La cosecha gruesa en Córdoba crecerá 8% y bordeará las 28 millones de toneladas

2017/05/24



Es el cálculo de la Bolsa de Cereales provincial, que computa la producción de maíz, maní y soja.

Los  tres principales cultivos que se siembran y cosechan en Córdoba durante la campaña estival arrojarán este año una producción de 27.903.300 toneladas, lo que supera en un ocho por ciento a las 25.832.000 toneladas obtenidas en el ciclo 2015/16.
Así lo sostiene la Bolsa de Cereales provincial, que publicó su tercera estimación de producción de maíz, maní y soja 2016/17.
Maíz
Con 12,8 millones de toneladas, sería la segunda campaña más importante de los últimos nueve años, sólo superada por los 13,9 millones de la 2013/14.
Así, a nivel interanual, la producción se incrementaría 27 por ciento, gracias a un aumento del 18 por ciento en la superficie sembrada y del cinco por ciento en los rindes.
Además, este año colaboró que la superficie perdida por inundaciones disminuyó 30 por ciento, con los departamentos General Roca (35.700 hectáreas) y Presidente Roque Saénz Peña (12.800 hectáreas), como los más afectados. 
El avance de cosecha ponderado provincial es de 18 por ciento, dos puntos por debajo de la campaña anterior y 13 puntos por debajo de la 2014/15, cuando las precipitaciones no retrasaron la trilla.
Del total de superficie sembrada, el 27 por ciento corresponde a maíz temprano, que tiene un avance de cosecha del 65 por ciento; mientras que el resto es maíz tardío, que apenas se recolectó un 0,6 por ciento. 
Maní
La producción en caja de maní se ubicaría en 1,09 millones de toneladas, lo que también la ubicaría como la segunda campaña más importante en nueve años, apenas 15 mil toneladas por debajo de la temporada 2014/15. 
El incremento interanual sería del 27 por ciento, gracias fundamentalmente a un crecimiento del 12 por ciento de los rindes y una menor cantidad de hectáreas perdidas. 
Concretamente, General Roca sufrió anegamientos en 11.100 hectáreas maniseras y Presidente Roque Sáenz Peña, en 3.500.
El avance del arrancado del maní es del 74 por ciento, mientras que el progreso de la cosecha es de sólo el 11 por ciento.
Soja
La producción de soja llegaría a unas 13,9 millones de toneladas, un millón de toneladas o seis por ciento por debajo de la campaña 2015/16.
La caída se explica por la disminución del área sembrada y menores rindes: en ambos casos, las mermas fueron del seis por ciento. 
Como en los otros cultivos, las inundaciones no fueron tan perjudiciales: la superficie perdida fue 48 por ciento menor, con 51.600 hectáreas afectadas en Presidente Roque Sáenz Peña y 48.300 en General Roca. 
En toda la provincia, ya se ha cosechado un 65 por ciento de la oleaginosa, con los principales avances en Río Cuarto, San Justo, Marcos Juárez y Unión. 

¿Te imaginás un 25 de mayo sin locro?



La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) realizó un video sobre la importancia de cuidar la producción de maíz.

¿Te imaginás un 25 de mayo sin locro? Así reza el slogan de la campaña realizada por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) sobre la importancia que tienen las tecnologías y las prácticas responsables en la producción de maíz, un ingrediente clave en la tradicional comida patriótica.


Ni Niño ni Niña: el resto de 2017 asoma “neutro”





Es el pronóstico de consenso de los principales centros internacionales de pronóstico, según la Oficina de Riesgo Agropecuario.
Aunque las lluvias y su impacto a nivel productivo fueron menores este año que en 2016, vastas zonas del país están sufriendo fuertes inundaciones, que son el saldo de un clima que no se comportó tal como se auguraba a mediados del año pasado, cuando la coincidencia era que tras el fenómeno El Niño que había azotado Sudamérica, seguiría una “Niña débil”.
Si bien hay algunos territorios con déficit hídrico, la realidad es que las precipitaciones estuvieron por encima del promedio histórico en los primeros meses del año, llegando incluso a acumular casi 1.000 milímetros al sur de Santa Fe.
La pregunta que se hacen los productores, en este marco, es qué va a suceder en los próximos meses, ya que los excesos hídricos, incluso, ya están poniendo en riesgo lotes que se pensaban destinar a trigo.
Pronóstico oficial
La respuesta de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), que depende del Ministerio de Agroindustria, es que “la última actualización del pronóstico de consenso de los principales centros internacionales de pronóstico de El Niño/La Niña indica que las condiciones neutrales actuales se mantendrían durante el invierno, dando paso luego a un estado entre neutro y El Niño (El Niño débil)”.
En concreto, hasta octubre las probabilidades mayores son de un estado “neutro”, y para fin de año se incrementa el porcentaje de probabilidad de El Niño, aunque apenas por encima de la opción neutral. 

Lluvias se duplicaron en el sur de Córdoba y acumulan casi 1.000 milímetros en la zona núcleo



Así lo muestran datos de las Bolsas de Cereales de Córdoba y de Comercio de Rosario. Labordeboy (Santa Fe), el epicentro de las lluvias en la región más productiva del país.

Aunque no tuvieron la extensión geográfica del año pasado, las lluvias están provocando graves consecuencias para la producción en algunas zonas puntuales del país.
Una de las regiones más afectadas es el límite que comparten el sur de Córdoba, sur de Santa Fe, norte de La Pampa y noroeste de Buenos Aires.

El doble de agua
Según la Bolsa de Cereales de Córdoba, desde que se inició la cosecha gruesa en marzo, en los departamentos más australes de la provincia (Presidente Roque Sáenz Peña y General Roca), las precipitaciones duplicaron los registros del mismo período de 2016-
Esto, “intensificó los problemas de inundaciones que ya traía la zona, dificultando las tareas de trilla, ya sea por problemas en los caminos, lo que imposibilita acceder a los campos o por falta de piso en los mismos”.
En General Roca, por ejemplo, en marzo del año pasado habían caído menos de 100 milímetros, y este año llegaron a casi 200 milímetros. En Roque Sáenz Peña, en abril de 2016 fueron 70 milímetros y en la actualidad alcanzaron los 140.
Zona núcleo
En la región que concentra el grueso de la producción de granos argentina, hay datos que también son sorprendentes.
La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) indicó que “aún no termina mayo y ya se tocan los 1.000 milímetros anuales en la región núcleo”.
En el sur de Santa Fe, Labordeboy muestra desde el 1° de enero un acumulado de 997 milímetros, mientras que Chovet le sigue con 895 milímetros. 
En tanto, buena parte de las localidades del centro y sur de Santa Fe están por encima de los 700 milímetros anuales cuando aún falta bastante para alcanzar la primera mitad de 2017.  Asimismo, el norte de Buenos Aires tiene acumulados entre 600 y 800 milímetros.
Cosecha y siembra en riesgo
“En este contexto, los 40 a 50 milímetros que dejó la tormenta de este fin de semana encienden la alerta. Quedan aún lotes de maíz y soja sin cosechar y los planes de trigo ahora tambalean ante las condiciones de excesos y encharcamientos”, manifestó la GEA.
Los pocos lotes de soja que quedaban aislados y algunos bajos ya no se van a poder levantar en la zona comprendida entre Colón, Pergamino, Ferré y Wheelwright, mientras que para los lotes de maíz de primera estas lluvias también dan malas noticias. 
En la franja oriental del norte de Buenos Aires, buena aparte de los lotes que se los pensaba destinar a trigo están en muy malas condiciones: los barbechos seguirán atrasándose, junto con las posibilidades de tener condiciones de piso para trabajar estos cuadros y reacondicionarlos para la siembra.


El Gobierno invertirá U$S 12 millones en un programa de desarrollo agroindustrial



La mayor parte de la iniciativa se financiará a través de un crédito del Fonplata. La idea es mejorar la competitividad y la inserción de las pymes en el mercado internacional.

