Finalmente Vialidad realizará el alteo de ruta 12 entre las localidades de Cavanagh y La Blanqueada

2016/07/27

El legislador Daniel Passerini informo a Red Panorama sobre el alteo de ruta 12 entre las localidades de Cavanagh y la laguna La Blanqueada.
 
A partir de la emergencia hídrica, el día viernes 29 de Julio se llevará a cabo la apertura de sobres con las cotizaciones y adjudicación de la obra ya que hace siete meses que dicha ruta se encuentra cortada y los trabajos deben realizarse en forma inmediata.
El alteo es de un metro de altura. La ruta será levantada por tercera vez en un tramo de cuatro mil metros en inmediaciones de la localidad de Cavanagh, en el tramo comprendido entre las localidades de Cavanagh y ruta Provincial 11 (Laguna La Blanqueada)
El proyecto contempla la ejecución de un terraplén y paquete estructural de un metro de altura, por 4000 metros de extensión, a los fines de dar continuidad al tránsito, actualmente interrumpido.

Consorcio Canalero y un proyecto para solucionar la problemática del agua en Club San Martin, Aeroclub y Autódromo


Pérdidas récord en la superficie de soja en Córdoba

Con un mes de demora en la trilla en relación a la campaña anterior y ya casi sobre el final de la cosecha, la producción de soja en esta provincia ronda los 15,4 millones de toneladas, con una merma por humedad de 410.000 toneladas. Los datos se desprenden del último informe de la Bolsa de Cereales de esta provincia.

Por las lluvias de finales de junio, la Bolsa incluso redujo en 4% la producción estimada en mayo, aunque mantuvo el rendimiento ponderado en 35 quintales por hectárea.



Productores estimaron ante LA NACION en 3 millones las hectáreas con problemas por el agua.

El promedio proyectado provincial de daños a nivel de comercialización ronda el diez por ciento, afectando a 1,5 millones de toneladas. La Bolsa advierte que el valor puede variar en los próximos meses ya que la soja que se cosechó y fue almacenada con altos niveles de humedad, puede "desencadenar procesos físico-químicos generando daños aún mayores por el aumento de temperatura y posterior deterioro de los granos".

Los departamentos que más sufrieron en pérdida fueron:
General San Martín (17%)
San Justo (21%)
Tercero Arriba (18%)
Unión (17%)

"El temporal de abril sumado a las lluvias de la última semana de junio generó pérdidas récord de superficie en toda Córdoba; anegando campos, afectando los caminos rurales, mermas de calidad y retrasando toda la trilla de los cultivos estivales", consigna el reporte. Las precipitaciones superaron el promedio histórico, llegando a duplicarlo.

Con respecto a la superficie cosechable, unas 740.000 hectáreas no serán levantadas por los anegamientos e inundaciones en los lotes. El temporal de junio sumó 205.000 hectáreas a las 536.000 ya existentes con problemas de cosecha.

La proyección es que resta un tres por ciento de superficie para cosechar, por lo que el número de hectáreas perdidas puede aumentar. En este caso, el sudeste provincial vuelve a ser el más golpeado: Marcos Juárez (31%), Roque Sáenz Peña (23%), Río Segundo (18%), San justo (22%) y Unión (16%).

Cambio climático: El agro puede ayudar a reducir la emisión de gases



Lo afirmaron en la Jornada sobre cambio climático y producción de alimentos que se desarrolló en La Rural.

Este lunes se celebró la jornada de producción de alimentos y cambio climático en el Auditorio principal de la Sociedad Rural Argentina (SRA), con la presencia de especialistas que disertaron sobre la producción agropecuaria y sus efectos en el ambiente y la seguridad alimentaria en el contexto de la COP21.

El evento abrió con la palabra de Luis Miguel Etchevehere, presidente de la SRA, quien indicó: "El cambio climático afecta la producción de alimentos. Todo lo que podamos hacer para mejorar esta situación va en línea con seguir produciendo alimentos. Somos parte de la solución y con diferentes técnicas se pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero".

Luego, Nora Capello, subsecretaria de Negociaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, expresó: "Hay un doble desafío, hacer frente a los impactos y satisfacer una creciente demanda de alimentos", además mencionó el compromiso firmado por Argentina, el 22 de abril, en París. "La estabilización de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se tiene que hacer sin amenazar la producción de alimentos. Es necesario desarrollar sistemas productivos de forma adaptada para logar mayor producción en condiciones adversas", aseguró Capello y recalcó la necesidad de desarrollar tecnología para la medición de emisiones.


Hayden Montgomery, representante de Alianza Global contra el Cambio Climático dijo: "La agricultura es importante en la economía y es fuente de emisiones antropogénicas; necesita reducir sus emisiones hasta 2030 para que la temperatura del planeta no aumente 2°C. Si otros sectores contribuyen, la agricultura debe aportar algo para seguir en la senda correcta".

Montgomery sostuvo: "Queremos lograr mayor productividad para reducir las emisiones, y para ello la investigación es fundamental", y explicó como contribuye a lograr ese objetivo la Alianza contra el Cambio Climático: "Vincula lo académico con los formadores de políticas, utilizamos financiación regional, del BID y del Banco Mundial y proveemos de conocimiento científico".

Además, Montgomery remarcó que el objetivo es "incrementar la eficiencia sin comprometer la producción; alimentar al mundo pero reduciendo la emisión al mínimo posible".

Contraposición respecto de la metodología de medición

Henning Steinfeld, coodinador de la iniciativa para Gandería, Medio Ambiente y Desarrollo (LEAD, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO,) afirmó que la agricultura es uno de los sectores donde la mitigación será importante. "Las emisiones en Latinoamérica provienen mayormente de la producción ganadera y el gran porcentaje de emisión es de metano", señaló y avizoró que un cambio de uso del suelo será fundamental para tratar el problema.

El especialista hizo hincapié en mejorar la dieta de los animales, para facilitar su digestión, utilizar aditivos para la reducción del metano y mejorar el estado sanitario del animal y su genética.

Albrecht Glatzle, integrante de la Asociación Rural de Paraguay y miembro del Grupo Cambio Climático de la Organización Mundial de Agricultores (OMA) dio a conocer una perspectiva diferente. Para él, "la idea de que el sector está logrando que el clima cambie está siendo difundida con mensajes alarmistas como ´menos carne, igual a menos calor".

Glatzle lamentó que se acuse a la producción de carne bovina como el sector que contribuye por sí solo al 41% de las emisiones. Según él, hay una deficiencia metodológica en los estudios y "el dióxido de carbono no es el contaminante del aire como lo quieren edificar algunas de las voces de este debate porque ha sido capturado previamente en la fotosíntesis", es decir, no se analiza el ciclo completo. Glatzle cuestionó cómo se toma parcialmente la información científica y eso es utilizado por los "tomadores de decisiones" que fijan sus posiciones en base a esas teorías parciales.

"Estoy convencido de que todas las zonas climáticas de la tierra se encuentran dentro de sus variaciones", apuntó y reiteró que el dióxido de carbono no puede ser el factor determinante para el cambio de la temperatura global.

La industria oleaginosa seguirá subsidiando el aceite consumido por los argentinos: debería costar un 70% más

También el aceite mezcla.


A fines del año pasado –apenas estrenado el gobierno macrista– el secretario de Agricultura Ricardo Negri prometió a representantes de la industria oleaginosa que el “fideicomiso aceitero” –un invento del gobierno kirchnerista– sería dado de baja. Pero luego la inflación minorista se disparó. Y esa promesa quedó en el olvido.

Gracias al aporte de ese fideicomiso privado –o subsidio forzoso dispuesto por el gobierno– la botella de 900 centímetros cúbicos de aceite de girasol Natura, que en cadenas de supermercados de la ciudad de Buenos Aires puede conseguirse a actualmente un valor de 23.7 pesos, en la ciudad de Montevideo (nación en la que rige el libre comercio) el valor ese mismo producto es de 78 pesos uruguayos (una cifra equivalente a 40.5 pesos argentinos).

Es decir: en condiciones de economía de mercado el aceite de girasol debería tener un valor minorista 70% superior al vigente. La diferencia, en lo que va del año, es aportada íntegramente por la industria aceitera (que viene operando a contramargen en el mercado oleaginoso local).

En los últimos meses el precio del aceite regulado –girasol y mezcla– se fue ajustando a cuentagotas. Pero la semana pasada el secretario general de la Federación de Aceiteros, Daniel Yofra, aseguró –desinformando a la población– que en unos pocos días más el precio minorista del aceite se triplicaría. El resultado: la gente corrió en estampida a los supermercados para atesorar botellas de aceite.

En ese contexto, funcionarios del Ministerio de la Producción indicaron –por medio de un comunicado– que acordaron con las empresas integradas en la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) que en agosto próximo el precio mayorista del aceite de girasol podrá ser incrementado en hasta un 6% respecto del valor de julio, mientras que el aceite mezcla podrá ser ajustado en no más del 4%.

El fideicomiso privado con control estatal es gestionado desde 2010 por el Banco Galicia en el marco de un esquema denominado de “autocompensación privada”. El mismo determina que el 1,2% del monto de todas las exportaciones argentinas de poroto de soja y de pellets/harina de soja y de girasol pasan a integrar el “fideicomiso aceitero”, por medio del cual se financia el subsidio a los aceites comestibles destinados al consumo interno (en el caso de los pellets/harina, el 1,2% se aplica sobre el volumen de ambos productos medido en equivalente grano).

Mercado climático en su máxima expresión. Enrique Erize

En las últimas semanas, el clima se ha instalado como “EL” factor de mercado casi excluyente. No sólo en Chicago, sino también en nuestras pampas. Todos los operadores saben que el período abril/agosto en EE.UU. es conocido como el famoso “weather market” (mercado climático), que involucra la siembra, evolución y definición de rindes en maíz y soja. Se trata, ni más ni menos, que de 38 millones de hectáreas del forrajero y de 34 millones de la oleaginosa. Es lógico entonces que Chicago alcance su máxima volatilidad en los meses detallados. Así, al compás de los pronósticos meteorológicos, los precios suben y/o bajan semana a semana y, a veces, día a día. El fenómeno se complementa con la participación de los fondos de inversión que, con su accionar especulativo, exacerban los movimientos de precios. A hoy, todo pareciera indicar que, en el caso del maíz, la cosecha estadounidense ya ha superado las distintas aduanas sin contratiempos y se encamina a un volumen cercano a las 370 MMT. Para la soja, faltan algunas semanas para definir rindes. De allí la pesadez de la plaza maicera y la marcada volatilidad de la sojera. Pero en este último caso, el balance global de oferta y demanda de la oleaginosa para el ciclo 2016/17 depende de lo que ocurra en Sudamérica en el período septiembre/marzo, toda vez que aquí se genera más del 50% de la producción mundial. En otras palabras, la plaza sojera internacional plantea aún muchos interrogantes y ello garantiza volatilidad por varios meses más.

