De qué hablamos cuando decimos "El Campo" Por Gabriel De Raedemaeker

2019/06/05

 ¿De qué hablamos cuando hablamos de campo?

Hablamos de respeto por las tradiciones, apego a los valores de familia, admiración por nuestros abuelos, cultura de trabajo y búsqueda de progreso y autosuperación.

Hablamos de ausencia de temor al sacrificio, defensa y amor por la tierra, profundo y verdadero cuidado del medio ambiente.

Hablamos, de maquinaria de última generación y de hombres de a caballo, de jornadas laborales que comienzan antes de la salida del sol y terminan mucho después del ocaso, apoyadas ahora por tecnología satelital que nos permite guiarnos adonde antes sólo veíamos oscuridad o penumbra. La ruralidad a pleno.

Pero ¿De qué más hablamos cuando hablamos del campo? La Escuela de Negocios de la Universidad Austral nos ayuda a encontrar una respuesta.

Hablamos de treinta y nueve millones de hectáreas sembradas con dieciséis cultivos diferentes. Treinta y una cadenas agroalimentarias que son las responsables del 55% de las divisas que entran al país, cifra ésta cuatro veces superior a la del sector automotriz, su inmediato seguidor, pero con la salvedad de que el agroalimentario es el único actor productivo capaz de proveer divisas genuinas, superavitarias, con saldo positivo de balanza comercial, es decir que produce para el país más dólares de los que demanda, constituyéndose además en el responsable del empleo de más del 30% de los trabajadores argentinos.

Hablamos de días completos de trabajo con turnos rotativos que posibilitan el descanso que el cuerpo necesita y que contemplan las leyes que protegen a los trabajadores, pilares insustituibles de un andamiaje social que sabe de rondas de mate y tortillas en patios o galerías, silenciosas estructuras edilicias que fueron testigos del trajinar que forjó nuestra patria en tiempos que parecen lejanos para quienes habitan las ciudades pero que son reivindicados día a día por aquellos que cuidan, defienden y trabajan la tierra para producir alimentos y energía para nuestro país y el mundo. Las herramientas ya no son la lanza o el fusil, útiles en tiempos de la independencia, sino sembradoras, fertilizadoras, cosechadoras, bovinos de razas sintéticas, tecnología de reproducción, ingeniería genética, tomógrafos, agricultura de precisión, robótica aplicada a la producción, cultivos transgénicos, trasplantes embrionarios, banderilleros satelitales, corrales, casillas de operar, drones y una lista interminable de avances tecnológicos que parecen salidos de una película de ciencia ficción para cualquier observador desprevenido.

Hablamos de pura ciencia del conocimiento puesta al servicio de la producción sustentable.

Hablamos de hombres y mujeres que llevamos adelante nuestro trabajo no sólo sin subsidios, apoyos ni promociones del gobierno de turno, sino con retenciones a las exportaciones y soportando sobre nuestras espaldas todo el peso de un Estado que nos asfixia con impuestos distorsivos y confiscatorios sin contemplar la ocurrencia de fenómenos climáticos extremos que desencadenan sequías o inundaciones que ponen punto final al sacrificio de innumerable cantidad de productores que quedan definitivamente al costado del camino. Otros logran reponerse para continuar con su labor productiva, pero solos, sin ninguna asistencia. El Estado está ahí, encima nuestro, no para protegernos, no para acompañarnos, sino para expoliarnos. 

Podemos quejarnos y sentarnos a esperar el cambio de las reglas de juego. Elegimos el camino de la propuesta y la superación frente a la adversidad. El mundo nos admira por ello y nos observa para tratar de imitarnos.

Las viejas dicotomías rural/urbano, campo/industria pierden sentido frente a los vertiginosos cambios del campo. Nos necesitamos mutuamente, nos complementamos. Pero ciencia y conocimiento aún deben enfrentarse al fundamentalismo de ideologías que no conciben el progreso sustentable.

Hoy podemos mostrar con orgullo planteos de economía circular y proyectos bioenergéticos ligados al aprovechamiento de los residuos generados en las actividades productivas cotidianas, biomateriales para construir desde cepillos de dientes hasta viviendas, productos químicos, medicinales y muchos otros, bioetanol de maíz y caña de azúcar, para cortar naftas, hasta biodiésel de soja, para cortar gasoil. Desde biomasa residual de forestaciones o cultivos (cítricos, arroz, maní) hasta biogás de criaderos o frigoríficos.

Claramente el campo argentino es mucho, pero mucho más que soja.