ElGobierno nacional publicó en el Boletín Oficial un decreto en el que aprueba un modelo de contrato a celebrarse entre la Argentina y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), a través del cual se financiará la puesta en marcha del “Programa de Apoyo al Desarrollo del Sector Agroindustrial”.
En concreto, el Fonplata aportará 10 millones de los 12 millones de dólares que demandará la ejecución de este proyecto, de acuerdo a datos incluidos en uno de los anexos que acompañan la publicación en el Boletín.
Alcances
El propósito del plan es “mejorar el posicionamiento externo del sector agroindustrial argentino, impulsando principalmente la integración de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del sector al mercado internacional, de manera que permita aumentar de forma sostenible las exportaciones de productos diferenciados, con alto valor agregado”.
La iniciativa se estructura en cuatro componentes: el mejoramiento de la inserción internacional del sector agroindustrial, el fortalecimiento institucional y asistencia técnica, la promoción comercial de productos elaborados con participación de pymes, y el gerenciamiento del programa.



Los principales puntos de “Pintemos de Verde Córdoba" 2017






El agua no reconoce límites políticos, pero trae divisiones. Carlos Petroli

Productores santafesinos señalan graves errores técnicos en el canal San Antonio.


El agua y la inundación de áreas agropecuarias no reconocen límites políticos, suele advertir el ministro de Agricultura de la Provincia Sergio Busso para describir el impacto de las grandes lluvias y los excedentes hídricos que se suceden sobre el principal territorio agrícola del país.
 
El Gobierno provincial lanzó en los últimos días uno de los programas –el de Buenas Prácticas Agropecuarias– que busca sumar soluciones de orden sistémico en materia de rotaciones de cultivos, diversificación y manejo de suelos y aguas. 
 
Sin embargo, de uno y otro lado de las fronteras provinciales, los productores están dando claras señales de los desacuerdos, las alertas y la incertidumbre sobre cómo se pondrá en caja el sistema de aquí hacia adelante, en particular con la ingeniería hídrica de alcance interprovincial.
 
La semana anterior, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias Regional Córdoba (donde se alinean Cartez, la Federación Agraria, Sociedad Rural Argentina y Coninagro) pidieron que la Nación lleve adelante una suerte de arbitraje, y apuntaron al lado santafesino, desde donde hay objeciones para determinadas obras de saneamiento de cuencas hídricas.
 
El canal San Antonio es uno de los emprendimientos que está entre los tira y afloja, al menos desde la óptica de productores de Carsfe, la confederación santafesina hermana de Cartez en CRA.
Mientras las entidades cordobesas dijeron defender y propiciar las buenas prácticas agropecuarias y los trabajos de disminución de escurrimientos intraprediales, instaron a la vez al Gobierno de Córdoba a concretar “en tiempo y forma” los trabajos acordados y prometidos en cada una de las reuniones del Consejo Provincial de Gestión Integrada de Cuencas y Conservación de Recursos Naturales”.
 
Desde el lado santafesino, Ángel Borrello, coordinador de la Comisión Hídrica y Vial de Carsfe, informó a Agrovoz que en el último consejo de Confederaciones Rurales Argentinas en Buenos Aires, quedó acordado con Cartez solicitar al Gobierno nacional que convoque de manera urgente a los responsables del área hídrica de las provincias y de la Nación, junto a las entidades gremiales de productores, a elaborar un plan director, con el objeto de terminar con los malos entendidos.
 
En Cartez reconocen que quedó acordado que la central que cobija a ambas entidades regionales (CRA) se encargaría de pedir una reunión para abordar el tema entre ambas jurisdicciones y la Nación.
 
Según el representante de Carsfe, la ejecución del lado cordobés de obras en el canal San Antonio no tiene correlato en la provincia de Santa Fe (cuenca del río Carcarañá) y que, para que resulte útil para todos los afectados, deben resolverse primero los problemas desde aguas abajo. En segundo lugar, contemplar la magnitud del área y caudal de los aportes desde el lado cordobés al canal San Antonio y, como tercer punto, los reservorios retardadores en los orígenes de los afluentes. Según los santafesinos, ninguno de estos aspectos han sido considerados de manera integral.

El productor se desprendió del maíz y se reserva la soja. Pablo Adreani

En la actual cosecha ingresaron al circuito comercial 1,62 millones de toneladas menos de soja que en 2016.

Cuando comenzaba mis primeros pasos en el área comercial de una importante exportadora de granos multinacional, le preguntaba a mi jefe con varios años de experiencia en mercados, ¿por qué subieron los precios hoy? Y siempre me contestaba lo mismo: “porqué hay más compradores que vendedores”.
En otras palabras, la demanda supera a la oferta y en esto tiene que ver el clima y su impacto en la evolución de la cosecha. Desde hace varios años que, por uno u otro motivo, el precio de la soja disponible sube en plena cosecha. Pasó en abril de 2016, cuando la soja disponible acumuló subas de 35 dólares al atrasarse la cosecha por las excesivas lluvias, perdida de producción y mermas por calidad. 
Y este año no es la excepción, recordemos que en marzo la soja mayo cotizaba a 260 dólares, luego comenzó con un rally bajista hasta llegar a los 220, en busca de los 200 dólares. Cuando nuevamente aparecieron las lluvias de abril que impactaron y distorsionaron el normal ingreso de la cosecha al circuito comercial. Otra forma de ver cómo se ha reducido la oferta es analizar en forma indirecta cuál ha sido el ingreso diario de camiones de soja a los puertos de Upriver.
De acuerdo con el informe publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario, el ingreso al 17 de mayo totalizaba 1.893 camiones de soja, 35 por ciento menos que durante la semana previa anterior (2,902 camiones) y 16 por ciento por debajo al ingreso en igual fecha del año pasado (2,241 camiones). No hay dudas de que en ambos casos el factor climático, excesivas lluvias en los meses de abril, ha tenido un impacto directo en el avance de la cosecha y en el atraso del ingreso de soja física al circuito comercial. Cuando las lluvias frenan y atrasan la cosecha, y los caminos impiden la salida de los granos del campo, el productor opta por almacenarla.
La soja como resguardo
De esta forma cambia el patrón de comercialización e ingreso de volumen de soja física al circuito comercial. Si analizamos el comparativo del ingreso de soja total acumulado año contra año, la situación es mucho más impactante. Justifica en cierta forma la firmeza que muestra el mercado de soja disponible. El acumulado de ingreso de camiones de soja en la campaña actual 2017 llega a 146.644 camiones que equivalen a 5,13 millones de toneladas, mientras que el ingreso acumulado a igual fecha del año anterior 2016 llegaba a 192.749 camiones, equivalentes a 6,75 millones de toneladas. Quiere decir que este año ingresaron al circuito comercial físico 1,62 millones de toneladas de soja menos que igual periodo del año anterior. 
No es sólo culpa del clima; aquí tenemos que incluir el factor “cambio de actitud del productor que está influyendo en un cambio sustancial en el patrón comercial”. Uno de los cambios más notables en la estrategia del productor es haber optado por la venta anticipada o forward de maíz en lugar de vender la soja. Por temas operativos y logísticos el productor prefiere sacarse de encima el maíz. Además, en precosecha resultaba ser más atractiva y rentable la venta anticipada de maíz que la soja. Hoy, con el diario del lunes, y en función de la firmeza que muestra el mercado de soja vemos que en esta oportunidad el productor no se equivocó. La decisión se debió más a un cuestión de lógica y supervivencia que a un análisis racional de los mercados. 
De haber vendido soja a 220 o 230 dólares implicaba para los productores tomar la pérdida de arranque en aquellos casos de zonas alejadas de los puertos o con rindes promedio por debajo de los obtenidos en zona núcleo. Hoy la soja ya cotiza a 250 dólares y este número mejora considerablemente los márgenes brutos de muchas zonas agrícolas del país.
La pregunta del millón, seguirá subiendo el precio de la soja. Todo indica que al menos en el corto plazo el mercado seguirá con tendencia sostenida a firme. Pues a pesar del avance de la cosecha, la demanda supera a la oferta; dicho de otro modo,“hay más compradores que vendedores”

