cuadro N°1).


Ese total estuvo compuesto por casi 50 millones de toneladas de despachos de granos, harinas y pellets y 4,7 millones de toneladas de aceites vegetales. Tengamos en cuenta que en dicha cifra se computa también la mercadería que llegó desde Paraguay y Bolivia y se despachó desde las terminales portuarias del Gran Rosario al exterior.


Es importante tener presente que en la campaña 2012/2013, la producción conjunta de soja y girasol de Argentina alcanzó las 52,4 millones de toneladas. Esta producción se industrializó en su gran mayoría durante el año 2013. En la campaña 2013/2014, la producción nacional de soja y girasol subió a 55,4 millones de t. En el ciclo 2014/2015 se registró un record con 64,5 millones de toneladas. En 2015/2016 la producción habría llegado a 61.960.000 toneladas.


Argentina cuenta con un gran potencial productivo agrícola, sea a través de la elevación de sus rindes por unidad de superficie o por medio de la expansión del área bajo cultivo o por la concurrencia de ambos factores.





Aunque el aumento del potencial de rendimiento es una de las formas de escalar en productividad, siempre existe la posibilidad de cerrar la brecha entre el rendimiento potencial (en este caso, el potencial limitado por la disponibilidad de agua) y el efectivamente logrado. El rendimiento potencial se basa en la explotación plena de las tecnologías que están disponibles para el productor en la actualidad. Por tal razón, la brecha en el rinde ha sido considerada como una proximidad de la producción real inexplotadai sobre la tierra bajo cultivo existente. Un reciente trabajoii calcula que la brecha de rinde en las siete campañas que fueron de 2005/06 a 2011/12 fue del 41% en trigo y maíz y del 32% en soja. Si bien la magnitud de la brecha varía ampliamente de campaña a campaña, el estudio concluye que, de haberse cerrado la grieta productiva, Argentina podría haber agregado un promedio anual de 7,4 Mt de soja, 5,2 Mt de trigo y 9,2 Mt de maíz sobre la misma superficie de tierra cultivada. Esta producción anual adicional de casi 22 Mt de granos, que podría haberse conseguido sin recurrir a la expansión de área, es claro indicio de las muchas variables sobre las cuales se puede trabajar para elevar el volumen de granos que se recolecta. Entre esas variables se encuentran las prácticas en fertilización, las mediciones de agua en suelo en época de siembra para un manejo más ajustado, el mayor y mejor uso de pronósticos climáticos, etc.



Por otro lado, existe la posibilidad de aumentar la producción por anexión de superficie. En ese sentido, Argentina tiene potencial para la incorporación de tierras para la explotación agrícola, sumándolas a las 35 millones de hectáreas que hoy ya se cultivan. El Ingeniero Agrónomo Eduardo J. Trigoiii menciona que a partir de un trabajo del INTA se estima en 46 millones de hectáreas la superficie que abarcan los mejores suelos para la producción de cultivos anuales -clasificados como suelos I, II y III. Según el mismo autor, teniendo en cuenta el avance que permiten las tecnologías presentes al momento del estudio y determinadas restricciones, a esa superficie se le podrían sumar los suelos de clase IV y arribar a un área potencial de 54 M ha.