La matriz productiva agropecuaria evolucionó dramáticamente, tanto, que la opinión pública y buena parte de la dirigencia política no han logrado adecuarse a esos cambios y continúan, aún hoy, atacando fantasmas del pasado.

Fieles trabajadores de la tierra, bregamos por sepultar las imposiciones dogmáticas y los fanatismos ideológicos para ayudar a que logren prevalecer los enunciados y preceptos de la ciencia y el conocimiento aplicado a la tecnología, sin grietas ni fundamentalismos. Para que las leyes, normas y ordenanzas que autorizan o prohíben determinadas actividades surjan de debates técnicos y de la construcción de consensos, no del capricho de algún dirigente político influenciado por alguna minoría ideologizada o con oscuros e inconfesados intereses particulares.

Sepamos entonces que al menos de esto hablamos cuando hablamos de campo.

Ing. Agr. Gabriel De Raedemaeker

Siete mitos sobre el campo desterrados de raíz. Por Nicolás Degano | Agrofy News

2019/05/20



La contribución del sector a la economía parece no reflejarse sobre la sociedad. ¿Hasta dónde llega el aporte del sector al país?

Es todo soja, no agrega valor, es preferible producir autos. Son solo algunos conceptos que se suelen apuntar al campo.
Guillermo D’Andrea, Dir. Académico de Alumni, IAE Business School, se encargó de responder uno por uno los mitos que recaen sobre las cadenas agroalimentarias, que "han conseguido ser motor económico del país no solo sin ayuda sino con trabas, a diferencia de sus competidores".
"Son cadenas estratégicas para la reinserción internacional del país, un aspecto vital para una economía siempre tensionada por la falta de dólares". Se trata de una reinserción que ubica a la Argentina como proveedor de bienes primarios o intermedios, como granos de maíz para pollo vietnamita. Pasando por el supermercado del mundo, con la carne argentina en las góndolas de China. Llegando a ser una boutique global, como vino Mabec de calidad que se vende a través de Alibaba.
"Quienes no están vinculados al sector, tienen una visión muy negativa sin estar basados en datos. Debemos trabajar en revertir esta creencia que en muchos casos es errónea", agregó Ana Galiano, Decana Fac. Cs. Empresariales Universidad Austral Sede Rosario.
D’Andrea destacó también la necesidad del sector de integrarse más con las cadenas que origina con el objetivo de comunicar de forma inteligente. El ejemplo lo dan las cadenas del limón, en donde Argentina es referente a nivel mundial, y la del vino: "Cadenas gestionadas de manera integral y que debemos comunicar desde el campo".
Además el sector necesita una representación integrada. Lo que en su momento fue la Mesa de Enlace pero que en la actualidad se encuentra totalmente fragmentada. El precio de no contar con esta representación "es pagar retenciones q le quitan el oxígeno a la agroindustria para crecer".
Es no tener caminos, fletes carísimos que limitan la frontera agropecuaria y la llegada a mercados. En definitiva: "pobreza para todos".

LOS 7 MITOS SOBRE EL CAMPO

Los siete mitos se presentaron durante un encuentro que realizó el IAE Business School junto al centro de Agronegocios de la Universidad Austral de Rosario.

Mito 1: es solo soja

"En 2018, la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón", destacó D’Andrea.
En total se sembraron 39 millones de hectáreas divididas entre 16 cultivos: soja (17.350.000 hectáreas), maíz: (8.700.000), trigo (6.290.000), girasol (1.850.000), cebada (1.355.000), avena (1.150.000), sorgo (500.000), poroto (422.000), algodón, (415.000), maní (400.000), centeno (331.300), arroz (195.000), cártamo, (28.650), alpiste (27.100) colza (18.400 lino (13.900).
"Y no solo es cultivos, sino que son más de 30 cadenas agroindustriales", agregó.

Mito 2: no se agrega valor

"El complejo de la soja es el principal rubro exportador del país, pero 84% de lo despachado no son granos", explicó sobre una cadena que genera divisas por US$ 28.000 millones al año.
"Tanto la soja como el maíz se convierten en carnes, que se consumen en el país y se exportan", respondió el especialista del IAE de la Universidad Austral. La producción de carne en la Argentina alcanzó en 2018 los 6 millones de toneladas (bovina, aviar, porcina y ovina).
El consumo interno es el principal destino de la transformación en proteína animal, con un consumo per cápita de 110 kg al año teniendo en cuenta todas las carnes. Pero también juega la exportación, que en 2018 generó divisas por US$ 3.300 millones representando el 5,5% de las ventas al exterior de la Argentina.
"Soja y maíz también se transforman en lácteos", agregó. El consumo interno de leche es de 193 litros al año, con un valor de mercado de $ 218 mil millones. Además, la exportación de productos de la cadena láctea generó divisas por US$ 872 millones en 2018.