La carne, al fondo en la lista de los aumentos de precios. Ignacio Iriarte

Desde noviembre del año pasado, los indicadores del ciclo ganadero revelan que la fase de retención se está ralentizando. Este enfriamiento, agregado a los desastres naturales de los últimos meses, que habrían incrementado la mortalidad, se expresó en los datos de stock ganadero a marzo último, que registraron un aumento de sólo 700 mil cabezas, cuando a mediados del año pasado se llegó a esperar un incremento de cerca de dos millones de cabezas a marzo del 2017.
En los cuatro primeros meses del año en curso, faena de vacas crece (1,2 por ciento), que ya fue alta el año pasado, crece fuerte la faena de vaquillonas (18 por ciento) y la de terneras (10 por ciento). En lo que va de 2017, la faena total crece un cinco por ciento con respecto al año pasado, pudiéndose proyectar una faena anual para 2017 del orden de los 12,4 millones de cabezas que, con un peso medio de 225 kilos, daría una producción de carne de 2,79 millones de toneladas.
Pese a este incremento en el volumen de carne disponible, el mismo no alcanzaría más que para un consumo de 59 kilos y exportaciones de 300 mil toneladas. Creciendo el stock ganadero al 1,4 por ciento, como lo hizo a marzo último, y creciendo la población humana al uno por ciento, la recuperación de la producción per cápita se hace muy lenta, persistiendo la escasez.
Sin reacción
El faltante, sin embargo, no se expresa en los precios reales de la hacienda por la caída de los ingresos reales de la población y por la superoferta de sustitutos, por el lado del consumo. Y por el fuerte atraso cambiario y la falta de novillos, por el lado de la exportación. Si en algún momento de los próximos meses o años mejorara sensiblemente el ingreso real de la población, o el tipo de cambio recupera terreno en términos reales, quedará a la vista que los 64 kilos per cápita (totales) de carne vacuna que produce la Argentina son insuficientes. El crecimiento del consumo se hará a expensas de la exportación o viceversa. Está muy mal el consumo y está muy mal la exportación; por eso los precios reales del ganado tienen un recorrido acotado.
De acuerdo con Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, que elabora desde el año 2012 un Indice de Precios al Consumidor, desde octubre del 2015 -poco antes que asumiera la actual administración- hasta mayo de 2017 los seis principales cortes vacunos (asado, picada, paleta, cuadrada, cuadril y nalga) crecieron entre 43 por ciento y 53 por ciento, mientras que el pollo subió 50 por ciento; la fruta (manzana, banana, naranja), entre 59 y 70 por ciento y la papa un 70 por ciento. En el mismo período, el aceite de girasol sube 127 por ciento, la cerveza el 71,3 por ciento y la leche un 67 por ciento.
Carne rezagada
La mayoría de los alimentos y bebidas, entonces, en los últimos 18 meses, ha subido más o bastante más que la carne, lo que ratificaría la idea generalizada que el precio de la carne, aún después de los aumentos de marzo último, ha subido menos que los restantes precios. Sólo un puñado de alimentos (harina, facturas, cebolla) ha subido menos que la carne vacuna. Por otro lado, son fuertes los aumentos registrados en el teléfono (62 por ciento), gas (147 por ciento), agua (283 por ciento) y electricidad (580 por ciento), que reducen el ingreso disponible de las familias. Los alquileres (49 por ciento), los servicios educativos (53 por ciento), el transporte (56 por ciento) y las expensas (66 por ciento) han subido en forma más “moderada”. En el cambio de precios relativos, que desde hace un año y medio experimenta la economía argentina, los precios de la carne al mostrador parecen atrasados con respecto a muchos otros bienes y servicios.

El rinde promedio estimado de soja bajó 0,2 qq/ha por los excesos hídricos

Aún así, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sostiene una proyección de producción de 57.500.000 toneladas para esta campaña.


Con la recolección de soja a punto de terminar en el centro de la región agrícola nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) estimó que el rendimiento de la oleaginosa descendió 0,2 qq/ha y promedia 32,7 qq/ha.

A la fecha, quedan por cosecharse algunos lotes en el extremo norte del país y en regiones afectadas por excesos hídricos.

Según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la BCBA ya se cosechó el 79,6 % del área apta de soja a nivel nacional, lo cual representa un progreso intersemanal de 4,9 puntos porcentuales y un adelanto interanual de 7,5 puntos y ubicándose tan solo 0,6 puntos por debajo al promedio de las últimas cinco campañas.

Aún con la caída mencionada en el rinde promedio, el PAS sostiene una proyección de producción de 57.500.000 toneladas para esta campaña, que de concretarse representaría un incremento de producción interanual de 2,7 %.

La semana pasada se registraron nuevas lluvias en gran parte de Buenos Aires y La Pampa, que agravaron la condición de excesos hídricos en regiones ya comprometidas y demoraron la recolección de los lotes que siguen en pie. “Por tal motivo y frente al complicado escenario relevado en sectores del centro y oeste de Buenos Aires y norte de La Pampa, no se descarta la posibilidad de comenzar a registrar pérdidas de rinde por desgrane de vainas en cuadros anegados o en zonas elevadas pero inaccesibles por falta de piso en lotes y caminos. De concretarse este último escenario, podrían verse afectados no solo los rindes medios regionales, sino también el rinde medio nacional y nuestra actual proyección de producción”, advirtieron desde la BCBA.

En tanto, la cosecha está por finalizar enel Centro-Norte de Córdoba y los Núcleo Norte y Sur; relevándose rendimientos de 33,3 qq/ha, 36,4 qq/ha y 36,6 qq/ha respectivamente, que se encuentran por debajo a sus máximos históricos pero aún por encima al rinde medio regional de las últimas cinco campañas en las tres regiones, detalló el PAS. Esas regiones representan el 40 % de la superficie cosechable durante la campaña aún en curso.

Por otra parte, la cosecha registró un importante progreso en el noreste del país, en donde ya se recolectó más del 56 % de la superficie apta y el rinde medio regional se encamina hacia un nuevo récord, de acuerdo al PAS.

En el noroeste, ya se recolectó más del 45 % del área y el rinde promedio subió a 26 qq/ha, ubicándose por debajo al máximo promedio registrado durante el ciclo 2010/11 (31 qq/ha), pero aún por encima a la media de las últimas cinco campañas (19,5 qq/ha), según lo relevado por la BCBA.

Cosecha: se pierden más de US$ 1.000 M por campaña



Especialistas del INTA estiman que para 2020, con buenas prácticas de manejo, será posible incrementar la eficiencia, recuperar hasta el 20 % del volumen perdido y ampliar el saldo exportable del país, así como los márgenes económicos de los productores.






Expandir el techo productivo es siempre un desafío para la Argentina, sobre todo en una balanza económica donde los saldos agrícolas importan tanto como el desarrollo agroindustrial motorizado alrededor del campo. De hecho, en los últimos 25 años, los productores nacionales –gracias a la creciente adopción de siembra directa, manejo integrado de plagas y malezas, biotecnología aplicada a materiales genéticos de elevado rendimiento y labores eficientes realizadas con maquinaria altamente tecnificada– aumentaron la producción de granos de 37 a 120 millones de toneladas anuales.

Para extender la frontera del rendimiento, el abordaje eficiente de la cosecha es una problemática y, a la vez, una oportunidad. Según evaluaciones del INTA en siete provincias, en la última campaña quedaron 3.815.840 toneladas de granos tiradas en los rastrojos, lo que equivale a más de US$ 1.019 millones. Para 2020, especialistas del instituto estiman que, con buenas prácticas de manejo de bajo costo, será posible recuperar el 20 % del volumen perdido y ampliar el saldo exportable del país, así como los márgenes económicos de los productores.

“Las pérdidas reales durante la cosecha superan los niveles de tolerancia recomendados entre un 25 y un 50 %, según el cultivo”, calculó Mario Bragachini, coordinador de un proyecto integrador en el marco del Programa Nacional Agroindustria y Agregado de Valor del INTA.