Hasta donde se conoce, no existe un trabajo de evaluación de aptitud agropecuaria de las tierras con alto nivel de desagregación para la Argentina en su totalidad; sólo trabajos –públicos y privados- de distintos niveles de detalle -regional o provincial. Ello se debe a la ingente cantidad de recursos necesarios para llevar a cabo esta tarea, que amerita un apoyo presupuestario sostenido en un tiempo prolongado. Si se tuviera en cuenta un área climática donde el límite estuviera dado por la región sub-húmeda, de acuerdo con el índice de aridez de Martone, e Índices de Productividad iguales o superiores a 40 (de acuerdo a los datos que arroja el Atlas de Suelos del INTA), la superficie disponible para agricultura estaría cercana a los 52 M ha. Esa misma lectura hecha para el NOA y el NEA, arrojaría que ambas regiones tienen un área agrícola potencial de aproximadamente 15 M ha. Si tuviéramos en cuenta un IP igual o superior a 50, el área para el conjunto del NOA y NEA sería de unos 10 M ha. De cualquier forma, esto ameritaría estudios más profundos para asegurar la sostenibilidad de la región. A la cifra mencionada habría que deducirle la superficie que actualmente se dedica a agricultura para verificar el potencial de incorporación de tierra bajo cultivo de esa región. El área agrícola del NOA y NEA ha crecido considerablemente en los últimos años. Pasó de poco más de 3 M ha a inicios de los 2000 a poco más de 6,1 M ha de cultivos extensivos a inicios de la presente década.


Por otra parte, el Noreste y Noroeste argentino –de acuerdo con información del MINAGRO- llegó a superar los 16,5 Mt de producción de esos mismos cultivos extensivos. De llegar a cre-cer el área implantada, la producción incremental que podría registrar el NOA/NEA se orientaría mayormente a los mercados externos. Para su despacho, la salida natural son las terminales portuarias del Gran Rosario. En este sentido, la adecuación de la vía navegable en el tramo Océano - Timbúes, al igual que aquellas obras de infraestructura que faciliten el traslado interno de la mercadería a los puertos que se encuentran sobre la misma, podría tener un efecto indirecto favoreciendo la explotación agropecuaria en algunas de las áreas dentro del NOA y NEA. Por otra parte, ello contribuiría a abaratar los costos logísticos de salida al exterior.


Sobre la base de estas apreciaciones y para poder proyectar escenarios futuros, adoptamos el supuesto que en la campaña 2019/2020 Argentina podría llegar a tener una producción conjunta de soja y girasol del orden de las 70,4 millones de toneladas (compuesta por 66,1 millones de toneladas de poroto de soja y 4,3 millones de toneladas de girasol (ver cuadro N°1). Esta producción es factible de alcanzarse debido a que en la campaña 2014/2015 Argentina tuvo un fuerte aumento en su producción y habría cosechado 3,1 millones de toneladas de semilla de girasol y 61,4 millones de toneladas de poroto de soja (lo que implica un total de 64,5 millones de t). La 2015/2016 se acercó a las 62 millones de toneladas.


Una producción conjunta de 70,4 millones de toneladas (soja + girasol) en la futura campaña 2019/2020 implicaría tener un crecimiento de casi 8 millones de toneladas respecto del último ciclo 2015/2016.


Sin dudas, con la nueva política agropecuaria implementada por el nuevo Gobierno Nacional que asumió en diciembre de 2015 (reducción gradual de retenciones en el complejo sojero, mejora en el tipo de cambio real, posible baja en la presión tributaria, cambios en el régimen de admisión temporaria en las importaciones de poroto de soja, etc.) la cifra de 70,4 millones de toneladas podría incrementarse a 75/80 millones de toneladas según estimaciones extra-oficiales. Por eso, hemos mantenido en esta hipótesis de trabajo la cifra de 70,4 millones de toneladas de producción nacional conjunta de soja y girasol para el 2019/2020. Además traba-jamos con la hipótesis de que la totalidad de esa producción adicional (8 Mt sobre la campaña 2015/2016) será molida en el complejo oleaginoso del Gran Rosario en los próximos años ya que existe una elevada capacidad ociosa en esa industria. En el caso de llegar a 75 millones de toneladas, las 5 millones de toneladas adicionales de soja y girasol podrían cargarse en las terminales portuarias de Quequén y Bahía Blanca.


En nuestra estimación de las exportaciones desde el Gran Rosario para la campaña 2019/2020 hemos computado también los muy posibles aumentos en las exportaciones de maíz u otros granos (al margen de la soja y girasol); los cuales tienen perspectivas más firmes de crecer, particularmente el maíz, respecto de los niveles que se observan en la actualidad.