Mito 3: es mejor producir autos

¿Autos sí, agro no? Fue la pregunta que se planteó el panel: "El complejo automotor es el segundo de mayor peso en las exportaciones con US$ 7.955 millones, pero en realidad el balance del sector es negativo en US$ 3.575 millones, ya que realiza importaciones por US$ 10.992 millones".
Además, "en valor un kilo de Pick Up se exporta a US$ 12,26 contra US$ 12,70 un kilo de carne". Todo esto teniendo en cuenta que el sector automotriz tiene muchos componentes importados y goza de reintegros a la exportación, cuando el sector cárnico produce mayormente con insumos locales y tiene retenciones.

Mito 4: que no genera empleo

Las 31 cadenas agroalimentarias que hay en la Argentina (sin contar servicios y restando al campo el transporte de carga), generan un 31% del empleo total, un número cercano a los 2 millones de puestos de trabajo.
Además, dentro de la industria manufacturera, los frigoríficos eran los segundos principales empleadores, solo detrás del rubro panaderías: "Sus casi 59.500 puestos superaban a los 49.600 de prendas de vestir, 24.500 de calzado y sus partes. Y el campo produce algodón y cuero para esos dos rubros".
Mito 5: no tiene peso en la economía
Este mito se refiere al dicho "exportan mucho pero en la actividad de la economía no tienen peso". "Tomando las 31 cadenas agroalimentarias, que generan un valor de producción total de US$ 484.753 millones (excluyendo los servicios), el peso del sector sobre el PBI de la Argentina es del 31%", destacó D’Andrea.
Ahora la pregunta es, ¿cómo pudo impactar tanto la sequía histórica del 2018 en la economía? "De la caída del 2,6% del PBI en 2018 la sequía fue responsable de la mitad".
Así y todo, los productores volvieron a apostar con una inversión superior a los US$ 10.000 millones que derivó en una cosecha récord que se está levantando actualmente.

Mito 6: el campo atrasa, hacen falta sectores dinámicos e innovadores

"Los saltos de productividad obedecen a innovaciones tecnológicas", remarcó el especialista de IAE destacando la cosecha actual de 145 millones de toneladas, que se logró gracias a la adopción de parte de los productores de siembra directa, semillas OGM, fertilizantes, agroquímicos y agricultura de precisión.
"Se duplicó la población mundial y hay alimentos disponibles gracias a la innovación", agregó.
Además, citó ejemplos como el bioplástico: "Nos creemos que todo viene del petróleo". A lo que se suman infinidad de casos, como "pulverizadoras con sensores de verde, que detectan las malezas y aplican herbicidas solo allí, con ahorro de más de 80% del volumen usual, y un beneficio económico y ambiental".  Hasta un "toro editado genéticamente para producir más carne más magra".
Todo viene de la mano de los desarrollos de AgTech, que en 2018 recibieron una inversión a nivel global de US$ 1.600 millones, con 209 acuerdos de inversión. 
Además se termina la dicotomía campo ciudad bajo el concepto de bioeconomia: "Existen cada vez más proyectos bioenergéticos ligados al aprovechamiento de los residuos generados en las actividades del campo, en un esquema de economía circular".
Desde bioetanol de maíz y caña (para cortar naftas) hasta biodiésel de soja (para cortar gasoil), desde biomasa residual de forestaciones o cultivos (cítricos, arroz, maní) hasta biogás de criaderos o frigoríficos. También biomateriales para construir desde cepillos de dientes hasta casas, productos químicos, medicinales y muchos otros.

Mito 7: otros sectores exportan mucho

En 2018 la Argentina exportó en total US$ 61.559 millones en bienes y servicios. De ese total, los complejos agroexportadores generaron cerca de un 55%, con US$ 34.000 millones. "Por cada US$ 1 que exporta la Argentina, el campo aporta US$ 0,55".
Ademas, casi todos los sectores que exportan ingresan menos dólares de los que demandan. La balanza comercial argentina en 2018 arrojó un déficit de US$ 3.824 millones, cuando en el mismo lapso de tiempo llas cadenas de agroalimentos lograron un superávit de US$ 30.500 millones.