“El desafío del INTA apunta a reducir un 20 % los valores actuales de pérdidas en los próximos tres años, lo que implicaría recuperar –al menos– US$ 204 millones anuales”, resaltó. Además de las disminuciones por pérdida física de granos, “se suma que la cosechadora es la principal responsable del daño mecánico que tiende a provocar mermas durante el almacenamiento y reduce el valor comercial de la producción”, explicó.

De acuerdo con Federico Sánchez, coordinador del Módulo de Eficiencia de Cosecha, “la tecnología necesaria para reducir las pérdidas de cosecha de granos está disponible y avanza día a día”. Y argumentó: “El país mejoró el parque de cosechadoras en cantidad y calidad y posee productores y contratistas de cosecha altamente capacitados”.

Además, explicó que “el 65 % del área sembrada en la Argentina es recogida por contratistas que les ofrecen el servicio a los productores”. De este modo, “la figura del contratita especializado y tecnológicamente actualizado resulta un aliado para incrementar la eficiencia”, sostuvo en relación con el impacto que genera el trabajo con actores públicos y privados.


En cada campaña, se pierden más de US$ 1.000 M durante la cosecha.

Impulso nacional

Según un informe del Módulo de Eficiencia de Cosecha del INTA, en los últimos 15 años el parque nacional de cosechadoras creció un 45 % y se actualizó en un 24 %: el promedio de envejecimiento de las máquinas se redujo de 11,5 años en 2002 a 8,7 años en 2017.

Hoy, hay en circulación 26.164 cosechadoras en el país frente a las 18.000 que había en 2002. José Peiretti, especialista del INTA Salta, afirmó que “el 38 % del parque de cosechadoras está formado por modelos axiales que cosechan casi el 60 % del área sembrada y permiten una trilla más suave y progresiva”.

Además, describió: “El 8 % del parque ya está equipado con cabezales draper que otorgan una gran ventaja a la hora de cosechar soja, trigo, cebada y otros cultivos como colza, garbanzo y porotos, reflejada en una mayor capacidad de trabajo de la máquina y en una trilla con más calidad de grano”.

El informe indica que la maquinaria usada en el país para recolectar cultivos graníferos genera un volumen anual de comercialización de casi US$ 400 millones. En este sentido, Bragachini detalló: “A esta cifra, deben añadirse las ventas de acoplados tolvas autodescargables, tractores, cabezales maiceros y girasoleros, drapers, tanques de combustible, talleres rodantes y casillas que, sumadas, representan casi el 50 % de la inversión en maquinaria del mercado interno y posicionan a este rubro como el más importante”.

Beneficios a bajo costo

Según Gastón Urrets Zavalía, especialista del INTA Manfredi –Córdoba–, “la metodología de medición de pérdidas es una acción que, en la mayoría de los casos, tiene un costo ‘cero’ y repercute notablemente en los márgenes de la actividad”. En ese sentido, sugirió que los productores refuercen la adopción de buenas prácticas y el seguimiento de los lotes.

Para el técnico, la mejora de la eficiencia de cosecha no sólo genera beneficios inmediatos como el aumento de la cantidad de granos, sino que resulta estratégica para la siembra posterior. “Una buena siembra directa comienza en la cosecha, aplicando un esquema de manejo dentro del lote y ajustando adecuadamente los equipos”, señaló.

26 años de trayectoria

El Módulo Eficiencia de Cosecha del Programa Nacional Agroindustria y Agregado de Valor del INTA realiza actividades de desarrollo tecnológico e impulsa la transferencia de conocimiento a la agroindustria. Coordina una red público-privada conformada por productores, contratistas, asesores y fabricantes de maquinaria, que fomenta la adopción de los avances técnicos.

Del proyecto, que cubre la mayoría de las provincias agrícolas del país, participan Mario Bragachini, Federico Sánchez, Gastón Urrets Zavalía, del INTA Manfredi –Córdoba–; José Peiretti, del INTA Salta; Juan Giordano, del INTA Rafaela –Santa Fe–; Hernán Ferrari, del INTA Concepción del Uruguay –Entre Ríos–; Santiago Tourn, del INTA Balcarce –Buenos Aires–; Enrique Behr, del INTA Crespo –Entre Ríos–; Ulises Loizaga, del INTA Las Breñas –Chaco–; Edgardo Leonhardt, del INTA Pampa del Infierno –Chaco–; Ricardo Rodríguez, del INTA Famaillá –Tucumán– y Mauricio Farrell, del INTA Anguil –La Pampa–.


Urrets Zavalía: “La metodología de medición de pérdidas es una acción que, en la mayoría de los casos, tiene un costo ‘cero’ y repercute notablemente en los márgenes de la actividad”.

Garantía argentina

Para Bragachini, “los fabricantes nacionales han demostrado ser líderes en diseño y fabricación de cabezales maiceros, girasoleros y drapers sojeros/trigueros que obtuvieron varias patentes mundiales por estos equipos de origen nacional”.

Tanto estas máquinas como las de siembra directa se exportan a más de 20 destinos, entre los que se destacan Estados Unidos y Alemania. “Nuestro país también ejerce un fuerte liderazgo mundial en la fabricación de tolvas autodescagables: cubre el 100 % del mercado interno y vende a más de 25 países”, señaló el especialista.

Creció la financiación agrícola y cayeron hasta cinco puntos las tasas



Según un relevamiento realizado por el Área de Economía de Aacrea, las líneas de crédito promedio por banco disponibles para el sector agropecuario pasaron de 7,8 en 2016 a 9,3 en lo que va de 2017.

Las estimaciones de una cosecha récord para la presente campaña todavía se mantienen. A pesar de las cuestiones climáticas, que afectaron a gran parte de la zona núcleo durante varios meses del año, desde el Ministerio de Agroindustria de la Nación mantienen la esperanza de que este año se llegue a una cosecha récord de 130 millones de toneladas. Es más, el subsecretario de Agricultura, Luis María Urriza, ya estimó que para la campaña que viene, la 2017/18, la Argentina producirá un 5% que la actual campaña, “si las condiciones climáticas acompañan”.

Con este panorama, y la mayor actividad y dinamismo que viene tomando el sector desde hace un año, con la asunción del nuevo Gobierno, la financiación hacia los productores y empresa agrícola también parece estar repuntando. Según un relevamiento realizado por el Área de Economía de Aacrea (la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), las líneas de crédito promedio por banco disponibles para el sector agropecuario pasaron de 7,8 en 2016 a 9,3 en lo que va de 2017. Esto significó un 19,2% de crecimiento, en el caso de las financiaciones en pesos (entre las entidades bancarias, tanto públicas como privadas, líderes del mercado).

Por el lado de la financiación en dólares, se aprecia un crecimiento incluso mayor. En la comparación interanual, se advierte que se pasó de 2,8 líneas de crédito por banco en 2016 a 4 en lo que va de 2017, lo que evidencia un 42,9% de alza. En ambos casos, los productores o empresas agropecuarias tuvieron y tienen en la actualidad acceso a créditos a menores tasas, ya que disminuyó la tasa ofrecida promedio.

En el caso de la financiación en pesos, se pasó desde una TNA promedio de 28% a una de 23% (vigentes al mes de mayo), mientras que para la oferta en la moneda extranjera, la tasa promedio ofrecida pasó de 5,6% a 4% anual.

El relevamiento sostiene que entre las opciones de financiamiento en moneda local, se destacó que varias de las entidades participantes ofrecen fondos en pesos para la compra de campos con hasta cinco años de plazo, modalidad no reportada el año pasado. Además, también hoy se pueden obtener créditos en dólares para la compra de hacienda o para la adquisición de maquinaria en la modalidad de prenda, una alternativa no reportada durante todo el año pasado. “El panorama observado es coherente con las estadísticas del Banco Central. Las líneas en dólares disponibles para el sector tuvieron un crecimiento importante al tiempo que se redujo la tasa ofrecida, mientras que las opciones en pesos registraron de igual manera un crecimiento, aunque menor, y mostraron una menor tasa en sintonía con una política monetaria menos restrictiva por parte de dicha entidad”, destacó el informe.