Pero, para el productor argentino, este año la historia no se agota allí. También el clima en nuestro país ha sido un factor dominante del mercado. En principio, porque continúa alterando/condicionando pronósticos productivos del ciclo 2015/16. Subsisten las dudas respecto de las pérdidas cuantitativas en soja y los retrasos en la cosecha sumados a los problemas logísticos ya superan lo tolerable. Una cosecha complicada “en tiempo y forma” como hace tiempo no se veía. A su vez, la cuestión también genera interrogantes sobre la asignación de superficies del ciclo 2016/17. Crecen las dudas sobre el área triguera y se abren interrogantes sobre la distribución de superficies entre maíz, girasol y soja. Semanas atrás era un hecho el aumento en el área de maíz, girasol y sorgo, por lo que la oleaginosa recortaría superficie. Pero el creciente incremento verificado en nuestro país del área destinada a los maíces tardíos por sobre los tempranos y las mejoras relativas de las cotizaciones de la soja podrían alterar planes de siembra. Hasta hace pocas semanas, el incremento del área maicera por sobre la sojera era un hecho. Una semana atrás, algunos comenzaron a repensar sus decisiones. Esta semana se sumó que el 5% plus de baja en las “retenciones” de la soja es para 2017. Hay tiempo para decidir mientras se esperan precisiones políticas. Mientras tanto, hace dos meses se hablaba de una Niña moderada para el ciclo 2016/17. Hace un mes, algunos aumentaban las chances de una Niña fuerte. Ahora se habla de un año neutro a Niña moderada. No son pocas las ponderaciones a realizar para definir el plan de siembras del 16/17. En semejante contexto y teniendo en cuenta las numerosas aduanas que aún deben superarse para ella de aquí a Mayo, la soja continúa teniendo nuestro crédito.

La rueda de la soja saca números por las retenciones. Carlos Petroli

A pocas semanas de iniciarse las siembras del ciclo 2016/2017, la cadena de la soja encendió los radares para tener precisiones en torno del objetivo oficial de una reducción gradual de las retenciones, un factor importante en el escenario económico del complejo.

Con el mensaje presidencial del próximo sábado 30 en Palermo o en la Jornada Soja con Sustentabilidad –el 18 de agosto en Córdoba– quizá se agregue certidumbre si el Gobierno adelanta un anuncio alineado con el compromiso de bajar otros cinco puntos en los derechos de exportación para la nueva campaña. La Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja), en un reciente encuentro con el ministro Ricardo Buryaile, pidió precisiones sobre fechas de implementación, dato según el cual los productores tomarían decisiones de siembra, coberturas o el reparto de cultivos en la canasta agrícola del próximo verano.

Aunque el ministro aclaró, en principio, que esta decisión no era resorte de su cartera, puso algunos puntos suspensivos al mencionar las complicaciones del frente fiscal enturbiado, por caso, ante las marchas y contramarchas en materia de tarifas de energía.

Con todo, Buryaile se limitó a señalar que es una decisión del Presidente (Mauricio Macri) y que en 2017 regirá la nueva rebaja de cinco puntos (las retenciones pasarían del 30 al 25 por ciento).

En medio de fuertes oscilaciones y a pesar del aumento que experimentó la soja en los últimos tres meses, su poder adquisitivo respecto de ciertos bienes continúa por debajo del promedio de los últimos 10 años, según el Departamento de Información Agroeconómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

Para este cálculo, el DIA tomó como referencia el valor de construir un metro cuadrado en la ciudad de Córdoba, la adquisición de un tractor, una cosechadora, una sembradora o 100 litros de combustible. Con estos parámetros, se constata que es necesario destinar una mayor cantidad de toneladas para adquirirlos, por encima del promedio de los últimos 10 años.

Relevancia

Otra institución del complejo oleaginoso, Ciara, difundió un informe según el cual en 2015 el origen argentino permitió alimentar a más de 212 millones de personas en el mundo, a través de la exportación de harinas, granos y aceites. Esto, luego de satisfacer la demanda interna. Al respecto, a través de voceros, la cámara desmintió “total y categóricamente” que se triplicarían a partir de agosto los precios de los aceites comestibles.

El 31 de agosto se dará por finalizado el fideicomiso que hacía posible una “compensación privada” en materia de precios internos y que sólo comprende al 20 por ciento del mercado, con aceites de girasol, soja y mezclas en envases de hasta cinco litros.

Para este segmento, el esquema de precios se empezó a ajustar en junio, con un criterio gradualista, y el 1º de agosto habrá otro aumento del 30 por ciento. Según el Indec, el aceite de 1,5 litros pasará de 24 a 31 pesos por litro, indicó la Cámara aceitera.

Por la misma cuerda, se menciona que los datos oficiales señalan al complejo oleaginoso como el sector exportador más relevante: el año pasado aportó el 32,4 por ciento del total, para reportar divisas por 18.400 millones de dólares.

Con la contribución y el trabajo de este segmento productivo, conformado por cadenas de valor integrales (productores, acopiadores, corredores, proveedores, procesadores), dice Ciara, la Argentina es líder mundial en exportaciones de aceite y harinas de soja, entre otros rubros.

El valor de la invernada incentiva a retener vientres. Ignacio Iriarte

Una oferta ganadera muy baja; en parte, por la retención y, además, por el atraso en los engordes que se sufre tanto en los feedlots como en el sistema pastoril suplementado.

Durante los últimos 100 días, las lluvias, el barro, el frío y la falta de sol han reducido el ritmo de engorde de la hacienda. También han demorado la terminación de un importante volumen de ganado, el cual podría empezar a salir a partir de agosto.

A una caída fuerte en el ingreso real de los consumidores locales, que componen hoy 90 por ciento de la demanda por carne vacuna, se contrapone una oferta muy reducida. Lo que determina precios para la hacienda altos en términos reales. La incógnita es qué pasará con el mercado cuando toda esa hacienda atrasada empiece a salir. Y se vuelquen al consumo 10-15 mil toneladas mensuales adicionales de carne, en un contexto recesivo y de alta oferta de sustitutos: 40 kilos (equivalente anual) de pollo y 15 a 16 kilos de cerdo.

La relación de compra-venta (ternero 180 kilos/novillito 350-400 kilos) comenzó el año fuertemente positiva: 32 por ciento más. Sin embargo comenzó a reducirse gradualmente a lo largo del semestre y terminó en junio en sólo 6,6 por ciento.

A partir de la devaluación se triplicó el precio del maíz y se duplicó el costo por kilo ganado en los corrales, lo que llevó a muchos criadores-engordadores oportunistas a vender por separado el ternero y el maíz. El menor encierre casero coincidió con un destete a nivel nacional mayor al año pasado, que se encontró con una demanda muy cautelosa del feedlot profesional, que cambiaba la plata o la perdía hasta hace muy pocas semanas. La demanda del invernador pastoril, muy importante a principios de la zafra, se fue enfriando a lo largo del otoño, con los desastres climáticos y con el atraso de la cosecha de soja y maíz.

En abril, por las lluvias, se redujo mucho la oferta (y la demanda) de invernada. La comercialización se corrió para mayo, cuando se registró una entrada récord de invernada a los feedlots . Estos establecimientos, con una baja incipiente en el valor del maíz y una relación de compra/venta muy favorable –cercana al 1 a 1–, se hicieron cargo del alto número de terneros salidos a la venta.

En la Argentina, al igual que en Estados Unidos o Australia, o de cualquier país donde el grueso de la terminación del ganado es a corral, el valor de la invernada es inverso al valor del maíz. Al comienzo de la zafra tuvieron protagonismo los invernadores tradicionales, en el caso de los machos. También pesaron los criadores, en el caso de las hembras. Pero luego, en abril-junio, el feedlot recuperó su papel excluyente en la formación de los precios de la invernada. Como telón de fondo, están las altísimas tasas de interés, que dificultan la inmovilización de capital por parte de los compradores.

El valor de la invernada, estancado desde hace siete meses, sigue siendo percibido como remunerativo por los criadores, lo que mantiene firme el ciclo de retención de vientres. Un asesor ganadero nos apunta que el feedlot y la invernada con suplementación han tenido un fuerte aumento de costos, muy superior a la magnitud de la devaluación.

Mientras que los costos de producción de los criadores han evolucionado de manera parecida a la inflación.

El valor actual del ternero de 180 kilos se ubica todavía un 40 por ciento por encima de un año atrás, con un incremento muy similar de la inflación. El ternero subió mucho entre junio y noviembre del 2015 y luego se estancó.

El 73% del comercio exterior argentino es con el G-20


La Cámara Argentina de Comercio y Servicios informó que casi las tres cuartas partes de nuestro comercio exterior corresponde a intercambios con países del G20.

El 73,3% del comercio exterior de Argentina corresponde a transacciones con países del G-20, con quienes se intercambiaron productos por US$ 85.394 millones durante 2015, informó la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).

En materia de exportaciones, las ventas hacia países de ese grupo fueron de US$ 35.785 millones, es decir, el 63% del total de ventas de Argentina.

En la comparación interanual, las exportaciones hacia países del G-20 – medidas en dólares corrientes- cayeron 14,9% respecto a 2014.

Dentro del G-20, la primera posición en cuanto a exportaciones correspondió a Brasil, con un 17,8% del total vendido por Argentina, en tanto que el segundo lugar fue para el bloque de la Unión Europea, con un 14,5%.

En tanto, hacia China se dirigió 9,1% del total vendido por Argentina el año pasado.

En lo que respecta a importaciones, el monto adquirido por Argentina de ese grupo de países fue US$ 49.609 millones de dólares, lo que representó el 83% del total de compras externas.

En la comparación interanual con 2014, las importaciones desde países del G-20 -medidas en dólares corrientes- cayeron 5,5%.

La primera posición corresponde a Brasil, con un 21,8% de las importaciones totales argentinas, en tanto que el segundo lugar fue para China, con un 19,7% y la tercera para la Unión Europea, con un 16,8%.

Por otra parte, en 2015 el saldo comercial de Argentina con el conjunto de países del G-20 tuvo un déficit de US$ 13.824 millones, desequilibrio 32,2% mayor que en 2014.

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios es miembro del “B-20” (grupo integrado por empresarios que elaboran documentos sobre políticas económicas y sociales para los representantes del G-20) y participa del Grupo de Trabajo para el Desarrollo de las PyMEs.

El G-20, además de Argentina y la Unión Europea -contemplada como un único miembro- está integrado por Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Rusia, Canadá, Japón, Brasil, México, Australia, China, India, Indonesia, Sudáfrica, Surcorea, Arabia Saudita y Turquía.

Polémica: gremios dicen que precio del aceite se triplicará y empresas lo niegan

El precio de la botella de litro y medio de aceite comestible mezcla de girasol o maíz subirá desde el primero de agosto próximo, aunque hay divergencias sobre cuál será el porcentaje del ajuste.