LA DEUDA CON EL SECTOR

D’Andrea agregó que todavía hay aspectos a resolver para aprovechar todo el potencial, teniendo en cuenta los siguientes puntos:
  • Cuellos de botella en los puertos incrementan fuertemente el costo de flete.
  • Faltan caminos para sacar la producción de los campos.
  • Se necesitan canales para poder regar los cultivos.
  • La Ley de Semillas que debería reemplazar la de 1973 lleva 15 años sin lograr consenso para adaptarse a la aparición de la biotecnología: la Argentina pierde rindes y competitividad frente a sus competidores.
  • Incentivar la reposición de nutrientes del suelo: otra ley que se demora.
  • Generar condiciones en las provincias para que la gente quiera vivir allí.

Convenio de Cooperación: Programa de Reciclado de Silo Bolsas

2019/05/13


APR Marcos Juárez, representada por Aidita Pautassi, participó de la firma del convenio de Cooperación para el reciclado de silo bolsas junto a Cooperativas y Bomberos de la ciudad.



El jueves 2 de mayo, en la sede de Bomberos Voluntarios Marcos Juárez, las autoridades de los Ministerios de Gobierno, Agricultura y Ganadería de la Provincia de Córdoba, la Asociación de Cooperativas Argentinas, Agricultores Federados Argentinos y la Federación de Cooperativas Federadas, firmaron el  "Convenio Marco de Cooperación”, que tiene por objeto la implementación y desarrollo de un “Programa de Reciclado de Silo Bolsas”, para recuperar los residuos plásticos y que lo recaudado sea para los cuarteles de bomberos de la provincia.
Los Bomberos Voluntarios de Marcos Juárez fueron los primeros en rubricar el acuerdo, en este caso con la Asociación de Productores Rurales de Marcos Juárez, que se comprometió a difundir la iniciativa, y las cooperativas locales General Paz y AFA que, además de difundir entre sus asociados, serán los centros de acopio de los silos bolsa usados. 
Marcos Juárez es la prueba piloto del convenio firmado que, desde la Federación de Bomberos, esperan se extienda el resto de la provincia ya que el beneficio económico para los cuarteles puede ser importante.
Los silos bolsas adquiridos por la Asociación de Cooperativas Argentinas, que tienen como destino final la planta de reciclado que posee A.C.A. en Cañada de Gómez, permitirá generar un aporte económico que será destinado a colaborar con la labor de Bomberos Voluntarios. Paralelamente, el Centro de Capacitación y Programación de la Federación de Bomberos dictará a los miembros de las Asociaciones y Cooperativas firmantes, cursos específicos vinculados a sus áreas de Especialización.
La iniciativa apuesta a fortalecer el objetivo de proteger el medio ambiente y aumentar la recaudación de fondos para los cuarteles que adhieran al acuerdo.

















Pongamos punto final a la hipocresía demagógica

2019/04/23

COMUNICADO CARTEZ

Los productores agropecuarios argentinos lo hicieron de nuevo: Pusieron a disposición del país la cosecha más grande de la historia, consecuencia pura y exclusiva de su tesón y capacidad de sobreponerse a la adversidad, con una profunda vocación por el cuidado del medio ambiente en un contexto de producción sustentable.

Sin embargo, y a pesar de semejante logro, no se sienten cómodos en el papel de salvadores económicos de una Argentina que está sumida en una crisis profunda de incertidumbre política y financiera, dividida y lacerada por un índice de pobreza que golpea a más de un tercio de sus habitantes. Esta Argentina de las contradicciones, que produce comida para más de 400 millones de personas pero cuyos dirigentes no encuentran el modo de alimentar a la totalidad de su población. Los productores no pueden sentirse cómodos desempeñando el papel de mesías bajo las reglas de juego que les imponen para llevar adelante su actividad: cambio permanente de pautas económicas, presión fiscal asfixiante, tasas de interés usurarias, inflación indomable, dólar artificialmente atrasado, retenciones a las exportaciones y un largo etcétera que nos transporta a tiempos aún cercanos, pero pasados, que creíamos definitivamente superados.

En ese contexto, el Gobierno Nacional y buena parte de la sociedad ponen sus ojos en una producción agropecuaria salvadora, en un ciclo en el que el único aliado que tuvo el campo fue el clima. Porque ¿Quién se acordó el año pasado de tantos productores agropecuarios golpeados por la sequía más tremenda del último medio siglo? Cuando miramos a un lado, en busca de algún apoyo que nos permitiera continuar en actividad, fuimos remitidos al Banco Nación, banco de fomento de la producción, adonde nos atendieron con tasas de refinanciamiento superiores al 60%, obviamente incompatibles con cualquier actividad productiva lícita.

Menos aún parece sencillo sentirse cómodos debiendo desempeñar el papel de salvadores de un país que, en virtud del proyecto de reformas del Código Penal impulsado por el Poder Ejecutivo y que ya fue girado al Senado de la Nación, pretende equiparar las penas que eventualmente pudieran corresponderles a sus productores con las que les caben a ladrones, violadores o asesinos seriales.