Si se supone que una producción adicional de 8 millones de toneladas de soja y girasol (respecto de la 2015/2016) debería ser triturada en las fábricas aceiteras del Gran Rosario, en tal caso las exportaciones de granos y harinas/pellets que saldrían desde la zona pasarían de casi 50 millones de toneladas en el 2013 a 65,6 Mt en el 2019/2020 (Ver cuadro N° 1). En aceites, los despachos de exportación desde el Gran Rosario pasarían de 4,8 millones de toneladas en el 2013 a 7,1 millones de toneladas en el 2019/2020. Esto significa que dentro de 4 campañas estamos esperando que el total de despachos de exportación de granos, harinas y aceites desde el Gran Rosario podría pasar de 55,5 millones de tn a casi 73 millones. Creemos no estar sobreestimando las cifras expuestas en este trabajo. El futuro dirá si este ejercicio intelectual se confirma o sólo fue una buena y sana expresión de deseos.



i Cassman, K.G. et al., 2003. Lobell, D.B. et al., 2009.
ii Aramburu Merlos, F. et al., 2015. Potential for crop production increase in Argentina through closure of existing yield gaps. Field Crop Research 184, 145-154.
iii Trigo, Eduardo J., 2012. Potential productivity increases in the Argentine agri-food production.​

Preocupación en el sector de las maquinarias por el ingreso de sembradoras importadas

Algunos fabricantes llevaron el reclamo a funcionarios del Ministerio de Agroindustria. Ante el pedido, el Gobierno Nacional prometió investigar la operatoria. Hasta ahora, prácticamente todas las sembradoras vendidas en el mercado local son de origen nacional.



Los fabricantes de sembradoras advirtieron a funcionarios del Gobierno Nacional sobre el ingreso de sembradoras al país, importadas por parte de una compañía multinacional. El comentario fue realizado durante la Exposición Rural de Palermo, en una de las tantas reuniones que empresarios y representantes del Gobierno mantuvieron en la muestra porteña.

“Ya hemos realizado el reclamo pertinente al Gobierno”, aseguró Marcelo Valfiorani, presidente del Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA).

Desde el Ministerio de Agroindustria se comprometieron a investigar la existencia y el alcance de la operatoria, que habría reunido a alrededor de 20 equipos.
Todo nacional

El ingreso de sembradoras del exterior generó preocupación en el sector, en especial entre los fabricantes del rubro en el que se desempeñan alrededor de 50 empresas, la mayoría de las cuales son Pymes.

Se trata del único sector de la maquinaria agrícola en el que las ventas en el mercado interno son (o eran) 100% de industria nacional.

En los primeros meses del año, la producción y venta de sembradoras había recuperado terreno, luego de tocar durante el último año el piso histórico en ambos indicadores.
Sembradora Pierobón exportada a SudáfricaExportaciones

Si bien la comercialización doméstica exhibe una mejora, las exportaciones de sembradoras tienen un desempeño inferior a 2015. En los primeros seis meses del año, las fábricas argentinas declararon embarques por 68 sembradoras, por una facturación de U$S 4,6 millones.

Entre enero y junio pasado, el ritmo en el comercio exterior fue 21,8% menor en cantidad de unidades y 16,6% en ingresos de divisas respecto al primer semestre del año pasado.

En el desagregado de empresas exportadoras de sembradoras, las firmas de Santa Fe monopolizaron el podio: Súper Wálter (Las Parejas), Apache (Las Parejas) y Gherardi (Casilda).

Buen comienzo de semana para los granos en el mercado de Chicago

"Cuarta ronda consecutiva con saldo positivo en las cotizaciones de la soja producto de la recurrente demanda hacia el mercado norteamericano y datos positivos de comercio exterior en China. Por un lado, los precios vigentes continúan resultando atractivos para los principales compradores, reflejado en las renovadas operaciones de exportación en EE.UU. Al comienzo de la rueda, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó negocios por un monto equivalente a 246.000 tn. correspondientes al ciclo 2016/17", informó Grimaldi Grassi.