Los trabajadores representados por la Federación de Aceiteros afirman que el valor de la botella podría casi triplicarse al saltar de 35 a 90 pesos en los próximos días, pero el sector industrial asegura que el alza será del 30% y acotada a algunas presentaciones.

El Gobierno avanza con la liberación del precio de este alimento, luego de años de congelamiento, y se espera que el valor del producto pegue un fuerte salto en las góndolas, después de haber subido un 35% desde inicios de 2016, según la Federación.

Tras acordar con las grandes aceiteras, la Secretaría de Comercio de La Nación eliminará el fideicomiso privado creado en 2008 para financiar el aceite subsidiado que llevaba el producto a un precio accesible a las góndolas.

Ese fondo, que se conforma con el 1,2 por ciento de las exportaciones de aceite de soja, girasol y sus mezclas, finalizará a fin de julio y eso provocará el salto en el valor del producto en el mercado interno.

El vocero de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), Andrés Alcaraz, negó que el valor del producto pueda llegar a triplicarse y apuntó que la suba será del 30% e impactará sobre el 20% del mercado de aceites comestibles.

"Desmiento categóricamente que se vaya a triplicar el precio del aceite", dijo el vocero del sector empresario en declaraciones a C5N, al salir al cruce de las versiones que dejó trascender el gremio de trabajadores del sector. "Lo que va a aumentar es una poción de los aceites que representa el 20% del mercado", agregó.

Tomando al Indec como base de información, Alcaraz dijo que el precio promedio del aceite es de 24 pesos para la botella de 1,5 litros en la actualidad y precisó que desde el 1 de agosto aumentará 30% con lo que va a estar alrededor de 31 pesos. El 75 por ciento de la distribución del mercado no está controlada y por eso, afirmó Alcaraz, el fideicomiso "se desviaba de su objeto y era destinado a otro lado", lo que terminaba afectando al sector productor.

El secretario general de la Federación de Aceiteros, Daniel Yofra, afirmó en tanto que de concretarse el incremento, una botella de un litro y medio de aceite mezcla pasaría de los 35 pesos -en las marcas Cocinero o Cada Día- a 90 pesos. Yofra recordó que había una promesa de la administración de Mauricio Macri de sacar el fideicomiso desde que asumió en diciembre último, lo que en los hechos "implica liberar el precio del aceite".

El sindicalista destacó que esos subsidios son para congelar los precios y permitir que las empresas más pequeñas pudieran competir con las más grandes, en un mercado que está fuertemente concentrado. "Eliminar el fideicomiso implica la posibilidad de aumentar en forma indiscriminada el precio del aceite", dijo Yofra, quien se mostró preocupado por la posibilidad de que el consumo del producto se desplome y eso afecte las fuentes de empleo.

Sostuvo el sindicalista que si el Gobierno hubiese quitado el fideicomiso cuatro o cinco meses atrás, cuando subieron los precios de la carne, la leche o el pan, esto -quizás- hubiera pasado "inadvertido". "El aceite está más barato que una botella de gaseosa o de agua, es algo que nunca ocurrió en el país", dijo el sindicalista, y remarcó que el problema no está en el valor del producto sino en los salarios bajos.

Yofra dijo que los productores de aceite ven que los empresarios supermercadistas tienen una "superganancia" en estos tiempos producto de la inflación y la pérdida de los precios relativos, y "ellos no tienen superganancias".

¿Qué es mejor, un ministro o seis ministros en economía? R. Cachanovsky

Macri quiere bajar la pobreza, la inflación y poner en funcionamiento la economía, pero no tiene un plan económico global que le permita alcanzar esos objetivos

A diferencia de otros presidentes, Macri optó por poner 6 ministros en el área económica. A saber, en Hacienda está Prat Gay, el ministro de Producción es Francisco Cabrera, el de Transporte Guillermo Dietrich, en Modernización está Andrés Ibarra, Energía José Aranguren y en Agricultura Ricardo Buryaile.

A diferencia de Macri, Memen delegó esa cartera en diferentes personas que ejecutaban una política económica determinada. Empezó ensayando con el plan Bunge y Born que fracasó a los pocos meses, luego probó con Erman Gonzalez, posteriormente llegó Domingo Cavallo con su equipo de colaboradores y en 1996 Roque Fernández reemplazó a Domingo Cavallo quien renunció al cargo. Es decir, tuvo un solo ministro fuerte en el área de economía.

Por su parte Néstor Kirchner aceptó tener como ministro de Economía a Lavagna, pero la prepotencia y las locuras económicas del entonces presidente hicieron que Lavagna renunciara y a partir de ese momento tanto él como Cristina Fernández tuvieron a ministros insignificantes. El ministro era Néstor Kirchner que no sabía nada de economía y no dejaba de cometer horrores económicos y luego Cristina Fernández siguió con el mismo esquema pero al final lo mantuvo a Kicillof que más que ministro era una especie de agitador político de barricada, acorde al perfil de la entonces presidente Cristina Fernández.

Si bien cada presidente puede optar por el esquema que más le agrade para el área de economía, mi impresión es que siempre es más conveniente tener una sola cabeza que tenga bien el claro el plan económico a seguir y, de esa manera, evitar contradicciones en el discurso o en la implementación de las medidas. Incluso en la secuencia de las medidas que deben ir tomándose y particularmente en con herencias tan terroríficas como las que dejaron los Kirchner.

Es frecuente que me pregunten si el esquema elegido por Macri respecto al área económica es correcto. Obviamente cada uno usa el sistema que más le gusta, de manera que esta es solo mi opinión. Mi punto de vista, pero lejos está de ser mi opinión la verdad revelada.

Algunos argumentan que Macri no quiere tener los líos que tuvo Menem con Cavallo cuando le renunció en 1996. No sé si esto es cierto o no, pero si uno elige un buen economista, me parece que uno solo resuelve el problema mejor que varios descoordinados.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Ludwig Erhard implementó las reformas económicas que llevaron al milagro alemán. No fue el plan Marshall el que sacó adelante a Alemania, sino la política económica que aplicó Erhard a pesar de las restricciones que le ponían Adenauer y los aliados que estaban enamorados de los controles. Eran los tiempos del intervencionismo y el estatismo en Inglaterra con los laboristas.

En Chile, Hernán Büchi logró implementar las reformas económicas que llevaron al milagro económico chileno. O el caso de Ruth Richardson que logró otro milagro económico en Nueva Zelanda con profundas reformas pro mercado en la década de los 90.

En todos los casos fue un ministro de economía el que tenía el plan en la cabeza y lideraba el cambio comunicando muy bien a la población los beneficios de la política económica que aplicaba, al tiempo que el presidente lo apoyaba incondicionalmente.

Luego de 7 meses de gobierno de Cambiemos, todo parece indicar que no hay un plan económico o, más bien, el plan económico es el no plan. Esto significa que Macri sabe que quiere bajar la pobreza, la inflación y poner en funcionamiento la economía, pero no tiene un plan económico global que le permita dominar la terrible herencia k que recibimos y lograr los objetivos planteados. Es como si cada mañana trataran de resolver de a uno los problemas, lo cual los llevan a cometer errores no forzados, a mandar de a uno los soldados al frente de batalla con lo cual se los van liquidando de a uno y, además, genera incertidumbre en los agentes económicos, sobre todo los que tienen que invertir, ante la ausencia de un plan económico global y consistente.

Me parece que Macri trata de suplir la falta de un plan económico global con muchos ministros, suponiendo que cada uno le va a resolver los problemas de cada área y al final el problema global termina siendo resuelto por la acción de cada uno de sus ministros en forma aislada sin un plan preconcebido.

Todo parece indicar que más que aplicar un plan de reformas profundas, el presidente busca que varios ministros administren bien un sistema económico que por definición genera incentivos nefastos porque desestimulan el trabajo y la producción.

En síntesis, creo que la mejor opción es tener un solo ministro con un plan global que apunte a cambiar el nefasto sistema económico populista que se heredó.

Insistir con administrar “eficientemente” con varios ministros un sistema con incentivos nefastos, no es la opción que yo elegiría, porque un sistema con incentivos nefastos jamás va a transformarse en un sistema con incentivos positivos.

Un mal sistema económico no lo puede administrar eficientemente bien ni un ministro ni 6 ministros. Un sistema económico ineficiente hay que cambiarlo. Para eso se votó cambiemos.

PD: Por favor, no argumentar que no se puede cambiar de un día para otro. No digo eso en la nota. Solo resalto el rumbo a seguir sabiendo que llevará tiempo terminar con 70 años de populismo.

La Argentina podría aumentar un 40% su producción de carne

Para lograrlo, en Palermo, el INTA y el Ministerio de Agroindustria proponen una tipificación que valore los animales con mayor peso de faena.

La ganadería argentina, uno de los sectores que más se replegó durante el gobierno anterior, ahora enfrenta el desafío de recuperar el stock de cabezas -que se achicó en diez millones de cabezas- y volver a crecer para satisfacer la demanda de un mercado interno muy fuerte y exportar más hacia un mundo que necesita más carne.

Por eso en La Rural, el INTA y la Secretaría de Ganadería del Ministerio de Agroindustria están presentando una propuesta de modificación del sistema que se emplea para tipificar las reses y la carne, en el marco de la 9° Jornada de Actualización en Genética Bovina que se realizará el viernes 22 en Palermo.

Desde el INTA explicaron que como consecuencia de un sistema que califica a los bovinos según el grado de engrasamiento o cobertura, la categoría animal -vinculada con la edad y el peso– y la conformación, el negocio de la carne se fue orientando hacia las reses más chicas.

Para Aníbal Pordomingo, coordinador del Programa Nacional de Producción Animal del INTA, el problema es que se están faenando animales muy pequeños en edad y, a la vez, de muy bajo peso, porque lo que se pretende es vender la calidad a través de una categoría muy joven.

“Estos parámetros están contextualizados en un sistema pastoril, donde la energía está condicionada por la calidad del pasto. En cambio, en los planteos que actualmente se encuentran en expansión, con mayor uso de grano y mayor intensificación, no necesariamente estas correlaciones son reales”, explicó el especialista.

En una vaquillona, por ejemplo, generalmente se faenan animales de 320 a 350 kilos, porque si los supera, pasa a la categoría de vaca, en la que el precio de mercado es menor. Sin embargo, en los sistemas de alimentación actuales, la carne de una hembra de 420 a 450 kilos, tiene la misma calidad o mejor que la de un novillito.

“En esa categoría se podrían lograr de 100 a 150 kilos más de carne, como hace el resto del mundo, por encima de lo que se produce actualmente y con el novillito a novillo, lo mismo”, precisó el especialista.

Como la tipificación actual no premia al ganadero por producir más por animal, éste destina los animales a la faena con menor peso y, así, se pierde la oportunidad de vender más kilos. “Podemos producir posiblemente 30% o 40% más de carne en el país con un sistema que no castigue a animales 100 kilos más pesados en todas las categorías”, indicó.