Sin ánimo de defender ni reivindicar a ningún productor que no sea capaz de aplicar las Buenas Prácticas Agropecuarias para asegurar un sistema productivo sustentable y respetuoso de la salud de toda la población, cabe preguntarse si es cuerdo suponer que alguien esté dispuesto a arriesgar su capital, su trabajo, su tiempo, su futuro, y eventualmente su libertad, para producir los alimentos y energía que el país le pide a gritos, bajo el estricto cumplimiento de todo el marco legal e impositivo vigente, y aun así quedar expuesto a una cacería de brujas por parte de algún fiscal que, en estricto cumplimiento de su deber, pero impregnado de un halo ideológico anti-campo (Tan común en la década pasada), considere, por ejemplo, que las aplicaciones de productos fitosanitarios que realiza en su explotación, constituyen un mecanismo de contaminación ambiental. O que pueda ser encarcelado, acusado de propagar organismos genéticamente modificados que alguien suponga que pueden provocar daños a la salud o al ambiente, cuando en realidad sólo está produciendo el maíz que su patria le reclama. ¿Es razonable que un productor de carne o leche pueda ser acusado de cometer delitos contra la biodiversidad por llevar adelante su actividad productiva legal? Aparece muy difuso el límite entre lo legal y lo condenable, en una zona gris en la que un determinado posicionamiento ideológico puede conducir a decisiones profundamente equivocadas. Imaginemos las penas que pueden caer sobre un productor que lleve adelante su actividad en una provincia que no cuente con un mapa de ordenamiento territorial de bosques nativos actualizado y sincerado con lo que en verdad muestra el ambiente.

No es casualidad que los capitales huyan de un país cuyos dirigentes ni siquiera están dispuestos a brindar seguridad jurídica a quien invierte, a quien genera puestos de trabajo, a quien provee divisas genuinas al tiempo que cumple con la ley, en inferioridad de condiciones respecto de sus competidores.

La dirigencia política parece no estar a la altura de lo que necesita la Argentina.

Será por eso por lo que tantos compatriotas sólo elijen sentarse a esperar que les llegue su subsidio a cambio de ninguna contraprestación.

Alguien en este país debe dedicarse a producir, y a ese alguien habría que apoyarlo, motivarlo, cuidarlo y, de tanto en tanto, darle algún tipo de reconocimiento por su actitud patriótica.

Pero parece que, nuevamente, se pretende recurrir al método remanido, demagógico y fracasado de perseguirlo y castigarlo.

La amenaza invisible

2019/04/17

Estamos en contacto con una gran cantidad de químicos tóxicos, principalmente en nuestros hogares y los más afectados son nuestras embarazadas, nuestros bebes y nuestros niños. El desconocimiento y uso incorrecto de sustancias químicas presentes en el ambiente, los alimentos y medicamentos generan un riesgo de padecer enfermedades e intoxicaciones. El Dr. en Bioquímica, Fernando Manera, autor del libro Una Amenaza Invisible, recorre el país alertando sobre los “Químicos tóxicos de exposición diaria, una amenaza invisible”.

En los últimos años, junto al aumento de la población, también han aumentado una serie de enfermedades degenerativas (tumores, leucemias, linfomas, etc.) y de otro tipo (desmielinizantes, malformaciones congénitas, alergias, hiperquinesis, retardo intelectual, etc.), cuyo origen podría estar vinculado con la exposición que a diario tenemos a diversos productos químicos.

Son muchos los comentarios que vinculan este tipo de enfermedades con la aplicación de productos fitosanitarios, pero los datos epidemiológicos no revelan una mayor prevalencia de estas enfermedades en personas que viven en zonas rurales, o que por su trabajo están directamente ligados a los agroquímicos. Actualmente existe una tendencia a que este tipo de enfermedades se presente con frecuencia en los habitantes de las grandes ciudades, supuestamente más alejados del uso directo de estos productos.

El Dr. Manera demuestra, en sus charlas y en su libro, que muchas sustancias de uso agropecuario, tienen una vasta aplicación fuera del ámbito rural y que existe un abismo entre las exigencias para aplicarlas en el mercado veterinario o fitosanitario y la despreocupación que existe en su utilización como medicamentos o para controlar plagas en el hogar.