Paralelamente, la Administración de Aduana de China dio a conocer el volumen de importaciones para julio con 7,76 mill.tn. De este modo, las compras externas aceleraron su ritmo en relación al mes pasado, con un alza del 2,6%. Sin embargo, la venta de stocks estatales tuvo cierta incidencia, siendo que la cifra informada representó una caída del 18,3% respecto al año pasado en igual período.

"Por otra parte, el desarrollo de la campaña estadounidense transcurre sin mayores dificultades, con un mercado que ya da prácticamente por hecho rendimientos mayores a los estimados actualmente por el USDA. Las principales consultoras elevaron sus pronósticos de cosecha, condicionando la marcha de los futuros Nov-16. Los operadores esperan que el USDA deje sin cambios en el 72% la condición buena + excelente", detalló la corredora.

Prácticamente no se registraron variaciones en los futuros de maíz que se mantienen en niveles mínimos de casi dos años. Los cultivos están cada vez más definidos mostrando un crecimiento avanzado a esta altura del año, siendo que atravesó las instancias más delicadas con un clima mayormente benigno. Las consultoras prevén que la campaña entrante se caracterizará por un récord productivo. Como contrapartida, la demanda de exportación actuó como factor de apoyo en los precios, aunque con menor intensidad a lo que viene registrado el mercado de soja.

"Finalmente y sin nuevos fundamentos, los contratos de trigo ajustaron con neutralidad y valores cercanos a los 153 U$S/tn. El deterioro ya conocido con la cosecha francesa se estuvo extendieron a las regiones productoras cercanas, tanto en Alemania como Polonia. La merma productiva, tanto en volumen como calidad, eleva las probabilidades de que se revisen a la baja los números de producción en el bloque europeo. Por otro lado, en el reporte semanal NASS de hoy, se conocerá el avance de cosecha en EE.UU. paras las variedades de invierno y primavera", concluyó Grimaldi.

La nueva película del maíz pone su rentabilidad en riesgo

Pablo Adreani

Un año atrás, los precios del maíz estadounidense en el FOB Golfo, posición embarque octubre, cotizaba a 175 dólares la tonelada. Hoy, esa misma posición, está cotizando a 171 dólares. Por el momento, una baja simbólica de cuatro dólares pero suficiente para marcar tendencia. El mercado FOB maíz Puertos Argentinos cotizaba a 160 dólares y hoy está en 181. Por factores de demanda de coyuntura y corto plazo, el maíz argentino está cotizando 21 dólares por arriba de los precios de la campaña anterior. Esta es la fotografía de hoy, y les permite a los exportadores pagar hasta 175 dólares para mercadería física y disponible con entrega inmediata.

En nuestro país, el mercado disponible llegó al máximos histórico de 208 dólares como consecuencia del freno de la cosecha ocurrida durante abril. Esto provocó una caída de la oferta disponible a niveles mínimos de toda la historia reciente y la fuerte suba del mercado. De esta forma el maíz se convirtió en una de las alternativas más rentables comparado con el resto de los cultivos.

En base al efecto precios, el productor está tomando la decisión de aumentar muy fuerte la superficie de siembra 2016/17. Pero está considerando la fotografía de hoy, y no está tomando en cuenta como sigue la película.

Y la película está mostrando que los precios internacionales del maíz para 2017 podrán ubicarse por debajo de los precios registrados a comienzos de la actual campaña. Y muy por debajo del récord alcanzado durante mayo y junio. Para abril 2017, el FOB Golfo podrá ubicarse en el rango de 160/170 dólares; a este nivel, el FOB Puertos Argentinos debería llegar a 150/160 dólares para poder competir con el maíz estadounidense. Y con este nivel de precios FOB, el FAS teórico debería ser 135/145 dólares, contra un mercado real que está cotizando en el Matba a 151 dólares para abril y 147 para posición julio 2017.