La alimentación cambió los paradigmas que le dan estructura al sistema de tipificación de reses y carne vigente en la Argentina. Pordomingo consideró que el que está vigente no ha sido de utilidad para valorar objetivamente por calidad, ni para educar al consumidor sobre las características de la carne emergente de los sistemas de producción actuales, ya que se basa en mirar al animal desde su conformación.

Además de lo que se pierde de generar con el mismo stock, para poder abastecer la demanda interna a futuro –en los próximos cuatro a siete años– la Argentina debería aumentar su producción sustancialmente. “Si uno quiere tener algo de mercado externo y abastecer los 50 a 55 kilos de carne por habitante por año que se consumen en el país, se necesita producir más carne por animal nacido”, aseguró.

A este cuadro se suma que la demanda internacional de carne de calidad se orienta, en general, hacia cortes de mayor tamaño, peso y grado de terminación y homogeneidad, que los producidos en los últimos años, dirigidos hacia un mercado doméstico, acostumbrado a medias reses pequeñas y heterogéneas.

“Prácticamente en el mundo el único que quedó utilizando este tipo de estrategia es la Argentina, pero eso hace que seamos bastante ineficientes en la producción global de carne”, advirtió.

En general, los sistemas pastoriles, frecuentemente exceden los dos años de edad al momento de la faena, pero los de suplementación y los de terminación a corral son modelos muy estables porque raramente superan los tres años de edad a faena y son centrales en los negocios de exportación.

Martín García Fernández, presidente del Foro Argentino de Genética Bovina, coincidió en que este sistema es muy antiguo y no diferencia calidad. “Más allá de la tipificación por categorías, que fue muy útil y sigue teniendo aplicación práctica, es necesario, de manera progresiva, ir incorporando aspectos que la industria señale como útiles a la hora de integrar una res”, aseguró.

La modificación que se está debatiendo debería lograr transparencia y formalidad en todos los segmentos para que la industria sea competitiva, tanto en mercado interno como externo. “Los productores requieren que el sector frigorífico les señale cuál es el producto más demandado y mejor pago en el mercado, desde tamaño de corte, cobertura, terneza, marmoreo”, manifestó.

En su visión, si el sistema de tipificación establece premios sobre los estándares promedio, será un incentivo excelente para incorporar genética y manejo adecuados a esa realidad.

“Una nueva tipificación –aceptada, debatida y realizable– daría sustento a nuevas mediciones a incorporar, tanto en las Diferencia Esperada entre Progenies (DEPs), como en la selección genómica, agregadas a las características de carcasa que actualmente medimos”, concluyó García Fernández.

Ahora, el consumo de carne en el país es el más bajo de la historia. Sergio Persoglia

La Rural es el gran evento ganadero del año y una ocasión ideal para analizar qué está pasando en la actividad. Allí, se conoció un dato hasta ahora poco difundido pero contundente: el consumo de carne bovina está en el nivel más bajo de la historia. En junio, los argentinos comieron en promedio 51 kilos por habitante y por año, detalla un informe del especialista Matías Bodini, del área de Ganadería de AACREA. Es un dato clave para la cadena ganadera, porque una baja significativa del consumo interno abre la puerta para generar mayores saldos exportables, que ahora podrían enviarse al mundo sin las restricciones que existían hasta diciembre, como ROES, retenciones y dólar oficial muy atrasado.

Sin embargo, para que puedan incrementarse las exportaciones no solo haría falta que la industria frigorífica tenga mejores condiciones de competitividad internacional (hoy todavía tiene costos internos muy altos en dólares), sino que se incremente la producción. Pero, como dice el informe del técnico de AACREA, hay “un problema estructural de oferta de carne”. Bodini explica que ese es el motivo por el cual, a pesar de la baja del consumo, no caen los precios de la carne en las góndolas de los supermercados o en las carnicerías.

Pero eso podría estar en vías de resolverse si se mantienen las condiciones para el negocio, aunque, como la mayoría de las cosas en la actividad, los resultados requieren plazos largos. El trabajo precisa que las ganas de crecer de los ganaderos queda evidenciada por la retención de hembras que se viene registrando: en el primer semestre, solo 40,3% de los animales para faena fueron hembras.

¿Qué debería pasar para que haya más oferta de carne? La solución no es sencilla, indica el informe. Una salida sería mejorar la eficiencia de la producción, para acortar los tiempos de engorde, por abajo de los actuales 12 meses promedio. Pero ese no es un objetivo que pueda lograrse de la noche a la mañana. Y, al mismo tiempo, si se impulsa una mayor producción de carne vía el fomento para producir animales más pesados, eso generará un bache al menos en el corto plazo, hasta que los novillos empiecen a ir a faena y se arme la cadena.

Por su parte, los feedlots, los grandes abastecedores de carne de las áreas urbanas argentinas, estaban en mayo y junio con altos niveles de ocupación, lo que asegura un aceptable flujo de gordos para faena en el segundo semestre del año.

La coyuntura, más allá de ajustes que todavía hacen falta, es favorable para la ganadería. Los precios están en buenos niveles históricos, recordó Bodini: los valores del gordo vienen creciendo por encima de la inflación, lo cual claramente es un incentivo para el invernador o feedlotero, para que le metan más kilos a los animales.

La ganadería de carne, una actividad cada vez más intensiva en la Argentina, se viene acomodando, también, a otro factor central: el aumento en pesos que registró el maíz, un insumo clave, luego de la eliminación de dólar oficial.

Ahora, quedan muchos cosas por resolver, pero la coyuntura y, sobre todo las perspectivas, permiten ser optimistas.

Ganadería con signos vitales. Hector Huergo

Todos los bienes y servicios que genera una sociedad tienen un ciclo de vida. Se comportan como cualquier ser creado desde la nebulosa primitiva: nacen, se desarrollan, crecen y mueren. Los expertos han descripto este proceso dibujando la curva sigmoide, la S inclinada que nos muestra que todo tiene un inicio azaroso, luego una fase de crecimiento exponencial, hasta que se alcanza el plateau y llega la decadencia.

Que algo desaparezca, entonces, es un hecho natural. La humanidad, que se supone inteligente, aprovecha ese ciclo de vida para obtener beneficios económicos, sociales; en sentido llano, “satisfacer necesidades”.

La historia de la humanidad está jalonada con hitos que han dejado la marca indeleble del progreso. También en la Argentina.

Pero quienes habitamos estas pampas parecemos empeñarnos en contradecir la naturaleza de las cosas.

Sin entrar en el detalle no menor de las causalidades, lo concreto es que nos hicimos expertos en intentar modificar la curva, en lugar de aprovechar a pleno la fase ascendente. A veces, cortando las brevas inmaduras. Otras veces, directamente firmando el acta de defunción a pesar de la presencia de signos vitales.

La historia y el presente de la ganadería argentina subraya estos rasgos de nuestra humanidad con gruesos trazos de evidencias.

Como recordábamos la semana pasada en esta columna, los hitos de la primera epopeya de las pampas reverberan en la botella del Criadores, con las cabezas de los toros fundadores. Tarquino, Virtuoso y Niágara. La revolución genética. El alambrado, el molino, las aguadas, organizándose en estancias. Los gringos con sus arados, la alfalfa. En treinta años se creó una enorme riqueza, convirtiendo los pajonales del desierto en un vergel, el baby beef llegando a Liverpool en buques frigoríficos. Como subproducto, fuimos granero del mundo.

La ciudad de Buenos Aires exhibe en sus lugares más bellos y emblemáticos la forma en que aquella riqueza difundió por toda la sociedad. También Rosario.

Las ruinas de los viejos frigoríficos, las malterías y los molinos muestran que aquí había industria desde mucho antes de que se nos ocurriera forzar otro desarrollo industrial. Alguien empezó a pensar que la modernidad era hacer otra cosa.

Pero la realidad siempre se subleva, como dice Jorge Castro. Ahora, viene el congreso de Aapresid, bajo el sugerente leit motiv de la “Resiliencia”. Es la capacidad del Ave Fénix, que resurge de sus cenizas. La agroindustria argentina, en particular su ganadería, tiene una enorme resiliencia.

Hace cuarenta años, cuando me iniciaba en estos menesteres, la Argentina lideraba todavía las exportaciones mundiales de carne. Desde entonces, no paramos de caer. El plano inclinado se fue empinando y, en la década pasada, entramos directamente en tirabuzón. Ya sabemos esto. Cambiamos.

Esta semana, la Rural generó un hecho formidable. Más de veinte entidades de toda la cadena de proteínas animales, se sentaron en el estrado y pegaron un puñetazo en la mesa.

Basta de decadencia. Consenso enorme acerca de las posibilidades de crecimiento. Convicción de que los mercados están listos, y que los escasos nubarrones que se presentan en el horizonte global (cambio climático, bienestar animal, tendencias del consumo) se pueden disipar con buenos argumentos y la imagen de estas pampas que el mundo añora.

Fue muy fuerte la foto del ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, con los veinte representantes de los eslabones que componen esta cadena de valor de 20.000 millones de dólares. Desde los trabajadores hasta los exportadores, pasando por criadores, engordadores, agentes comerciales, supermercados. El negocio con el que la Argentina se hizo viable está vivito y coleando.

Pero hay que hacer los deberes. Orden es progreso. Todos, y cada uno, saben de qué se trata.

Rápido vistazo al biodiesel y bioetanol en Argentina GUILLERMO ROSSI

El 1° semestre muestra un panorama alentador para los biocombustibles gracias a la salida exportadora. Pese a una actividad en plantas inferior al pasado, la producción de biodiesel registró un incremento interanual del 30% para enero-abril gracias al aumento del 45% en el volumen vendido al exterior. El sector productor de bioetanol a partir de maíz empezó a ver una mejora de su situación, frente al producido a partir de la caña de azúcar. La producción subió casi 12% en el 1° cuatrimestre ante la suba del precio fijado oficialmente y la reducción de costos que significa el ingreso de la cosecha.
En términos agregados, el sector de los biocombustibles en Argentina mejoró su desempeño en los primeros seis meses del año respecto del mismo período del 2015. Si bien todavía no hay datos oficiales para el semestre completo, se estiman aumentos de producción tanto en biodiesel como en bioetanol. En el primero de los casos la actividad de las plantas permanece por debajo de los niveles alcanzados en el pasado, mientras que en el segundo la cantidad volcada al mercado interno –por ahora la única salida que encuentra la producción- estableció un nuevo récord.


Según datos del Ministerio de Energía y Minería, en los primeros cuatro meses de 2016 la producción de biodiesel totalizó 591.241 toneladas, en alza casi 30% respecto de las 458.612 toneladas correspondientes a los primeros cuatro meses de 2015. El principal driver que explicó la expansión fueron las exportaciones, puesto que cayó con fuerza el ritmo de colocación en el mercado interno. Este segmento tuvo una fuerte retracción en el comienzo de año, puesto que el precio fijado por el estado se ajustó a la devaluación sólo en forma gradual, quedando retrasado respecto del encarecimiento del aceite de soja en el mercado interno. Esta situación afectó principalmente a las plantas pequeñas y medianas, que tienen costos de producción más altos que las grandes (que producen su propia materia prima).