Algunos conceptos del Dr. Manera que expone en su libro y sus charlas.
“Desde que apareció el ser humano convivimos con los químicos, pero hace unos 100 años atrás comenzamos aumentar el número y comenzamos a necesitar cuidar nuestros alimentos, protegerlos con conservantes para que no se deterioren y también necesitamos productos fitosanitarios ( conocidos como agroquímicos) para producir más cantidad. Todo eso termino formando un mundo químico que hoy nos rodea. Si tenemos los conocimientos adecuados, cuando utilizamos los químicos lo hacemos con bajo riesgo para nosotros. La cantidad de agroquímicos que tenemos en el hogar, de los que no se dice nada -algunos de ellos prohibidos desde hace décadas en el campo agronómico porque se demostraron que había ciertos riesgos- y sin embargo nosotros lo hemos seguido usando en el hogar sin que diga absolutamente nadie nada”.

“Dentro del hogar estamos usando a diario compuestos químicos de uso agropecuario, que por ejemplo en las publicidades de insecticidas mata mosquitos y estos productos, se puede ver el mosquito, los niños presentes, la mascota, etc. y el protagonista toma el tarro insecticida y tira en cantidad. Bueno ese químico es de uso rural y está aplicándose en presencia de la familia, están todos. O sea, hasta la misma publicidad tiende a la confusión de la persona”.

“Hay en una ecuación que es simple: el riesgo de que un químico te traiga problemas depende del grado de toxicidad que tenga el químico, pero por el tiempo de contacto. Yo puedo tener un químico que tiene baja toxicidad, pero si el tiempo de contacto que tengo es muy prolongado, hace que el riesgo aumente muchísimo. Por ejemplo: la famosa pastilla evaporable para el mosquito o ese papel que se dobla, se enciende y larga humo. Bueno, esos químicos logran una concentración dentro del ambiente suficiente por 7 horas para matar un insecto. O sea, va a estar mi familia durante 7 horas respirando un químico de uso agronómico que me entra por vía respiratoria y por vía dérmica. Sí lees bien adecuadamente la etiqueta, te dice que no tenés que ponerlo a menos de dos metros y medio de la cabeza de la persona más próxima y que tenés que dejar una puerta o una ventana abierta y nadie hace eso, lo ponen sobre la mesa de luz y cierran todo para estar mucho más protegidos. Vamos a estar expuestos durante un montón de horas a un químico que es de uso agronómico y entonces hace que el riesgo aumente”.

“Los aerosoles repelentes, estos deben ser aplicados en el centro de la habitación hacia arriba y deben dejarse actúa en el espacio durante 1 hora y media, para que así este se difunda y se asiente, y no entre en las personas por vía respiratoria ni vía dérmica”.

“Con respeto al dengue y el tema de los mosquitos, únicamente se puede fumigar cuando hay un brote de dengue, o sea que tengo muchos casos por día y yo al fumigar logro matar el 50% de los mosquitos adultos. No sirve fumigar si no hay casos, porque la fumigación no mata a las larvas. En la zona urbana se utiliza el producto para fumigar 66 veces más concentrado por superficie y agregado a eso, en vez de diluirlo con agua, lo tengo que mezclar con gasoil, que es un tóxico bastante serio. Estos trabajos se tienen que hacer a la mañana cuando está madrugando y a la noche al atardecer, porque si no el mosquito no vuela, y si no vuela no pasa nada”.

¿Y los piojicidas?
“Hasta febrero del 2011 usamos el Lindano para matar los piojos de la cabeza de nuestros hijos, 35 años prohibidos en el campo agronómico y sin embargo matábamos con eso los piojos de la cabeza de nuestros hijos. Presenté una demanda en la defensoría del pueblo de la Nación en agosto del 2010 Realmente me sorprendí porque se prohibió la comercialización del Lindano en toda la república argentina. 500000 millones de pesos movían el Lindano para matar a los piojos en las cabezas de nuestros chicos”.

“El 95% de los piojicidas tiene que ver con químicos utilizados en el agro. El uso agronómico que calculan los ingenieros agrónomos cuando la infestación no es muy alta, hablan del 0,1%, y en la farmacia lo tengo al 5% para matar los piojos. El insecticida más usado en el campo lo aplico 50 veces más concentrado en la cabeza de mi hijo. Algo no está andando bien”.

“Las instrucciones de los piojicidas suelen decir que al aplicarlo hay que dejarlo en reposo por una noche y luego repetir el procedimiento durante dos días más. En el campo rural, el uso normal es una vez al año; el uso en bares, restaurantes, en la provincia de Córdoba es una vez al mes, en los hogares una vez a la semana”.


“Fíjense el uso agronómico de un producto y el uso urbano del mismo producto. La deltametrina se conoce como deltamax en el campo y kaotrina en la zona urbana. Hemos hecho estudios con la Universidad Católica de Córdoba y resulta que cuando lo uso en la parte urbana, lo uso por unidad de superficie 2,5 veces más que cuando lo uso en el campo”.