En el caso del endeudamiento, se especifica que el sector viene incrementando el endaudamiento en moneda extranjera desde el cambio de Gobierno y sus políticas para el sector. De hecho, el stock de crédito en dólares se multiplicó unas 6,5 veces entre diciembre de 2015 y marzo de 2017, por lo que el financiamiento en dólares pasó de representar el 4,2% del crédito al sector al 27,6%. En tanto, en pesos, el stock de deuda del sector tuvo una disminución de 30%, desde diciembre de 2015 hasta la actualidad.

edicionrural.com

Es récord la participación del complejo oleaginoso en la matriz exportadora argentina



Son los datos correspondientes a los primeros cuatro meses del año.


En los últimos dos años la generación genuina de divisas en la economía argentina se hizo crecientemente dependiente de los productos exportados por el complejo agroindustrial sojero.

En los primeros cuatro meses de este año la participación de las exportaciones de poroto, harina y aceite de soja, junto con el biodiesel (biocombustible elaborado en base a aceite de soja), fue del 28,5 % de las ventas externas totales del período versus 26,6% y 24,4% en enero-abril de 2016 y 2015 respectivamente,según datos publicados por el Indec.

El precio FOB promedio del poroto de soja en el primer cuatrimestre de 2017 -según datos aduaneros, publicados por el sitio Valorsoja.com- fue de 378 u$s/tonelada versus 337 y 370 u$s/tonelada en el mismo período de 2016 y 2015, mientras que la cosecha de soja 2015/16 se ubicó en 58,8 millones de toneladas versus 61,4 y 53,4 millones en 2014/15 y 2013/1.

El crecimiento de la participación sojera en la matriz exportadora argentina es, por un lado, una buena noticia, porque implica que, ante una situación desfavorable para los exportadores -fundamentalmente por la sobreapreciación cambiaria- el país cuenta con una gama de productos muy competitivos que tienen alta demanda mundial. Pero, por otra parte, es una señal de la falta de eficiencia presente en la mayor parte de las cadenas de valor argentinas.

En el primer cuatrimestre de 2017, siempre según datos del Indec, Argentina registró un déficit comercial de 1217 millones de dólares con todas las naciones del mundo. La cuestión es que en el período el déficit registrado con China fue de 2138 M/u$s, una cifra enorme (y ridícula) si se tiene en cuenta que la nación asiática es una economía complementaria a la argentina (porque importa volúmenes gigantescos de alimentos al tiempo que ofrece tecnología e insumos industriales a precios competitivos).

En enero-abril de este año la mayor parte de las divisas fueron aportadas por la harina de soja al generar una suma de 3126 millones de dólares versus 2781 M/u$s en el mismo período de 2016. Se trata de un producto vendido fundamentalmente en mercados asiáticos, europeos e islámicos que se emplea para alimentar a animales destinados a consumo (aves, porcinos y bovinos).

En segundo lugar en importancia se ubican las ventas externas de aceite de soja, que se envían mayoritariamente a India (China bloqueo el ingreso del producto argentino desde el año pasado). Parte del aceite se destina a elaborar biodiesel, el cual, además de consumirse localmente y exportarse mayoritariamente a EE.UU., permite incrementar el valor FOB del aceite al reducir la oferta disponible del commodity agrícola. Por último, el grueso de las ventas de poroto de soja se colocan en China.

Entre el repunte local y el derrumbe internacional SOFÍA CORINA

Semana peculiar para el mercado. El precio de la soja en CAC de Rosario saltó más del 3% en un día para tocar los $ 3.880/t, mientras que en Chicago se hundió u$s 10 ante la crisis política que transcurre en Brasil. El fortalecimiento diario del 2,5% del tipo de cambio local actuó de escudo ante la caída de los precios locales.
De la mano del salto del dólar frente al peso y la necesidad de la demanda local, las ofertas de compra por soja en el recinto de la BCR se mantuvieron firmes a pesar de las cuantiosas pérdidas en el mercado internacional. Los valores de la oleaginosa desde inicios de la semana fueron escalando hasta tocar los $ 3.850 como valor abierto, pero con negociaciones bajo la condición contractual que llegaron a los $ 3.900/t. La pizarra tocó $ 3.880 por tonelada el miércoles 18; máximo valor desde mediados de marzo de este año disparando las ventas. 

Pese a ello, se viene observando desde hace meses que el volumen negociado está muy por debajo de lo esperado para esta época. Si bien, las subas locales le dieron aire fresco al mercado, muchos productores se estuvieron interesando más en las herramientas financieras que en vender soja. Por otro lado, los créditos para financiar sus costos permiten una mayor flexibilidad en las ventas del poroto en el tiempo. 

Ahora bien, el tipo de cambio local el día jueves 19 marcó una suba del 8% en una semana, pasando de $ 15,335 a 15,900. Con este fortalecimiento del dólar sumado a la sostenida demanda interna, los productores podrían especular con llegar al valor psicológico de $ 4.000/t. Sin embargo, como se observa en el gráfico realizado por el analista Federico de Di Yenno, los márgenes por el lado de los compradores se encuentran en terreno negativo. Con un FAS teórico (o capacidad de pago de la industria) en el orden de los u$s 235/t de alguna forma se limita la potencial suba de la oleaginosa en el mercado local. 


En el ámbito internacional los futuros de soja en Chicago marcaron una fuerte caída de u$s 11 para el contrato de julio, tocando los u$s 347/t ante la abrupta devaluación del real brasileño del 8,5%. Esto impulsó una agresiva venta por parte de los productores de Brasil del orden de 3,5 Mt en un día compitiendo con la soja americana. 


El sostén de la actividad exportadora en maíz 

Las ofertas en el recinto de la BCR convalidaron los $ 2.400/t, aunque se podía mejorar $ 50 por volumen. Dentro de las posiciones diferidas, las ventas se gatillaban en u$s 150/t en la posición junio o a partir de los u$s 140/t en el mes de julio. El sostén se explica por la exportación, que compró esta semana 410 mil toneladas, superando al monto de la semana previa y alcanzando las 12,4 Mt. 

Mientras tanto, la cosecha del cereal esta semana encontró mayores dificultades ante los caminos en mal estado y la alta humedad atmosférica. Pese a ello, la colecta a nivel nacional se acerca al 40%, superando levemente al promedio de las últimas 5 campañas que se encuentra en 38,5 %.

En Estados Unidos, la siembra del cereal pudo acomodarse al ritmo promedio de las últimas 5 campañas. El USDA el lunes 15 reportó un avance semanal de 24 puntos porcentuales, alcanzando así un 71% del área cubierta con maíz. Esto expone la enorme capacidad de trabajo del farmer cuando hay buenas condiciones climáticas. Sin embargo, hay un cierto temor en el mercado ante la cercanía del cierre de la ventana de siembra y los pronósticos de lluvias anunciados en la principal zona maicera, según muestra la imagen satelital de Rain-Alarm. Esto podría generar un retraso de las labores exponiendo al periodo crítico del cultivo en condiciones adversas, o directamente reemplazarlo por soja.


Arrancó la temporada 2017/18 

A nivel nacional, las sembradoras trigueras arrancaron por el norte cubriendo un 2,8 % del área, según el último reporte de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En tanto, lotes embarrados y napas altas en la región núcleo encienden una alerta a la siembra de ciclos largos del cereal, cuya fecha óptima de siembra es el 25 de mayo. Sin embargo, la intención de aumento de área se mantiene firme dentro del rango del 5-10% respecto al año anterior. La ventana de siembra se extiende hasta principios de julio ante la utilización de variedades de ciclo corto, por lo tanto al menos que ocurra un evento húmedo de relevancia, la siembra del cereal se podría completar. Mientras tanto, los pronósticos de lluvia a corto plazo concentran su descarga en la provincia de Buenos Aires y La Pampa.