El incremento en la producción de biodiesel está generando mayor consumo interno de aceite de soja, lo que reduce su saldo exportable. No obstante, esta situación se vio compensada por el mayor procesamiento industrial de la oleaginosa en los primeros meses del año, hecho que generó una importante expansión en la oferta de aceite. Este mercado atraviesa una coyuntura externa favorable, principalmente por la menor disponibilidad de sustitutos. Con la caída en la producción de aceite de palma algunos importadores aumentaron la proporción de soja para cubrir sus necesidades de consumo. India fue el comprador de más del 50% de las exportaciones argentinas de aceite de soja del primer semestre del año. Durante gran parte del semestre el precio FOB del aceite de soja superó al del biodiesel.


Las ventas externas de biodiesel durante el primer cuatrimestre del 2016 totalizaron 263.945 toneladas, cerca del 45% del volumen producido en el período. A ese total deben sumarse 151.500 tn en mayo y alrededor de 200.000 toneladas en junio. En este mes los embarques alcanzaron su nivel más elevado desde octubre de 2014. En las cifras se detecta una peligrosa concentración del comercio exterior en Estados Unidos, con algo más del 85% del total de los embarques. Perú subsiste como comprador a pesar de que en las primeras semanas del año introdujo derechos compensatorios a sus importaciones. En este país se mantiene la obligatoriedad de corte del 5% de biodiesel con gasoil.





La utilización de la capacidad instalada por la industria permanece muy por debajo de sus posibilidades. Sobre 37 plantas que hay en el país, se estima un potencial cercano a 4,6 Mt de producción anual, equivalente a unos 5.200 millones de litros. Aproximadamente el 80% del total se encuentra en la provincia de Santa Fe, con la mitad de los establecimientos. En el primer cuatrimestre del año se calcula una ociosidad cercana al 60%, que se redujo en meses posteriores pero persiste en niveles excesivamente altos.


Un hecho que ayudaría a reducir la brecha entre producción efectiva y potencial sería el cumplimiento efectivo del corte del 10% vigente para el mercado interno, incluyendo al combustible diesel que se utiliza para la generación eléctrica. Esto crearía una necesidad no menor a 1,5-1,6 Mt de biodiesel para utilización local, a la que debería sumarse el volumen producido por las plantas grandes orientado al exterior.


Por ahora, no se avizoran posibilidades concretas de acceder a nuevos destinos de exportación, ya que Europa permanecerá cerrada al menos hasta 2017 y las condiciones del mercado no son favorables para atender otras demandas, como las del norte de África. El gobierno incrementó recientemente los derechos de exportación, que se ubican ahora en 7,15%, el nivel más elevado desde septiembre del año pasado, con el objeto de propiciar un mayor distanciamiento entre el precio FOB –que se está recuperando muy gradualmente- y el valor vigente para el mercado interno.


Para el año 2016 diversos analistas avizoran una producción en el rango de 2,3 a 2,5 Mt, con algo más de un millón de toneladas para el mercado interno y el resto para exportación. Con ello, Argentina participaría a nivel mundial del 7-8% de la producción y con no menos del 15% de las exportaciones. Asimismo, nuestro país continuaría representando más de la mitad de las importaciones norteamericanas de este producto, por delante de otros proveedores que tiene el país del norte, como Canadá e Indonesia.




Números alentadores en bioetanol


En los primeros cuatro meses del año la producción de bioetanol en Argentina resultó de 203.724 tn, cifra equivalente a 257,4 millones de litros. El crecimiento respecto del mismo período del año pasado ascendió al 11,8%. En la actualidad, toda la producción se destina a atender el mercado interno, favorecido este año con un incremento en el corte obligatorio que lo llevó del 10 al 12%. Si pensamos en un consumo de naftas cercano a 8,5 millones de m3 –casi 200 litros hab/año- habría potencial para que la producción de este biocombustible siga aumentando en el mediano plazo.


Sobre los números del primer cuatrimestre del año, aproximadamente dos tercios utilizó maíz como insumo y un tercio provino de la caña de azúcar. En el caso del cereal, para los primeros cuatro meses del año esto implica una utilización no menor a 400.000 tn. De a poco esta industria comienza a absorber una proporción creciente en el consumo interno de maíz, encaminándose a superar 1,2 Mt a lo largo de todo el año. En la distribución comentada cabe aclarar que el período de mayor utilización estacional de caña de azúcar es justamente el segundo semestre del año, cuando comienza la zafra en las provincias del norte del país.



Al igual que sucede con el biodiesel, el mercado interno tiene un precio regulado por el Ministerio de Energía y Minería, que en la actualidad se encuentra desdoblado según el insumo utilizado. El etanol producido a partir de la caña de azúcar cuenta con un precio ligeramente más elevado que el procedente de maíz, aunque desde el año pasado la diferencia entre ambos se fue achicando progresivamente. En diciembre los precios fijados por litro eran de $ 9,83 para el etanol de caña y $ 7,64 para el de maíz. Desde entonces el primero subió 32,6% y el segundo 63,3%.


Con este movimiento, las cinco plantas que producen etanol a base de maíz lograron frenar una tendencia progresiva al deterioro de sus márgenes. En el último año el costo del maíz necesario para producir un litro de etanol se multiplicó por tres, mientras que el precio interno del biocombustible se ajustó en una proporción mucho menor. La relación de precio doméstico litro de etanol/kg de maíz pasó de 3,4 en julio del año pasado a sólo 1,7 en junio de este año. El indicador podría mejorar sensiblemente si en las próximas semanas se produce la caída del precio interno del cereal esperada con el avance de la cosecha.





Por último, ante el gran potencial de incremento que se avizora en la producción de maíz en los próximos años, una posibilidad para fortalecer el consumo y lograr una mayor absorción de oferta con agregado de valor es a través de nuevos incrementos en la proporción de etanol mezclada en las naftas. Fuentes del mercado aseguran que el porcentaje podría elevarse gradualmente hasta llegar a 26% en la próxima década. De ser el caso, nuevas plantas deberían entrar en funcionamiento para atender la demanda mandataria, con inversiones millonarias.

2000 a 2200 buques entran a cargar granos y subproductos en el Gran Rosario PATRICIA BERGERO - JULIO CALZADA

En el 2013 ingresaron 4700 buques oceánicos a la vía navegable conformada por el Río de la Plata y el Río Paraná; 1900 eran graneleros cargando granos y harinas y 1033 eran tanqueros cargando aceites y biodiesel. En ese mismo año, al Gran Rosario arribaron 2785 buques, de los cuales 1542 fueron graneleros de carga seca agrícola y entre 400 y 600 fueron tanqueros. De allí el cálculo que hacia nuestra zona habrían arribado un total de 2000 a 2200 embarca-ciones de ultramar para cargar granos, harinas, aceites y biodiesel en el año calendario 2013.

Ante la falta de información estadística sobre el tema, en el presente trabajo realizaremos un análisis de la cantidad de buques que ingresan a la vía navegable troncal del Río Paraná y a las terminales portuarias del Gran Rosario, anualmente. Trataremos de inferir cual es la composi-ción por tipo de buques y las características de los mismos. También efectuaremos una simulación de cómo se modificarían las cargas de estos buques en el caso de que el Gobierno Nacional y el concesionario dispusieran una profundización a 36/38 pies del Río Paraná (más 2 pies de revancha en el tramo Océano-Timbúes).

En líneas generales podemos decir que el ingreso marítimo a la vía navegable troncal confor-mada por el Río de la Plata y el Río Paraná, fue de 4.761 buques durante el año 2013, de los cuales 1911 fueron graneleros y 1.033 tanqueros.

A la zona de las terminales portuarias ubicadas entre Timbúes y Arroyo Seco habrían arribado 2.785 buques en el 2013. Unos 1.542 habrían sido graneleros en el año 2013. No sabemos cuántos de ellos habrían llegado al Gran Rosario para cargar aceite de soja y girasol y biodiesel; pero estimamos que podrían ser entre 400 y 600.

En consecuencia, de acuerdo a los supuestos adoptados, la cantidad de buques que habrían llegado al Gran Rosario en el año 2013 para cargar granos, harinas, aceites y biodiesel podrían haber oscilado entre 2.000 y 2.200 embarcaciones navales.

Iniciaremos nuestro análisis evaluando los tipos de buques que operan en cargas granarias y cuales ingresan al Gran Rosario.

I) ¿Qué tipo de buques son los que transportan granos, subproductos, aceites y biodiesel en el mundo? Características de los que ingresan al gran Rosario.

En notas anteriores de este informativo semanal nos hemos referidos a los tipos de buques que transportan habitualmente en el mundo granos, harinas, aceites vegetales y biodiesel. Entendemos que es importante volver a recordarlos:

Handy Size y Handy Maxes: son los buques graneleros más chicos que llegan a cargar entre 35.000 y 40.000 toneladas de deadweight (toneladas de peso muerto o tonelada de porte bruto -tpb). Estos buques normalmente no exceden los 34 pies de calado por una cuestión propia de su diseño. Este tipo de buques ingresan habitualmente al Gran Rosario y salen con toda la carga desde el “Up River”, no realizando completamiento en otros puertos. Los “Handy Max” tienen esloras variables de entre 170 y 210 metros. Los “Handy size” tiene esloras que varían entre 150 y 200 metros.

Buques tanque. Tankers big y Tankers small: los artefactos navales que habitualmente trans-portan aceites y biodiesel son los “tanqueros”. Los hay grandes y chicos. Los denominados “tankers big” comparados con los bulk carriers (buques graneleros) se asemejan a los supra-maxes. En cambio, los “tankers small” o tanqueros pequeños equivalen en tamaño a los “Handy size” y “Handy max”. Este tipo de buques ingresan habitualmente al Río Paraná y lle-gan al Gran Rosario.

Supramaxes: son buques intermedios diseñados para cargar entre 50.000 y 60.000 toneladas. Llegan habitualmente al Gran Rosario.

Panamax, postpanamax y los kamsarmaxes: son todos buques de similar porte, oscilando la carga de granos y harinas entre 60/65 mil toneladas y 90.000 toneladas. Las esloras de estos buques oscilan entre 190 y 250 metros. Los panamax y postpanamax ingresan al Gran Rosario.

Los “Kamsarmax" son buques cuya eslora máxima es de 229 metros. Son más grandes que los Panamax y reciben esta denominación porque puede atracar en el Puerto de Kamsar (República de Guinea). En esta terminal, la carga principal es la bauxita y se ha limitado el acceso al puerto a aquellos buques que no tengan de eslora más de 229 metros. Estos barcos pueden cargar entre 80.000 y 90.000 tpb.