“La OMS en el año 2013 dijo que la contaminación ambiental causada por la combustión fósil era el cancerígeno ambiental más importante, y el 7 de noviembre de 2016 dijo que la contaminación dentro del hogar es el cuarto factor de riesgo más importante para la reducción de la esperanza de vida por delante de la mala alimentación, la hipertensión y el cigarrillo”.

"La universidad de Harvard advirtió en el año 2015 que tenemos que tener muchísimo cuidado con los insecticidas usados en hogar, en Harvard los vinculan con aumento de linfoma y leucemia en niños.

“Lo que pasa es que nadie educa, nadie cuanta como es que tengo que tratar las situaciones. Las autoridades están tan preocupadas por temas tan importantes que no tienen tiempo para explicar estas cosas y esto no pasa solamente acá”.



¿Quién es Fernando Manera?
Fernando Manera nació en Laborde, provincia de Córdoba. Se graduó como bioquímico en la UNC.
Desarrolla su actividad en la ciudad de Colonia Caroya, donde instaló junto a su esposa Graciela un laboratorio de análisis clínicos (www.microlab.com.ar) dedicado a análisis clínicos, aguas, alimentos y medio ambiente, además de realizar asesoramientos a municipios, comunas, cooperativas, empresas, clínicas y hospitales sobre bromatología, ambiente, bioseguridad, anteproyectos de ordenanzas, marcos legales, ISO, BPM, HACCP, etc.

Asistió a múltiples congresos nacionales e internacionales como disertante, organizador o autor de trabajos de investigación.


Nota elaborada por APR en base a recopilación de notas periodísticas brindadas por el Dr. Manera y fragmentos de su libro.

Según una encuesta, el productor venderá casi la mitad de la soja para pagar deudas

Los productores venderán el 48% de su soja y el 44% del maíz hasta julio próximo para hacer frente a sus necesidades financieras. Esto anticiparía un buen ritmo de ventas.

Esa proyección surge de una encuesta realizada por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, que también refleja la confianza y expectativas de los productores.

El estudio, que toma respuestas de 400 productores cuyo valor bruto de producción es igual o mayor a los 200.000 dólares, consultó a los encuestados sobre cuánto consideran que deberán vender de la cosecha para pagar compromisos financieros.

"Los productores manifiestan que deberán vender, en promedio, 48,5% de su producción de soja para cubrir los compromisos financieros", señala el trabajo, que aclara que hay diferencias según el tamaño de los productores.

"Casi 50% de los productores más grandes indicaron que necesitarán vender menos del 30% de su cosecha. Este número oscila entre 30 y 35% para los segmentos de productores chicos y medianos", apunta.

La comercialización del 48,5% de la cosecha para pagar compromisos representa 26,19 millones de toneladas. Según el reporte, quedará un excedente de 27,810 millones de toneladas y la encuesta también indagó sobre el destino de ese volumen.

Al respecto, consultados sobre qué harán con ese tonelaje, un 39% será para la adquisición de insumos (10,84 millones de toneladas), un 25% para maquinarias e inversiones (6,95 millones de toneladas), un 31% para almacenar sin fijar precio (8,6 millones de toneladas) y un 3% para adquirir dólares (834.000 toneladas), entre otras inversiones.


En qué se gastará lo que no será para pagar deudas
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La Universidad Austral también confecciona un indicador de confianza llamado Índice Ag Barometer Austral. En su última medición, la misma bajó un 3%, al nivel de 103.

En el relevamiento los valores por encima de 100 representan que las percepciones positivas superan a las negativas. Lo contrario ocurre cuando está por debajo de 100.

En tanto, según el trabajo, el Índice de Condiciones Presentes mejoró 16%, de 59 a 69, en tanto que el Índice de Expectativas Futuras cayó de 137 a 126 (-8,75 %).

De acuerdo al trabajo, entre las preocupaciones para los próximos doce meses en primer lugar está la cuestión financiera (62%), por el acceso al crédito y las tasas, luego la marcha de la economía (46%), "incluyendo la inestabilidad económica y la presión impositiva", y después las cuestiones productivas (29%) vinculadas con el clima, la infraestructura, la tecnología y el medioambiente. En la lista sigue la preocupación por los márgenes (20%), en tanto que "la inestabilidad política y social" aparece con un 18 por ciento.






Trigo: las napas recargadas aseguran agua para la campaña

El exceso de reserva hídrica, las buenas perspectivas de precio y los beneficios de incorporar gramíneas invernales a la rotación presentan un escenario promisorio para este cereal. Recomendaciones del INTA para aprovechar la oportunidad.