Respecto a la comercialización de esta campaña 2016/17, si bien el adelanto de las compras respecto al ciclo anterior se mantiene con 12,5 Mt, el ritmo fue mermando en las últimas semanas. La exportación lleva adquiridas 9,7 Mt, pero aún actúa de sostén del precio del cereal ante la necesidad de abastecer al principal destino: Brasil. La Cámara Arbitral marcó $ 2.580/t, su máximo valor desde fines de febrero, mientras que los futuros de julio a septiembre superan los u$s 170/t. 

Mientras tanto, en Estados Unidos, la debilidad del dólar en la semana sumó algunas ganancias al cereal que también encontraron apoyo en las nevadas y condiciones húmedas no favorables para las Planicies.

Impacto del “efecto Temer” sobre la economía y el agro argentino EMILCE TERRÉ

Dicen que cuando EEUU estornuda, el mundo se resfría. Sin embargo, la crisis política desatada en Brasil nos recuerda que a nivel regional nuestro punto débil ha sido históricamente los vaivenes de la economía paulista. ¿Qué esperar para la economía argentina en general y para el agro en particular?


Un nuevo escándalo de corrupción en las máximas esferas del poder brasileño que se dio a conocer el miércoles sacudió la política paulista y se llevó puestos a los mercados, con la noticia que el presidente brasileño Temer estaría involucrado en un ilícito en el marco de la causa conocida como Lava Jato.


En una sola jornada, el real brasileño llegó a depreciarse cerca de un 8%, la mayor caída en un día desde la letal Crisis del Real de 1999 (que, a la postre, dio en su momento un golpe letal al Plan de Convertibilidad argentino). En tanto, la operatoria en la bolsa brasilera se detuvo al activarse automáticamente el “circuit braker” cuando el Bovespa cayó un 10%, mientras que la multinacional insignia, Petrobras, perdió el 17% de su valor en 24 horas.


Es posible que los movimientos descriptos así como los que posiblemente se vean en el corto plazo tengan algo de “overshooting”, o sobre-reacción, y que si las fichas en lo político se acomodan con rapidez no se vean afectados los fundamentos de la reactivación brasileña en el largo plazo. Sin embargo, si ubicamos el presente suceso en el marco de una crisis política que comenzó hace ya más de un año e incluyó acusaciones de corrupción de un lado y de golpe civil desde el otro, preocupa que esta grave crisis institucional aún esté lejos de ser resulta, entorpeciendo la incipiente reactivación de nuestro vecino país.



¿En qué afecta esto a la Argentina?


Es de suponer que una crisis de nuestro principal socio comercial no pasará inadvertida para la aún trastabillante economía local. Brasil es el destino del 20% de nuestras exportaciones, por lo que si a consecuencia de los sombríos pronósticos el público carioca compra menos bienes (incluidos bienes extranjeros), fuerte será la estocada sobre nuestras ventas al exterior (y por ende, sobre la entrada “genuina” de divisas).


El mercado ha comenzado a descontar el impacto, y el dólar también se apreció en Argentina casi un 2,5% durante la álgida jornada del jueves. La evolución de la depreciación de nuestra moneda local en relación de la que muestre el real brasileño será unas de las variables claves a monitorear en las semanas venideras. Hoy, el índice del tipo de cambio real entre el peso y el real que elabora el Banco Central se encuentra en su nivel más bajo desde mediados del año pasado, ilustrando la pérdida de competitividad de nuestra economía respecto a la de nuestros vecinos.


Simplificando un poco, esto en el corto plazo se traduce en que “Brasil” es más barato para Argentina que Argentina para los brasileños (ergo, menos exportaciones y más importaciones que acentuarán el déficit comercial de Argentina con la nación paulista, y un mayor drenaje de divisas por compra de servicios brasileños incluido el turismo). A largo plazo, de perdurar y/o acentuarse, puede incluso motivar la relocalización de inversiones en favor de los aglomerados cariocas. Con un arancel externo común del MERCOSUR y tarifa cero entre las fronteras de los países que lo componen, la decisión de ubicar una planta en Argentina o en Brasil se define, fundamentalmente, por los precios relativos de los factores de producción, fuertemente correlacionados con los vaivenes cambiarios.


Además, si la crisis brasileña fuese percibida en el mundo como una crisis regional, la salida de fondos de las economías emergentes afectaría las cuentas externas argentinas así como daría por tierra con las expectativas del gobierno nacional que la llegada de dinero fresco del exterior sea el puntapié que necesita nuestro país para retomar un sendero de crecimiento sostenido.


¿Cuál es el impacto para el agro?


La depreciación del real, que pasó de R$ 3,10 a $ 3,40 por dólar significa, en definitiva, que por cada dólar que un importador paga por la soja brasileña, hasta el miércoles podía adquirir R$ 3.10 de soja y ahora R$ 3.40. Puede verse que, en términos nominales, es como si se hubiese abaratado el bien brasileño en relación a las monedas del resto del mundo.


La consecuencia fue clara: los precios internos de la soja subieron en Brasil disparando el aletargado farmer selling (hasta el viernes de la semana pasada los productores brasileños habían vendido la mitad de la producción 2016/17 estimada, cuando en promedio los últimos 5 años ya se había comprometido el 65% de la mercadería según Safras & Mercado). Algunos traders privados reportaron que la nación paulista habría vendido entre 3 y 5,0 millones de toneladas del poroto en una sola jornada. Esto por supuesto hace pensar que se desacelerarán las compras internacionales a Estados Unidos, por lo que el valor del futuro más cercano para la oleaginosa en Chicago perdió US$ 10/tonelada el día jueves.


En nuestro mercado local, la caída de precio externa se compensó con el mentado aumento del dólar y las ofertas abiertas se mantuvieron casi al mismo nivel que la sesión previa, sostenidas por la necesidad de originar mercadería por parte de las fábricas. Surge de aquí que los precios de los granos se sostendrán en Argentina en tanto y en cuanto la evolución real del dólar (es decir, una vez sopesado el efecto de la inflación) compense el vaivén de los granos en el mercado externo. Si Brasil se abarata en relación a Argentina, se preferirán sus colocaciones por sobre las nuestras. Aquí será fundamental la estrategia de continuar agregando valor al grano, ya que mientras los envíos externos de Brasil consisten mayormente en poroto de soja, los nuestros se centran principalmente en harina, aceite y demás derivados de su procesamiento.


Para terminar y agrandando el foco de atención, no debe descuidarse que todo lo aquí planteado se inscribe en un marco de fuertes turbulencias internacionales. El traspié político de Donald Trump frente a potenciales acusaciones de entorpecimiento de la justicia hizo a su vez que el índice del dólar respecto a las seis principales monedas del mundo cayese fuertemente, registrando su peor performance semanal en 10 meses. No es raro que, entre tanto, el oro -activo refugio de los inversores globales por excelencia- esté en camino de registrar su mayor suba en cinco semanas. A atarse los cinturones, entonces, que en el corto plazo primará la incertidumbre lo que se traduce en un fogueo de la volatilidad.

Estimación de la logística del transporte granelero en el país BERGERO - CALZADA - SESÉ

Analizamos el transporte de agrograneles en Argentina en 2016 y estimamos la cantidad de camiones, vagones ferroviarios y barcazas que trajeron granos, harinas y aceites, así como también evaluamos los buques que ingresaron a cada uno de los puertos argentinos para despachar al exterior.
Analizamos en la presente nota el transporte de agrograneles en el año 2016 en todos los puertos de la República Argentina. Fue nuestra intención estimar la cantidad de camiones, vagones ferroviarios y barcazas que trajeron granos, harinas y aceites a todos los nodos portuario argentinos el año pasado. También evaluamos los buques que ingresaron a los puertos argentinos para cargar agrograneles y llevarlos a el exterior. No hemos computado despachos al exterior de biodiesel. En este trabajo hemos agrupado a las terminales portuarias graneleras de nuestro país en 6 nodos portuarios: Gran Rosario, Bahía Blanca, Quequén, Zárate, Ramallo y Villa Constitución/San Nicolás. 