Capesize: son los buques más grandes. La eslora de estos buques oscila entre los 250 y 275 metros. Al ser tan grandes tienen el problema que cuando la eslora supera los 230 metros tienen prohibido transitar por el Canal Emilio Mitre debiendo hacerlo exclusivamente por el Canal Martín García. En ese canal existe una reglamentación especial que limita mucho más el calado de los buques dada la menor profundidad del rio y el fondo rocoso del mismo. Por esta razón, prácticamente son muy pocos los buques de este tipo los que llegan al Gran Rosario a cargar mercadería.

En su oportunidad citamos un trabajo de la “Fundación Nuestro Mar”que comentaba que en el segmento de los graneleros equipados con grúas, los de la clase “supramax” (buques intermedios entre 50.000 y 60.000 tpb) reemplazaron a principios del siglo XXI a los convencionales “handymax” (40.000 a 50.000 tpb) en su rol de “caballitos de batalla” de los armadores.

La fundación indica que una tendencia similar se registra en esta década con el continuo cre-cimiento de la flota de los llamados “ultramax” (60.000 a 65.000 tpb) que han ido desplazando del mercado a los barcos más chicos. La nota indica que el dominio de los “supramaxes” podría empezar a disminuir en pocos años en el mundo en manos de los “ultramax”.

La aparición de estas dos clases de barcos sigue un patrón similar. Los armadores compran rápidamente los nuevos diseños, más eficientes en el consumo de combustible y con mayor capacidad de carga. La persistente evolución hacia buques más grandes es el resultado de la búsqueda por reducir costos unitarios y satisfacer la demanda futura que se expande en el tiempo. Se busca alcanzar la mayor carga posible que permitan las restricciones de calado que normalmente están presentes en la mayor parte de los puertos del mundo, tal como sucede en el Gran Rosario.

En el caso de los graneleros “panamax” (barcos mayores que los anteriores y ubicados entre las 65.000 y las 100.000 toneladas de porte bruto) se estaría dando la misma situación. Los barcos clase “kamsarmax” (80.000 a 90.000 tpb) han ido remplazando gradualmente a los “Pa-namax convencionales” de entre 65.000 y 80.000 tpb, de manga similar pero más cortos en su eslora. También en este caso es dable esperar un fuerte crecimiento de los “kamsarmaxes”

Tengamos presente que según esta fuente, ya nadie construye actualmente en el mundo “panamax de 70.000 toneladas”, por lo que los “kamsarmax” (80.000 a 90.000 tpb) constituyen esencialmente la evolución moderna y ligeramente mayor, del diseño “panamax”.

Esta evolución en el tipo de buques graneleros que ingresan al Gran Rosario exige una pronta readecuación de la vía navegable troncal del Río Paraná en el tramo Timbúes-Oceáno, lo cual es motivo de debate y análisis.

II) Cantidad y características de los buques oceánicos que ingresan a la vía navegable troncal del Río Paraná. Los buques oceánicos de carga

De acuerdo con información proporcionada por el Ing. Raúl Escalante en una jornada sobre transporte y logística organizada por la BCR el 9 de octubre de 2014, el ingreso marítimo a través de Recalada a la vía navegable troncal conformada por el Río de la Plata y el Río Paraná, fue de 4.761 buques durante el año 2013. Esta cifra se refiere a los buques marítimos cuyo calado de diseño es mayor a 15 pies y que se ocupan tanto de los despachos de exportación como del tráfico de cabotaje.

A la zona de las terminales portuarias ubicadas entre Timbúes y Arroyo Seco habrían arribado 2.785 buques en el 2013. De ese número, 1.921 habrían transitado a través del Canal Martín García y 864 lo habrían hecho por el Canal Emilio Mitre. Este es un circuito habitual que reali-zan los buques, ya que generalmente entran en lastre (vacíos) por el Canal Martín García y salen cargados por el Canal Emilio Mitre. El primero de los canales permite navegar buques con hasta 32 pies de calado mientras que por el segundo se lo puede hacer con 34 pies.

En el cuadro N°1 se observa la evolución del ingreso de buques marítimos a la vía navegable troncal para los años 2006 a 2013:





De acuerdo con los datos del año 2013, los buques cuyo ingreso presentaron una estacionali-dad más marcada fueron los graneleros, los tanqueros y los cruceros. En el caso de los buques graneleros, el 45,3% de los ingresos se registró en 5 meses: entre los meses de abril y agosto. En el caso de los buques tanque, en el mismo período ingresaron el 48,6% de los buques.

Tal como se aprecia en el cuadro N° 1, el promedio anual de buques graneleros ingresados fue de 1.797 entre 2006 y 2013. Si se compara esa cifra con la del año 1996 (1.025 buques ingresados), el aumento registrado fue del 75,3%.

El ingreso de buques graneleros en 2013 alcanzó a 1.911. En ese año, el ingreso mensual varió entre un mínimo de 83 buques en noviembre y un máximo de 234 en julio. El máximo ingreso diario fue de 16 buques, lo que implicaría un buque cada hora y media.

A la zona de las terminales portuarias ubicadas entre Arroyo Seco y Timbúes habrían ingresado 1.542 buques graneleros en el año 2013. El 65% de la flota de buques graneleros tuvo un calado de diseño mayor a 34 pies. Cabe recordar que, en la actualidad, 34 pies es el calado de diseño de la vía navegable por el Canal Emilio Mitre.

Del total de buques graneleros arribados con un calado de diseño mayor a los 38 pies y que tuvieron que completar carga, el 80% lo hizo en el exterior de nuestro país. El 20% restante lo habría hecho en puertos argentinos: 14% en Bahía Blanca -136 buques- y 6% en Quequén -59 buques-. Es interesante llamar la atención sobre esta cifra, ya que la gran mayoría de los bu-ques no completan en puertos argentinos sino en el exterior (principalmente Brasil).

En cuanto a los buques tanque, se incluyen embarcaciones que realizaron tanto operaciones de comercio exterior como interior. La cantidad de buques tanques ingresados a la vía navegable troncal en el 2013 fue de 1.033. En este tipo de buques en el año 2013 el 48% de la flota ingresada tuvo un calado de diseño de menos de 30 pies y menos de 200 metros de eslora. El 64% de la flota que ingresó se ocupó del comercio internacional (principalmente aceite de soja/girasol y biodiesel) y el 36% restante del cabotaje (combustible en general). De ser así, de un total de 1.033 buques tanques, unos 660 buques habrían realizado operaciones de comercio exterior. No sabemos cuántos de ellos habrían llegado al Gran Rosario para cargar aceite de soja y girasol y biodiesel. Podemos estimar que esa cifra podría oscilar entre 400 y 600.

En consecuencia, de acuerdo a los supuestos adoptados, la cantidad de buques que habrían llegado al Gran Rosario en el año 2013 para cargar granos, harinas, aceites y biodiesel podrían haber oscilado entre 2.000 y 2.200 embarcaciones navales. El Ingeniero Escalante estimó con precisión el ingreso en 1.542 buques graneleros. No se conoce la cantidad exacta de buques tanques, pero se estima que puede oscilar entre 400 y 600 embarcaciones. De estos 400 a 600 buques tanqueros, unos 130 a 150 buques habrían llegado al Gran Rosario a buscar solamente las exportaciones de aceite de soja y girasol. No existen estadísticas oficiales disponibles.

III) ¿Cuántos buques circulan en el tramo Timbúes – Océano del río Paraná? ¿De qué tipo son?

En el cuadro N°2 se detalla la cantidad de buques ingresados a las terminales portuarias del Gran Rosario en el período 2000-2014 según información compilada por BCR y que tiene como fuente al Centro Marítimo de Rosario y Alpermar Shipping Agency. Estos buques habrían ingresado para cargar granos, harinas, aceites vegetales y biodiesel.

Como puede observarse, en el año 2014 habrían ingresado aproximadamente 2.084 buques a las terminales que dependen de la Aduana Rosario y la de San Lorenzo. Se recuerda que:
a) la Aduana Rosario tiene bajo su jurisdicción las terminales portuarias de Servicios Portua-rios Unidad VI y VII en Rosario; Dreyfus en General Lagos; Guide; Cargill en Punta Alvear y Villa Gobernador Gálvez; Toepfer en Arroyo Seco
b) la Aduana San Lorenzo tiene bajo su jurisdicción las terminales portuarias de ACA, Vicentín y Molinos (San Benito) en la ciudad de San Lorenzo; Bunge (Puertos Pampa y Dempa), Toepfer (El tránsito), Nidera, Cargill, y Terminal 6 S.A. en Puerto General San Martín; Dreyfus, Noble y Renova S.A. en Timbúes.


Al haberse producido una fuerte caída en los embarques de granos, harinas y subproductos en Argentina en el año 2014, se toma el 2013 como año más representativo para este trabajo. En dicho año habrían ingresado al Gran Rosario cerca de 2.167 buques.




Con el objeto de estimar los diferentes tipos de buques ingresados al Gran Rosario en el año 2013, como así también su participación relativa sobre el total; se evaluó inicialmente la in-formación y metodología brindada por la Prefectura Naval Argentina (Centro de Control de Tráfico Rosario) relativa a cantidad de embarcaciones ingresadas en el año 2010 a la zona mencionada. Se evaluaron las estadísticas del año 2010 porque a partir del año 2012 Prefectu-ra dejó de poner a disposición de los interesados la información desagregada por tipo de bu-ques. El detalle de la estimación de buques ingresados para el año 2013 se encuentra en el cuadro N°12. Téngase en cuenta que la Prefectura clasifica a los distintos tipos de buques en cuatro categorías muy restrictivas: capesize, panamax, handymax y handysize (ver cuadro N°3). Esto afecta la calidad de la información porque las categorías son muy generales. De allí que en el próximo punto, para analizar las categorías de buques que ingresan al Gran Rosario utilizaremos una muestra proporcionada por el Sr. Alejandro Poblete de la firma Dreyfus.





En la información parcial de Prefectura (muestra representativa del año 2010), se registraba el ingreso al Gran Rosario de 7 capesize, 898 Panamax, 572 handymax y 551 handy size. Según esta muestra parcial, esto implica un total de 2.028 buques ingresados en el año 2010. En tér-minos relativos, la participación por tipo de buque en el año 2010 fue la siguiente: capesize 0,3%; Panamax 44,3%; handymax 28,2%; handy size con 27,2%.


En consecuencia, si se toman los 2.167 buques que ingresaron al Gran Rosario en el año 2013 (conforme con los datos brindados por el Centro Marítimo de Rosario y Alpermar Shipping Agency) y se aplica la composición por tipo de buque del año 2010; el año 2013 podría haberse aproximado al esquema que presenta el Cuadro N° 13: siete capesize, 960 panamax, 611 handymax y 589 handysize.