Vemos, entonces, que los precios futuros ya están más o menos definidos. Salvo alguna catástrofe climática en Estados Unidos durante agosto o septiembre, vamos a un mercado muy débil con grandes chances de baja con respecto al nivel actual.

A todo este análisis de los factores externos debemos agregar el análisis local que tiene que ver con la posibilidad de una cosecha récord arriba de los 37 millones de toneladas. Y un saldo exportable récord también que será muy difícil de manejar, por la logística. Un factor, sin embargo, que puede ser atemperado por la nueva composición de la oferta en función del ingreso del maíz al circuito comercial en dos momentos bien definidos: marzo y abril para los maíces temprano y junio-agosto para el ingreso de los tardíos.

No obstante ello, la presión de oferta de maíz en plena cosecha tendrá un efecto adicional bajista sobre los precios. Más allá de la baja potencial que podría llegar a ocurrir, la realidad hoy nos muestra que con un precio de maíz a cosecha de 150 dólares los márgenes del cultivo dan negativos en casi todas las zonas fuera de la zona núcleo. Cualquier problema climático que impacte en menores rindes o alguna baja adicional en el mercado, no hará más que agrandar las pérdidas por hectárea. Cada productor, de acuerdo a zona y a los distintos rindes en sus lotes, deberá hacer números más finos y tomar en cuenta que están a tiempo de cambiar sus planes de siembra.

La soja vuelve a ser uno de los cultivos más rentables, fuera de zona núcleo. La actual relación de precios entre la oleaginosa y el cereal es hoy 1,75:1, favorable a la soja. Estamos muy lejos de la relación 1,5:1 que favorecía al maíz, y era la fotografía en los meses post cosecha.

Mientras tanto, ahora la película es otra bien distinta.

La lechería, muy lejos de tirar manteca al techo

Alejandro Rollan

“Es una actividad que está complicada; es sólo poner y poner plata…”. La afirmación, que hacía referencia a la lechería, se escuchó esta semana en Córdoba. Fue realizada por un empresario de primera línea del rubro de la alimentación, cuyo grupo ha ingresado recientemente en el negocio lácteo; su interlocutor era otro referente del sector lechero, con más trayectoria en la industria pero también preocupado por la realidad de la actividad.

Es que la coyuntura sigue ahogando a los primeros eslabones de la cadena. La producción y la industria no logran hacer pie en un terreno en el que el agua ya les superó el cuello.

Mientras el Gobierno nacional asegura que a la cuestión de rentabilidad de los eslabones, en especial a los productores, hay que resolverla dentro de la cadena, la Provincia ya tiene a un culpable identificado.

“Mientras acá no se asuma que la mayor parte del precio que paga el consumidor se lo llevan las cadenas de supermercados, en detrimento del productor, vamos a seguir pagando la leche como en Estados Unidos o Europa y nuestros tamberos van a seguir mal”, aseguró con contundencia el gobernador Juan Schiaretti, durante su vista a la Exposición de Palermo.

Cansados de esperar alguna señal oficial, los productores comenzaron a expresar su malestar. Lo hicieron el miércoles en Rafaela, donde entregaron dos mil litros de leche en protesta por lo que consideran una abierta distorsión en contra de ellos y de los consumidores. Es que el tambero recibe 4,20 pesos por el litro de leche y doña Rosa paga 18 pesos en el mostrador. En algunas entidades de productores hay consenso en asegurar que la mejora en el precio de la leche no debe venir a través de subsidios del Estado, sino de un reparto más equitativo en la cadena. Pero para lograr eso, el Gobierno debe intervenir.

Donde el clima lo ha permitido, la producción de leche fue recuperando volumen. No obstante, habrá que pasar agosto para que, con el arribo de la primavera, la producción comience a transitar hacia su punto máximo.