Con un marcado exceso de agua en las napas y buenas perspectivas de precio, el trigo se enfrenta a una gran oportunidad en la que la correcta selección de variedades y manejo será clave. Recomendaciones del INTA para aprovechar el agua disponible y potenciar el cultivo invernal en la jornada de actualización técnica de trigo que se realizó en el INTA Marcos Juárez, Córdoba.

De acuerdo con Pablo Bollatti –especialista en napas del INTA Marcos Juárez, Córdoba– “a diferencia de la campaña anterior, el perfil del suelo se encuentra con exceso de recarga, incluso con zonas anegadas”. En este sentido, aseguró que el invierno puede ser “una gran oportunidad” para consumir esos excesos de agua y canalizarlos a través del cultivo de trigo mediante evapotranspiración.

Es que, según el investigador, “estos ambientes con napas entre 0,5 y 1,8 metros aseguran la provisión de agua durante prácticamente todo el ciclo del cultivo de invierno”. Este dato cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que, en el caso de trigo para la región centro, un 70 % del rendimiento lo explica el agua almacenada en el suelo.


En este sentido, no dudó en asegurar que “las aptitudes de suelo, humedad, distancia a puerto hacen que el sudeste de la provincia de Córdoba tenga los ambientes más competitivos de la provincia para producir trigo”.

Entre los puntos a tener en cuenta por el productor, Bollatti destacó la necesidad de analizar en detalle las características del establecimiento, de la mano de un especialista del INTA, a fin de determinar la variedad más promisora, como así también su fertilización y forma de aplicación. “Esto es clave para armar y organizar la campaña”, puntualizó.

Con respecto al aporte del agua de napas, el especialista aseguró que generan un aporte extra de agua clave para cubrir la demanda hídrica de los cultivos”, al tiempo que especificó: “La profundidad de las raíces de los cultivos varía, como así también la profundidad óptima de la napa para que los cultivos expresen su máximo potencial”.

Numerosas investigaciones aseguran que la banda óptima de utilización de la napa freática en suelos sin impedimentos físicos oscila entre 1.40 a 2.40 metros para el maíz, entre 1.20 a 2.20 metros para la soja y entre 0.70 a 1.65 metros para el trigo.

En este sentido, Bollatti subrayó la necesidad de monitorear y conocer su nivel. Para esto, recomendó la construcción e implementación de un freatímetro en un lugar donde no tenga influencias del terreno –caminos con desnivel, zanjas, canales, árboles o bombas–, así como también el asesoramiento de un ingeniero agrónomo.

En el caso de no contar con esta herramienta, el INTA Marcos Juárez dispone de una red de monitoreo freático de periodicidad quincenal que permite conocer de manera precisa la profundidad freática. A su vez, este monitoreo se relaciona con la ocupación del suelo en dicho período, lo cual permite conocer bajo qué condiciones se desarrollan los cultivos.


Una variedad para cada necesidad

La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Trigo (RET) del INASE, con la participación de INTA y criaderos privados, evaluaron 72 cultivares de trigo en secano, las de ciclo largo e intermedio/largo en dos épocas de siembra, y las de ciclo intermedio/corto y corto en otras dos épocas de siembra.

A su vez, analizaron 33 cultivares en dos épocas de siembra agrupados de acuerdo a su ciclo, con riego suplementario y control de enfermedades con fungicida.

De este estudio, surgió que Baguette 680 fue la variedad con mayor rendimiento y significativamente por sobre el resto. También se destacaron Baguette 750, Buck Coliqueo, Cedro, MS INTA 415 y Basilio.

Con respecto a la calidad comercial, se observaron valores de peso hectolítrico inferiores a 79.0 kg/hl, valor mínimo para grado 1. Los porcentajes de proteína fueron muy buenos.

A su vez, resultó que la mayoría de las variedades presentó porcentajes superiores a 11 % valor de base sobre el cual se establecen bonificaciones y descuentos. Klein Serpiente expresó el mayor valor con 14.2 % seguido de ACA 360 con 13.9 %. También se observaron muy buenos valores en el peso de los granos.

Todas las variedades con valores superiores a 30 gr., mientras que SY 211 presentó el mayor valor del peso de mil granos con 44.9 gr. El rendimiento de grano fue muy bueno, con un promedio en el ensayo de 5110 kg/ha.

Por su parte, la variedad de mayor altura fue MS INTA B. 516 con 100 centímetros sin presencia de vuelco.

FUENTE INTA


 
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