Reiterando que se trata de una estimación adoptada bajo supuestos muy restrictivos y por la imposibilidad de contar con datos detallados de fuentes oficiales o privadas fehacientes. Otro problema que tiene la presente estadística es que en los Panamax y los Handy no se distinguen los buques graneleros de los tanqueros que transportan combustibles. Por tal motivo en el siguiente punto de este estudio utilizaremos una muestra proporcionada por el Sr. Alejandro Poblete, funcionario de la firma Louis Dreyfus Commodities.


IV) Una estimación de los tipos de buques que circulan en el tramo Océano – Timbúes en base a una muestra representativa.


El especialista Alejandro Poblete, de la firma Louis Dreyfus S.A., nos proporcionó amablemente una muestra para poder inferir la composición de los buques que operan en el Gran Rosario. Sobre la base de un relevamiento de 113 buques que ingresaron al Gran Rosario en el año 2015, la composición por tipo de buques y la participación relativa fueron las siguientes:


a) Handy size y Handy max: 36,28%
b) Tankers Big: 7,08%
c) Tankers small: 7,96%
d) Supramaxes: 24,78%
e) Panamaxes, postpanamaxes y kamsarmaxes: 23,89%
f) Capesize: Ningún ingreso.


Si esta muestra efectivamente se ajustara al universo de buques que llegaron al Gran Rosario en el año 2013, podríamos inferir que 786 buques Handy size y handy max podrían haber en-trado al “up river” como así también 153 tankers big, 172 tankers small, 537 supramaxes y 518 panamax. Hacemos este ejercicio intelectual ante la falta de información estadística sobre el tema. Simplemente para pensar cual podría haber sido la composición de la flota que en ese año entró al Gran Rosario a buscar cargas de granos, harinas, aceites y biodiesel. Agradecere-mos tomar esta estimación con todos los recaudos del caso, ya que puede no ajustarse a la realidad.







V) ¿Qué sucedería con las cargas de estos buques si profundiza el Río Paraná alcanzando 36/38 pies más 2 pies de revancha?


Con información que nos brinda el Sr. Alejandro Poblete vamos a tratar de estimar la capaci-dad de carga de los buques oceánicos que circulan en el tramo Océano - Timbúes y como aumentaría dicha carga efectiva si se profundizara el canal navegable troncal de 34 pies a 36 o 38 pies de calado. En la actualidad con 34 pies de calado (más 2 pies de revancha), los buques “Handymax” y “handysize” salen prácticamente llenos del Gran Rosario y no realizan comple-tamiento en puerto alguno. Ni en Bahía Blanca, ni en Quequén, ni en puertos brasileños o de otro origen.


Una profundización adicional de dos o cuatro pies permitiría que salgan con más carga los buques “panamax” (graneleros y tanqueros), aunque igualmente deberían dirigirse a efectuar completamiento a las terminales portuarias de ultramar (las argentinas de Bahía Blanca o Quequén o las brasileñas). Si se verían beneficiados los buques denominados “supramaxes” ya que podrían evitar el completamiento de carga en otras terminales portuarias de Brasil o Argentina. Esto podemos verlo en el cuadro N°5.


Adjuntamos seguidamente las simulaciones sobre las cargas adicionales en toneladas que podrían efectivizarse en el Gran Rosario por tipo de buque si se lleva el calado de diseño del Río Paraná (en el tramo Gran Rosario-Océano) a 36 o 38 pies (más 2 pies adicionales de revancha). Los resultados pueden apreciarse en el cuadro N°5





Como puede verse, con 4 pies de profundidad adicionales (pasando de 34 pies a 38 pies) los buques supramaxes con 50.000 tn de porte bruto podrían agregar unas 6.300 toneladas más de mercadería, llegando a cargar en total unas 45.000 toneladas en las terminales portuarias del Gran Rosario. Los supramaxes con 56.000 tn de porte bruto podrían agregar unas 7.200 toneladas más de mercadería, llegando a cargar en total unas 46.300 toneladas en los puertos del Gran Rosario.


Veamos los panamax que cargan 75.000 tn de porte bruto. Estos podrían agregar unas 8.400 toneladas más de mercadería, llegando a cargar en total unas 55.900 toneladas en las terminales portuarias del Gran Rosario.


A modo de conclusión puede indicarse que con la profundización podría suceder lo siguiente:


a) los buques “Handymax” y “handysize” saldrían prácticamente llenos del Gran Rosario y no realizarían completamiento en puerto alguno. Ni en Bahía Blanca, ni en Quequén, ni en puertos brasileños o de otro origen.
b) La profundización adicional de dos o cuatro pies permitiría que salgan con más carga los buques “panamax” (graneleros y tanqueros), aunque –en numerosos casos- igualmente irían a efectuar completamiento a las terminales portuarias de ultramar (las argentinas de Bahía Blanca o Quequén o las brasileñas).
c) Habrían beneficios para los buques denominados “supramaxes” ya que podría evitarse el completamiento de carga en otras terminales portuarias de Brasil o Argentina.

Sólo el agro crece en exportaciones este año

Los rubros “productos primarios” y “manufacturas de origen agropecuario” son los únicos que muestran una variación positiva, pese a que los precios internacionales cayeron.

El presidente Mauricio Macri, en cada encuentro agropecuario al que es invitado, repite como una suerte de muletilla que “el campo es el motor principal que tiene la Argentina” y, al menos en lo que respecta a las exportaciones, la realidad cumple con esta frase.

Según datos del Informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el agro es el único sector de la economía que ha mostrado un crecimiento de sus ventas al exterior en el primer semestre.

Un aspecto relevante es que este crecimiento se logró fundamentalmente gracias a los mayores volúmenes vendidos, ya que los precios disminuyeron en comparación con 2015.

Datos

Concretamente, se exportaron productos primarios por 7.879 millones de dólares entre enero y junio, 9,6 por ciento por encima de los 7.190 millones del mismo período del año pasado. En tanto, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) incrementaron sus ventas foráneas un 3,7 por ciento, de 11.020 millones a 11.424 millones de dólares.

Así, ambos rubros superaron la totalidad del comercio exterior, que arrojó una caída del 2,6 por ciento; mientras que el desempeño fue mucho mejor que el de las Manufacturas de Origen Industrial (- 15,9 por ciento) y de Combustibles y Energía (-30,8 por ciento).

“Durante los primeros seis meses del año se observó una baja de 2,6 por ciento en el valor de las exportaciones, debido a que la caída de 9,8 por ciento en los precios no alcanzó a ser compensada por el aumento de ocho por ciento en las cantidades. Productos primarios subieron 9,6 por ciento por un aumento de las cantidades de 21,8 por ciento que contrarrestó el descenso en los precios de 10 por ciento. Las exportaciones de MOA crecieron 3,7 por ciento por un aumento en las cantidades de 17,6 por ciento y una caída de 11,9 por ciento en los precios”, resumió el Indec.

La pampa, en alza

Esta performance de las exportaciones agrícolas es un factor esencial para que la Región Pampeana, de la que forma parte Córdoba, sea una de las que han mostrado un crecimiento exportador en lo que va de este año, de acuerdo a un informe del Ieral de Fundación Mediterránea.

“En el desempeño exportador por regiones, en lo que va de 2016 se advierte que aquellas provincias con mayor preponderancia de productos primarios y agroindustriales en sus ventas al exterior son las que han tenido mejor performance, mientras que los peores resultados se encuentran en aquellos lugares y actividades con mayor ‘Brasil-dependencia’”, sostiene un artículo firmado por el economista Jorge Day.

El investigador menciona que “en la región pampeana hubo mayores ventas externas de cereales, ayudado por la eliminación de restricciones y el acuerdo con cerealeras para liquidar stocks de la campaña pasada” y pronostica que “es posible que el sector agrícola pampeano termine con un incremento del 16 por ciento en exportaciones”. Además, menciona que estos números podrían haber sido aún mejores si la cosecha no hubiera estado afectada por las malas condiciones climáticas.

Y concluye: “Posiblemente no haya cambios sustanciales en estas tendencias hasta fin de año, en la que el sector agrícola pampeano seguirá aprovechando las ventajas de menores restricciones para exportar y la eliminación de retenciones, mientras que las regiones más Brasil dependientes continuarán complicados”.

El destino de los precios de la soja aún depende del clima. Pablo Adreani

El mercado de Chicago se debate entre los informes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda), que aumentó la producción de soja y de maíz en Estados Unidos con un hipotético impacto bajista para los precios, y los pronósticos de una sequía que todavía no apareció. Sin embargo, el fenómeno climático ya impacto a la suba en el mercado de la soja y está teniendo mucha menos influencia en los precios del maíz.

Sucede que más de la mitad de la cosecha de maíz está atravesando 56 por ciento de la etapa de floración y polinización. Un desarrollo que está sucediendo con normales niveles de humedad en los suelos. Si bien el monitor de sequía que se publica semanalmente no está mostrando situaciones de humedad por arriba de lo normal, muy por el contrario los principales focos de sequía se concentran en los estados del Sudeste, Georgia, Alabama y Mississippi. Salvo el oeste del estado de Mississippi con cierta superficie de siembra con soja, el resto de los dos estados no son grandes productores de soja; y tampoco lo son de maíz.

En el mientras tanto, los pronósticos de muy corto plazo, 24 a 72 horas, son los que dominan la escena y tienen impacto psicológico sobre el pensamiento en masa de los operadores.

Las lluvias ocurridas durante la semana anterior han tenido un impacto bajista sobre los precios principalmente de la soja. El otro tema que tiene impacto sobre la decisión de los operadores es el informe de avance y estado de los cultivos que publica el Usda todas las semanas.

En este sentido, el último informe confirma que 76 por ciento de los cultivos de maíz se encuentran en estado muy bueno a excelente, contra 69 por ciento a igual fecha del año anterior. Significa que los cultivos de maíz este año están en mejor condición que la que estaban a igual fecha de la campaña anterior. En el caso de la soja, 71 por ciento de los cultivos están en estado muy bueno a excelente contra 62 por ciento a igual fecha del año pasado. En conclusión, las perspectivas de producción en esta campaña 2016/17 son más optimistas que las perspectivas de la cosecha 2015/16.

En sentido contrario

Es por este motivo que los precios del maíz en Chicago han consolidado una tendencia bajista. Si los comparamos con los precios del año anterior están muy por debajo. En julio de 2015, el precio del maíz en Chicago cotizaba a 160 dólares la posición septiembre; hoy esa misma posición está 133 dólares: 27 dólares menos. Si analizamos los precios del maíz en el FOB Golfo de México, hoy la posición embarque Noviembre cotiza a 180 dólares, contra 194 de un año atrás,

En el caso de la soja se está dando la situación inversa. La posición agosto 2015 cotizaba a 370 dólares mientras que hoy la posición agosto 2016 vale 377 dólares. Y la posición marzo 2016 que el año anterior cotizaba a 367,5 dólares, hoy marzo 2017 está cotizando a 368.