Será en esos tiempos de transición en los que el precio, en teoría, se irá recuperando. Pero nadie se atreve a decir si será rentable hacia fin de año.

A las industrias también les cuesta pasar el invierno. Sin las bondades de la exportación, por la caída en el precio internacional, el foco está puesto, casi por obligación, en un mercado interno que está al tope de sus necesidades de consumo. Las más optimistas, sin embargo, aseguran ver una luz al final del túnel.

Con sus problemas a cuestas, Sancor –que recibirá 100 millones de dólares en capitalización luego de la venta de su línea de frescos a Vicentín– busca despejar las dudas sobre su futuro. Para ello no sólo confía en superar el rojo de su déficit operativo, sino que analiza futuras inversiones para mejorar la productividad de sus activos y de la mano de obra.

En pleno proceso de reestructuración, la empresa cooperativa le estaría apuntando al segmento de los quesos, el de mayor demanda de leche y en el cual tiene una gran participación. Para ello estudia modernizar sus instalaciones en la provincia de Córdoba.

Habrá más carne, a la espera de que crezca la demanda

Consumo// Si la mayor faena se reparte con equilibrio, podría ser absorbida por más consumo en los próximos meses.

Una oferta muy reducida por razones climáticas mantiene alto el precio de la hacienda. Sin embargo surgen algunas incógnitas sobre cuál será la evolución de las cotizaciones cuando la faena en algún momento se recupere.

Las inundaciones registradas en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, la sucesión interminable de días fríos, húmedos y sin sol, y la pérdida de cientos de miles de hectáreas de verdeos y praderas han deteriorado el estado corporal de una gran parte del stock ganadero.

Esas condiciones han reducido entre 20 y 30 por ciento las ganancias diarias en el engorde, tanto en el feedlot como en la invernada pastoril con suplementación. En las zonas más afectadas por las inundaciones, la mayoría de los productores ya ha consumido el grueso de las reservas forrajeras (silo, rollos), previéndose un final del invierno y un principio de primavera muy complicados.

El menor ritmo de ganancia diaria en los feedlots , agregado al hecho de que los corrales se llenaron imprevistamente en mayo-junio, llevan a los operadores de este sector a temer de que en algún momento toda la oferta acumulada en los corrales salga en un corto período y deprima las cotizaciones (efecto “puerta 12”).

En el corto plazo, la exportación parece fuera de la competencia: en junio se exportaron sólo 17 mil toneladas, el 7,7 por ciento de la demanda total.

Curiosamente, en este contexto tan difícil y con pérdidas operativas en la mayoría de las plantas, se están reabriendo plantas exportadoras o se están habilitando para exportar plantas consumeras.

La suerte de los precios de la hacienda seguirá por un buen rato dependiendo del consumo, estando casi todas las expectativas de los operadores en la esperada reactivación de la actividad económica que se aguarda para los próximos meses.

Esta reactivación se daría sobre la base de una mayor obra pública, los incrementos de salarios a los trabajadores, registrados, por los efectos del blanqueo y por una eventual reducción de la inflación, lo cual permitiría –según la visión oficial– que los aumentos salariales superen a la inflación.

Debe recordarse que la caída de la oferta ganadera, que se da desde hace unos cuatro meses, tiene un componente estructural, que es la fase de retención del ciclo ganadero, y otro componente que es más coyuntural, que refleja el problema climático y el atraso en los engordes, que en algún momento tenderá a solucionarse. Por lo tanto, no es aventurado pensar que en algún momento del segundo semestre esta aguda escasez de ganado gordo se moderará. Todo dependerá de cómo se presente climáticamente la primavera.

Si esta oferta acumulada se reparte equilibradamente mensualmente entre agosto y enero, y no se concentra en un corto período, la mayor faena podrá ser absorbida por una demanda que se espera mejore en los próximos meses.