Nos formulamos preguntas. Y aquí exponemos a éstas con sus respuestas. 

Pregunta 1: ¿Cuáles fueron los despachos de exportación argentinos de granos, harinas y aceites de cada uno de los nodos portuarios de nuestro país en el año 2016? ¿Cuánta mercadería en total despacharon?

En el cuadro N°1 hemos consignado el total de despachos de exportación de granos, harinas proteicas/pellets y aceites vegetales de la República Argentina en el año 2016, desagregado por tipo de producto y nodo portuario. 
En el 2016 Argentina despachó al exterior aproximadamente 87,8 millones de toneladas de granos, harinas y aceites. El principal nodo portuario fue el Gran Rosario quien habría remitido al exterior cerca de 67,7 millones de toneladas, lo cual representa cerca del 77% de las exportaciones totales nacionales. Se incluye en esta última cifra la mercadería de origen paraguayo y boliviano que llega en barcazas a dicho nodo por el Río Paraná y que se despacha al exterior de este nodo. 

En segundo lugar, se ubica el nodo portuario de Bahía Blanca quien remitió al exterior cerca de 10 millones de toneladas. Tuvo una participación del 11% en el total nacional. El tercer lugar le correspondió al Nodo Portuario de Quequén con 7,1 millones de toneladas (aproximadamente el 8% del total). Luego de ubican los nodos portuarios de Zarate, Ramallo y –por último- Villa Constitución-San Ni​colás.   

Cuando nos referimos al nodo portuario del Gran Rosario estamos sumando los despachos de las terminales clasificadas en la categoría “Zona Sur del Gran Rosario” más las de la “Zona Norte del Gran Rosario”. En la primera categoría se incluyen los puertos localizados sobre el Río Paraná hacia el sur desde Rosario hasta Arroyo Seco. Tal es el caso de Servicios Portuarios S.A. que opera la Unidad VI y VII, Cargill en Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear, Dreyfus en General Lagos y Toepfer en Arroyo Seco. Las de la “Zona Norte del Gran Rosario” son todas las situadas hacia el norte de la ciudad de Rosario y comprende las localizadas en las ciudades de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes. Ellas son Molinos (San Benito), Vicentín y ACA en la ciudad de San Lorenzo; Bunge (muelles Pampa y Dempa), Toepfer (El tránsito), Nidera (ahora Cofco), Cargill, y Terminal 6 S.A. en Puerto General San Martín; Dreyfus, Cofco y Renova S.A., en Timbúes.

En el caso específico del nodo portuario de Bahía Blanca y Quequén hemos utilizado la información estadística suministrada por los respectivos Consorcios de Gestión. El resto de los datos fueron tomados de los informes del Ministerio de Agroindustria.


En el caso del Puerto de Bahía Blanca, éste incluye los siguientes subnodos portuarios: Puerto Rosales, Base Naval Puerto Belgrano, Puerto Ing. White y Puerto Galván. Operan en Puerto Ing. White las firmas Toepfer (muelles Luis Piedrabuena y Toepfer), Terminal Bahía Blanca (sitios 5-6, 7-8 y 9) y Cargill (con terminal propia). En Puerto Galván operan con agrograneles: Dreyfus y Oleaginosa Moreno OMHSA.

En relación a Quequén allí operan la mayor parte de los exportadores argentinos más conocidos: Dreyfus, ACA, COFCO, CHS, Oleaginosa Moreno, Cargill, Bunge, Toepfer, ADM, Amaggi, Noble, AFA, entre otros. Según información consignada por especialistas del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, en el año 2016 las firmas Cargill y Oleaginosa Moreno habrían sido las únicas empresas que remitieron harinas/pellets y aceites a las terminales del nodo. Cargill tiene una planta de crushing de oleaginosas en Quequén con una capacidad teórica de molienda de 2000 toneladas/día al igual que Oleaginosa Moreno cuya capacidad es de 1.350 tn/día. Esta última planta estaría moliendo solamente girasol. 

En el caso de Zárate hemos incluido la terminal de Lima de COFCO más la terminal Las Palmas.

Pregunta 2: ¿Cuánta mercadería de origen nacional y extranjera entró a cada nodo portuario en camión, ferrocarril y barcaza?

De acuerdo a nuestras estimaciones, a los 6 nodos portuarios argentinos habrían llegado el año pasado cerca de 90 millones de toneladas de granos, harinas y aceites utilizando diversos modos de transporte: camión, vagones ferroviarios y barcazas (este último modo por el Río Paraná). Podríamos decir que estos 90 millones son equivalentes a sumar las cargas vía flete largo camionero más las toneladas transportadas por ferrocarril y el sistema barcacero. 

No hemos contabilizado en esta cifra de 90 millones, las toneladas que llevan los buques que van desde el Gran Rosario ( Zárate y Ramallo) cuando se dirigen a completar carga a los puertos marítimos bonaerenses de Bahía Blanca o Quequén. Recordemos que hay buques panamax que cargan en el Gran Rosario entre 46 mil y 49 mil toneladas y luego se dirigen a completar carga a Bahía o Quequén, cargando otras 15.000 o más toneladas adicionales. Esta carga que viaja inicialmente por el Río Paraná, ingresa al Océano Atlántico y llega a Bahía y Quequén; no ha sido computada en nuestras estimaciones como carga que ingresa a los nodos portuarios bonaerenses. 

Por lo general, en Argentina el traslado a los puertos de harina/pellets y aceites se hace de manera -casi excluyente- por ferrocarril, salvo el caso de la mercadería de origen paraguayo o Boliviano que llega al Gran Rosario en trenes de barcazas por el Río Paraná. No hay traslado de este tipo de mercadería por camión.  

Al Gran Rosario habrían arribado con barcaza, camión o ferrocarril –en forma conjunta- cerca de 70 millones de toneladas de granos, harinas y aceites en el 2016. Esto representa el 77,4% del total de la carga que arribó a todos los puertos graneleros argentinos (Cuadro N°2). A Bahía Blanca habrían llegado cerca de 10,1 millones de toneladas el año pasado, de las cuales 7,1 millones habría ingresado por camión y 2,9 millones por ferrocarril.


En el caso de Necochea habría ingresado cerca de 7,1 millones de toneladas por camión. Estamos hablando siempre de granos, harinas y aceites. Según información del Consorcio de Gestión, no habría entrado mercadería al Puerto por vía ferroviaria. 

Por otra parte es muy relevante la mercadería que habría llegado por camión al Nodo portuario de Zárate (COFCO y Terminal Las Palmas) en el 2016: cerca de 1,5 millones de toneladas. Al nodo portuario de Ramallo (Bunge) habrían arribado cerca de 1.055.000 toneladas, casi en su totalidad en camión. Apenas 20 mil toneladas habrían entrado por ferrocarril. 

Finalmente, el acceso de granos al nodo portuario de Villa Constitución/San Nicolas habría sido de unas 400 mil toneladas. 

Pregunta 3: ¿Cuánta mercadería de origen nacional habría arribado en ferrocarril a los nodos portuarios graneleros argentinos?

Según la información de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) el movimiento ferroviario de granos, harinas y aceites en Argentina en el año 2016 habría sido de 12,1 millones de toneladas. Hemos estimado que cerca de 3 millones de toneladas habrían llegado a Bahía Blanca a través de diversos operativos de Ferroexpreso Pampeano y Ferrosur Roca. Estimamos que al Gran Rosario podrían haber ingresado cerca de 9 millones de toneladas por ferrocarril. Es baja la participación del nodo Ramallo con 20.000 toneladas utilizando este modo de transporte. 

En consecuencia, el 75% de las cargas ferroviarias argentinas de granos, harinas y aceites podrían haber llegado al Gran Rosario el año pasado. El 24% restante habría accedido a las terminales ubicadas en Bahía Blanca.

No se habrían registrado movimientos de cargas ferroviarias en los nodos de Quequén, Zárate y Villa Constitución/San Nicolás. 