Pero la carne vacuna no está sola: la producción y el consumo de carne de cerdo habrían crecido de los 15 kilos a los 17 kilos per cápita en los últimos meses. Como consecuencia de la maduración de muchas inversiones realizadas el año pasado y que se están expresando en la actualidad en una mayor oferta de cerdos para faena.

La producción de carne de pollo habría bajado fuerte en el segundo semestre del año 2015 y primeros meses del 2016, pero ahora crece y está nuevamente en los 42 kilos de consumo por habitante, inclusive por encima de mayo del año pasado.

Ignacio Iriarte


Busso: Las buenas prácticas tienen que tener un estímulo

El ministro sostuvo que podría ser mediante una ley específica o incluyendo nuevos incentivos en la que rige para la conservación de suelos.

El ministro de Agricultura y Ganadería de Córdoba, Sergio Busso, consideró que las buenas prácticas agrícolas garantizan “sustentabilidad” en la producción y que, por ello, su utilización debería ser premiada, lo que podría ser a través de beneficios impuestos por ley.

El funcionario hizo estas consideraciones a Agrovoz en el marco del congreso Resiliar organizado por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid). Allí, Busso participó en una mesa de debate junto a sus pares de Santa Fe, Luis Contingiani, y de Buenos Aires, Leonardo Sarquís. La mesa estuvo encabezada por el secretario de Agricultura de la Nación, Ricardo Negri.


Bajo el nombre de “Políticas Agropecuarias provinciales, problemáticas comunes. Una mirada federal”, los ministros ofrecieron un panorama de la situación que atraviesan en sus regiones y los temas necesarios que las convocan a trabajar de manera conjunta.

–¿Cuál es la situación que planteó para el caso de Córdoba?
–El tema de las cuencas es el que nos interesa muchísimo. Estos eventos sirven para poner cuestiones en la agenda pública y nuestra prioridad este año es trabajar mucho en la coyuntura pero también crear conciencia sobre la necesidad de generar un programa o un plan que tenga eje en la conservación de los recursos de Córdoba. Estamos muy preocupados por la situación de nuestros recursos, el agua, la tierra. Sin olvidarnos de las obras inmediatas que hay que hacer, tenemos que pensar también en una mirada de mediano y largo plazo.

–¿Cómo se logra establecer esa agenda?
–Con un fuerte compromiso de todos los sectores. Creemos que hay una toma de conciencia de parte del productor de avanzar en una articulación público-privada que es esencial, porque el estado puede hacer obras pero necesitamos que los productores hagan sus trabajos prediales o de construcción de terrazas, por ejemplo. Hay más de 25 consorcios que están trabajando, a los que quizás habrá que darle mayor intensidad, recursos, empoderarlos, pero necesitamos un fuerte compromiso del productor. Y seguramente hay herramientas que el Estado tendrá que usar para estimular, bonificar o sancionar en el caso que no se cumplan en estos acuerdos para darle mucho más sustentabilidad a nuestra producción.

–¿Es posible una ley específica de Buenas Prácticas Agrícolas?
–Sí, ya lo hemos evaluado con algunas herramientas, como por ejemplo el tema impositivo que puede ayudar mucho a su utilización. Las buenas prácticas dan sustentabilidad en el tiempo y eso me parece que tiene que tener un estímulo, un premio. Tenemos también la ley de conservación de suelos que castiga al que hace una producción que está absolutamente desvinculada de estas buenas prácticas. Pero sí, se puede hacer; estos acuerdos y compromisos se pueden sostener en el tiempo con una legislación. Quizás haya que replantear la ley de conservación, que podría incorporar otros elementos vinculados a la forma de producir, lo que sí es fundamental es que, si hay que llevar esto a una legislación, se necesita más que nunca la articulación público-privada para que tenga mayor institucionalidad.

La liquidación de divisas comenzó agosto con un fuerte repunte

Tras un mes completo con variaciones interanuales negativas, el aporte de agrodólares creció 68 por ciento y fue la mejor primera semana de agosto de la historia.

La liquidación de divisas por parte del complejo agroexportador argentino creció 68 por ciento en la primera semana de agosto con respecto a igual período del año pasado.

De esta manera, se cortó una racha de casi dos meses con continuas bajas, ya que de las nueve semanas anteriores, en ocho la variación interanual había sido negativa.

Datos

Según el informe de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entre el 1° y el 5 del corriente mes, las empresas del sector liquidaron la suma de 583.536.250 dólares.

Esto significa casi 250 millones de dólares por encima de los 345.374.793 dólares de la semana comprendida entre el 3 y el 7 de agosto de 2015.

Además, se trata del mayor valor para una primera semana de agosto en la historia, conforme los datos históricos que informan Ciara y CEC en su página web.

Lluvia de dólares

De esta manera, en lo que va del año, el aporte de agrodólares alcanza los 15.521.136.725 dólares, 1.500 millones de dólares (11,4 por ciento) por encima de los 13.933.281.639 dólares del mismo lapso del año pasado.

Si a eso se suman los casi dos mil millones de dólares liquidados en las dos últimas semanas de 2015, tras la asunción del presidente Mauricio Macri, el acumulado total de la nueva gestión suma 17.500 millones de dólares.

La faena vacuna, en uno de sus niveles más bajos en 37 años

Entre enero y julio, la faena de bovinos se redujo 7,4 por ciento, lo que se tradujo en una caída del 9,4 por ciento en la producción de carne, con respecto al mismo período del año pasado.

Este nivel de actividad es el 34° más bajo en los últimos 37 años, afirma el Informe Económico Mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), en el que la entidad cuestionó la alta informalidad de las "pseudo cooperativas" faenadoras.

Faena

Según Ciccra, en julio la industria frigorífica vacuna mantuvo un bajo nivel de actividad, cumpliendo diez meses consecutivos de contracción en relación al mismo mes del año anterior.

Puntualmente, la faena mensual fue de 934 mil cabezas y resultó 1,3 por ciento menor a la del mes anterior y 9,2 por ciento inferior a la de julio de 2015.

En enero-julio de 2016 se faenó un total de casi 6,63 millones de vacunos, cantidad que también resultó baja en comparación con la ‘historia’. “La faena de enero-julio de 2016 experimentó una retracción de 7,4 por ciento interanual, se ubicó en el puesto 34º de los últimos 37 años”, resume el reporte.

Retención de vientres

“La continuidad del proceso de retención de vientres y el factor climático adverso, con particular impacto en algunos meses del año, son las principales causas de la contracción que viene experimentando la actividad frigorífica vacuna”, argumentan desde la entidad.

Al respecto, durante el último mes la faena de hembras equivalió a 41,2 por ciento de la faena total. Sin embargo, por primera vez en 18 meses, la faena de hembras cayó a menor ritmo que la de machos (-7,1 por ciento vs -10,5 por ciento).

En el acumulado del año, la participación de las hembras en la faena total promedió 40,4 por ciento, guarismo que se ubicó 2,1 puntos porcentuales por debajo del ratio correspondiente a enero-julio de 2015.

Producción

El informe de Ciccra agrega que la producción de carne vacuna se contrajo 1,3 por ciento entre julio de 2015 y julio de 2016. En tanto, en enero-julio de 2016 se produjeron 1,497 millones de toneladas res con hueso, volumen que se ubicó 9,4 por ciento por debajo del nivel registrado en julio de 2015.

En concreto, entre enero y julio se produjeron 108,3 mil toneladas res con hueso menos que en el mismo período de un año atrás.

“La disminución de lo producido se explicó casi totalmente por la retracción de la faena total, en tanto que el peso promedio declarado tuvo una caída de 0,2 por ciento, hasta ubicarse en 225 kilogramos en gancho”, sostiene Ciccra.

Esto hizo que también cayera el consumo interno a 55,2 kilos por habitante por año, 7,8 por ciento menos que el de 2015.
 
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