Pregunta 4: ¿Cuánta mercadería habría arribado en barcaza por el Río Paraná a los Puertos del Gran Rosario en el 2016?

Según la información del Ministerio de Agroindustria y “Mercosur on line”, el año pasado habrían llegado a los puertos del Gran Rosario en barcazas por el Río Paraná desde Paraguay y Bolivia cerca de 4,5 millones de toneladas. Esta cifra está compuesta por: 
a) Granos de origen argentino que bajaron por el Paraná: 329.189 tn
b) Granos bolivianos y paraguayos: 903.029 tn.
c) Harinas/pellets de Bolivia y Paraguay: 1.735.546 tn.
d) Aceites vegetales de Bolivia y Paraguay: 726.216 tn
d) Importación temporaria de granos desde Paraguay: 852.733 tn
Toda esta mercadería habría llegado en el 2016 a alguno de los 19 puertos graneleros del Gran Rosario.

Pregunta 5: ¿Cuánta mercadería de origen nacional habría arribado en camión a los nodos portuarios graneleros argentinos en el 2016? ¿Cuánto llegó a cada nodo portuario?

De acuerdo a nuestras estimaciones, el año pasado habrían ingresado en camión a los seis nodos portuarios graneleros argentinos cerca de 73,4 millones de toneladas de granos. El nodo más importante es lógicamente el Gran Rosario. En el 2016 habría recibido cerca 56,1 millones de toneladas de granos por camión. Esto representa el 76,4% del total de las cargas graneleras que llegaron en vehículos automotor pesados a todos los puertos argentinos el año pasado. El segundo lugar lo ostenta el nodo portuario de Bahía Blanca con 7.181.699 toneladas. Muy cerca de esta posición aparece Quequén con 7.100.799 toneladas. 

Es correcto afirmar que en materia de cargas granarias que entran por el modo vial en Argentina, el 76,5% lo capta el Gran Rosario, en tanto que Bahía Blanca recibe el 9,8% del total. Todo esto medido en toneladas. Quequén capta el 9,7% del total nacional, Zárate el 2,1%, Ramallo el 1,4% y Villa Constitución/San Nicolás el 0,6% del total nacional. 

Pregunta 6: ¿Cuántos camiones llegaron en el 2016 a todos los nodos portuarios graneleros argentinos? ¿Cuánto llegó a cada nodo portuario?

De acuerdo a nuestras estimaciones, el año pasado habrían ingresado a los seis nodos portuarios graneleros argentinos cerca de 2.600.000 camiones. Una cifra realmente increíble. Pensemos que estamos hablando de 5.200.000 viajes –ida y vuelta- en todo el país. Solamente con granos en camión. No estamos considerando otros movimientos de camiones tales como los que transportan biodiesel a las refinerías de petróleo o aquellos que llevan aceites vegetales a plantas de biodiesel. 

De esos 2,6 millones de camiones, cerca de 2 millones habrían ingresado al Gran Rosario: el 76,4% del total nacional. A Bahía Blanca podrían haber entrado cerca de 256.000 camiones y a Quequén 253.000 vehículos pesados. Como dato interesante emerge lo siguiente: tanto en Bahía Blanca como en Quequén entran apenas el 12% de los camiones que entran al Gran Rosario. Casi 260.000 camiones frente a los 2.000.000 del Gran Rosario. 

Como lo hacemos habitualmente, reiteramos a nuestros lectores que se solicita tomar con precaución nuestras estimaciones, ya que trabajamos con una marcada carencia de información estadística. Las cifras de camiones del Gran Rosario tienen un leve cambio respecto de lo estimado en el informativo semanal anterior. Cambio que es absolutamente leve e irrelevante por haber ajustado la metodología de cálculo. Recordamos en todo momento a nuestros lectores que estamos trabajando con estimaciones. 

Pregunta 7: ¿Cuántos vagones ferroviarios habrían llegado en el 2016 a todos los nodos portuarios graneleros argentinos? ¿Cuánto llegó a cada nodo portuario?

De acuerdo a nuestras estimaciones, el año pasado habrían ingresado a los seis nodos portuarios graneleros argentinos cerca de 258.000 vagones ferroviarios con granos, harinas y aceites. De esos 258.000 vagones cerca de 195.000 habrían ingresado al Gran Rosario (75,2% del total). A Bahía Blanca podrían haber entrado cerca de 63.500 vagones y a Ramallo unos 426. Es importante consignar que hemos tomado para esta estimación una carga promedio por vagón de 47 tn. Los vagones del Belgrano Cargas tienen una capacidad menor a los de trocha ancha. No obstante ello, creemos que estas cifras estimadas permiten tener un adecuado diagnóstico del movimiento ferrovarios de agrograneles en Argentina. 

Pregunta 8: ¿Cuántas barcazas llegaron en el 2016 al Gran Rosario?

Aproximadamente unas 3 mil barcazas habrían accedido a las terminales portuarias del Gran Rosario, transportando cerca de 4,5 millones de toneladas de granos, harinas y aceites como vimos en una de las preguntas anteriores. ​

Pregunta 9: ¿Qué cantidad de buques habrían ingresado a los seis nodos portuarios argentinos en el 2016 a buscar agrograneles para despacharlos al exterior? ¿Cuántos buques ingresaron a cada nodo portuario?

De acuerdo a nuestras estimaciones, habrían ingresado el año pasado a los seis nodos portuarios argentinos cerca de 2.900 buques a buscar granos, harinas/pellets y aceites. El ingreso de buques a las terminales portuarias de la zona sur del Gran Rosario (Rosario a Arroyo Seco) y norte (San Lorenzo a Timbúes) durante el año 2016 habría ascendido a 2.180 (75% del total nacional. 

A Bahía Blanca habrían ingresado a cargar agrograneles cerca de 376 buques, en tanto que a Quequén habrían accedido cerca de 252 artefactos navales. Zárate podría haber recibido cera de 50 buques, Ramallo 34 y el nodo Villa Constitución/San Nicolás unos 13 buques. En el Gran Rosario se incluyen los buques de ultramar que ingresan a dichos puertos pero se excluyen los artefactos navales que realizan viajes de cabotaje y a las propias barcazas. Asimismo, en ese total se computa el ingreso del buque a cada terminal, por lo tanto se cuenta por dos cuando el mismo buque (durante el mismo viaje) carga en dos terminales del Up River Paraná. También cabe señalar que el total de buques ingresados incluye a aquellos que vienen a cargar o descargar otro tipo de cargas que no son granos, subproductos y aceites, tal como minerales, carga general, contenedores, etc.

Las cifras estimadas no hacen otra cosa que reafirmar la importancia del campo y la agroindustria argentina como la gran fábrica para generar divisas y expandir el nivel de actividad económica de nuestro país. Un negocio que genera más de 24 mil millones de dólares anuales de exportaciones y que motoriza –día tras día- la actividad cotidiana del transporte en nuestro país.    

Pregunta 10: ¿Cuál es la participación de cada modo en el transporte de agrograneles a puerto en Argentina?

Como vimos y en función de nuestras estimaciones, en el 2016 habrían sido 90 millones de toneladas las cargas que llegaron a los puertos graneleros argentinos para su posterior despacho al exterior. El 82% llegó en camión (73,4 millones de toneladas de granos), el 13% por ferrocarril (12,1 millones de toneladas) y el 5% por barcaza (4,5 millones de toneladas). Es importante destacar que en las cargas barcaceras estamos computando la mercadería de origen externo (Bolivia y Paraguay). 

Si tomamos la mercadería de origen nacional en el 2016 unos 85,8 millones de toneladas habrían llegado a los puertos graneleros argentinos para su posterior despacho. El 85,5% llegó en camión (73,4 millones de toneladas de granos), el 14,2% por ferrocarril (12,1 millones de toneladas) y apenas el 0,4% por barcaza (329.000 toneladas).  Esto demuestra el claro desequilibrio de la matriz de transporte interno de Argentina, donde los modos más económicos no llegan al 15% del total.
 
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