Se concluye entonces que el precio actual del maíz en Chicago ya tiene tomada la baja por efecto del buen estado de los cultivos. Y asumiendo que más de la mitad de los cultivos tienen un menor riesgo de perdidas de producción por efecto sequía. En cambio, los cultivos de soja (casi 60 por ciento) están en etapa de floración y solamente 18 por ciento están formando chauchas. Aquí está el riesgo de los efectos negativos de una potencial sequía tardía que, a partir de la primera semana de Agosto, son más elevados.

Por este motivo, la moneda de la soja todavía está girando en el aire, pudiendo caer alcista o bajista. Será de acuerdo a cómo se comporte el clima en Estados Unidos durante las próximas tres semanas.

La ley que da vueltas y no llega. Cristian Mira

Se abre la puerta de una oficina, la que tiene mejor ubicación del piso, con vista a los árboles de la avenida. Sentados en una mesa están los presidentes de dos compañías de semillas y agroquímicos. Cualquiera diría que están cerrando los detalles de una operación de compra o de fusión, como las que vienen sacudiendo a la industria en los últimos meses. Frente a la consulta, le aclaran al cronista que no, que nada de eso ocurre, que están ahí para hablar de una preocupación que los une: una industria que podría generar inversiones y miles de puestos de trabajo pero que en la Argentina está en retroceso. Para ellos no deja de ser un hecho paradójico. El país está en una de las pocas regiones del mundo en condiciones de satisfacer el aumento de la demanda de alimentos.

Ambos ejecutivos creen que las semillas están en el centro del debate por el tan mentado "agregado de valor". Coinciden en que sin un reconocimiento a la investigación en desarrollo del mejoramiento genético y biotecnología ese proceso tendrá un tiempo limitado. Los protagonistas de este encuentro son Antonio Aracre, director general de Syngenta Latinoamérica Sur, y Gerardo Bartolomé, presidente de Don Mario.

Una vez que se desenfocó la imagen del conflicto por el pago del canon tecnológico a la soja resistente a insectos de Monsanto la cuestión por la propiedad intelectual en semillas parece quedar nuevamente en las sombras.

Tanto para Aracre como para Bartolomé, éste es el momento ideal para discutir la ley de semillas. "Hay que preguntarse cuántas industrias están en condiciones de generar inversiones y puestos de trabajo en el corto plazo como la nuestra", dice el directivo de Syngenta. Según sus cálculos, tomando como base lo que ocupa el maíz, si hubiera una norma y un sistema que garantizaran el respeto a la propiedad intelectual en autógamas, sólo en soja habría inversiones de los semilleros y los multiplicadores por 1000 millones de dólares y se crearían unos cien mil puestos de trabajo en todo el país. Este impacto positivo se dará si el mercado de semillas pasa de abastecer los 3,5 millones de hectáreas que hoy comprende a la totalidad de la superficie sembrada, por 20 millones de hectáreas.

Por la magnitud de este impacto, según los ejecutivos, la discusión no debiera quedar circunscripta a las entidades gremiales de productores o a las cámaras que representan a las industrias. "También tendría que intervenir el Ministerio de la Producción o las provincias", dice Aracre, que hace unas semanas le presentó esos números al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

El argumento de la industria es que ha cambiado sustancialmente el contexto que regía en 1973, cuando se elaboró la ley de semillas actualmente en vigor. Los avances de la ingeniería genética, tanto para la biotecnología como para el desarrollo de nuevas variedades, colocan en una nueva perspectiva las inversiones en investigación y desarrollo.

El uso propio gratuito ilimitado hizo crecer el fenómeno de la "bolsa blanca". Para los semilleros uno de los efectos que provocó esa práctica es el achicamiento de la industria. Según recordó recientemente Oscar Domingo, ex presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), en 1994 había 18 empresas dedicadas al mejoramiento de soja, 20 años después, sólo quedaron nueve.

Lo que propone la industria es el uso propio oneroso, con las excepciones que se establezcan para la agricultura familiar.

El otro efecto que provoca la desactualización de la ley de semillas, creen, es el riesgo de quedar en un atraso tecnológico. Esto podría evitarse, dice Bartolomé, si hubiera un "círculo virtuoso, entre los agricultores y los proveedores para generar valor". En rigor, sostiene, "el productor no tiene hoy todo lo que podría tener". En soja hubo una ganancia genética anual de 1,5 % en los últimos 15 años. "Eso podría llevarse al dos o tres por ciento", con nuevas reglas de juego, añade Bartolomé.

Fenómenos nuevos, como el crecimiento de la resistencia en malezas, podrían encontrar respuestas no sólo con la investigación en moléculas, sino con el desarrollo de variedades o la incorporación de eventos transgénicos, coinciden.

Los ejecutivos se miran y piensan a quién recurrir en su reclamo y en sus propuestas. Rápidamente elaboran una lista que va desde la Casa Rosada hasta los funcionarios del Ministerio de Agroindustria, que prometieron elaborar un proyecto de ley y presentarlo el mes próximo. Esperan tener novedades.

Macri volvió a visitar el INTA y apoyó a sus investigadores

Dijo que quiere potenciarlo como "polo de investigación agroindustrial"

En siete meses de gobierno, el presidente Mauricio Macri visitó ya dos veces las instalaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Hoy estuvo en los laboratorios del INTA Castelar, donde habló con científicos sobre diversos programas de investigación que están desarrollando.

"Pudimos mostrarle al Presidente algunas de las temáticas en las que trabaja el INTA Castelar en sus laboratorios", dijo el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, que acompañó a Macri junto al titular del INTA, Amadeo Nicora, en la recorrida. Biotecnología, virología, genómica y robótica son algunas de las áreas a las que se dedican en el INTA Castelar.

"El secreto del INTA es la enorme participación de toda la comunidad", dijo Macri, que subió a su cuenta de la red social Twitter un video con su presencia en el INTA Castelar. "Confío plenamente en el trabajo que realizan los investigadores", añadió.

El presidente en la visita al INTA Castelar. Foto: INTA

Según informó el INTA, durante la visita, Macri mantuvo un encuentro con Andrés Wigdorovitz y Eduardo Favret -investigadores del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (Cicvya) y del Instituto de Suelos del Centro de Recursos Naturales, respectivamente. Con ellos y otras autoridades del organismo habló sobre la posibilidad de convertir al organismo en un "polo de investigación agroindustrial".

El primero, en colaboración con una empresa, está investigando si determinadas propiedades de los huevos pueden servir para combatir enfermedades animales. Y el segundo analiza el biometismo, es decir cómo se pueden desarrollar herramientas o tecnologías a partir de ciertas propiedades de los animales.

Hace dos meses Macri estuvo en la estación experimental INTA Concordia para anunciar un convenio de desarrollo de industrialización de cítricos con Coca-Cola. También recorrió el stand del INTA en Expoagro, en marzo pasado.


Técnicos del organismo no recordaron que Cristina Kirchner visitara alguna de las instalaciones que tiene el organismo en todo el país ni inaugurara las muestras INTA Expone que se realizaron desde la Patagonia hasta el NOA. Sí, en cambio, recuerdan algunas videoconferencias como la realizada en 2011 durante la presentación de Rosita ISA, una ternera clonada que producía leche maternizada en el INTA Balcarce.

En cinco años, la cadena porcina creó 12.500 nuevos empleos

Así se desprende de un informe del economista Orlando Ferreres; afirman que Brasil, hoy el principal competidor, será "el principal socio" para el país

La cadena porcina creó 12.500 nuevos puestos de trabajo entre 2010 y 2015 y, pese a que Brasil hoy es visto como el principal competidor para la actividad, en un futuro será el principal socio.

En una jornada sobre "La competitividad del sector porcino", organizada por el Comité de Porcinos de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y apoyada por Agroceres PIC, el economista Orlando Ferreres indicó que la producción creció un 73,2% de 2010 a 2015, generando 12.500 nuevos puestos de trabajo con una inversión de 1000 millones de dólares.

En base a datos oficiales, recordó que el consumo se ubicó en 11,3 kg/hab/año en 2015, participando en un 9% en el total de proteína animal consumida en la Argentina. De acuerdo a Ferreres, para el primer semestre de 2016 los valores en dólares de la carne porcina fueron un 33% menor a los de la vacuna.

Ferreres, Etchevehere y Bautista en la jornada. Foto: SRA

Hoy existen 6708 establecimientos con unas 5,5 millones de cabezas que en un 85% venden directamente a frigoríficos, un 10% tiene producción de carne propia y un 5% comercializa su producción a través de intermediarios.

Según los mismos datos de Ferreres, la producción total ascendió el año pasado a 483.000 toneladas, elaboradas por 178 establecimientos frigoríficos y 382 fábricas de chacinados y saladeros. El economista señaló que el valor total de la producción primaria de cerdo es 735 millones de dólares y el valor bruto de la producción industrial de cerdo es de 2625 millones de dólares.

Para Ferreres, la cadena de la carne porcina presenta una serie de ventajas y oportunidades para ser aprovechadas por la economía. "Tenemos demanda mundial en ascenso, fuerte capacidad biológica de crecimiento, abundancia de insumos locales, creciente aceptación del consumidor, alta relación entre inversión y generación de mano de obra, el cerdo además permite aumentar la eficiencia de la relación consumo de carne - exportación (a mayor consumo local se libera carne vacuna para la exportación). Por otro lado, el cerdo es la carne de menor costo para el consumidor y permite la producción agrícola (como alimento) en regiones donde los costos logísticos no permiten su explotación para exportar", remarcó Ferreres.


En este contexto, Juan Manuel Bautista, coordinador del Comité de Porcinos de la SRA y gerente comercial de Agroceres Pic, opinó, en relación a la coyuntura y el vínculo con Brasil, que "por ahora es nuestro principal competidor pero será nuestro principal socio en el futuro". Brasil es el cuarto exportador mundial en este negocio.

Al respecto, Alexandre Furtado da Rosa, director superintendente de Agroceres Pic para Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, señaló que la Argentina y Brasil tienen actualmente costos extremadamente altos pero los precios (de la carne porcina) no son tan malos", situación que calificó de "problema transitorio".

Además, Furtado da Rosa destacó que "Estados Unidos, Brasil y Argentina son los países que tendrán mayor competitividad de costos de producción porcina en el futuro y serán los grandes productores potenciales del futuro".

En áreas periurbanas: Arequito le encontró la vuelta. LA NACION

En el pueblo santafesino donde se realiza la Fiesta Nacional de la Soja aprobaron una reglamentación para controlar la aplicación de fitosanitarios que hoy es un ejemplo. Las malezas están controladas, la producción mantiene sus niveles de rendimiento y casi no se han registrado denuncias por contaminación

Uno de los aspectos más conflictivos de la agricultura actual está centrado en las aplicaciones de fitosanitarios en zonas cercanas a las ciudades. En las poblaciones rurales del interior del país, el límite entre campo y ciudad se vuelve más difuso y el impacto del uso de herbicidas preocupa y genera debate. Pero el pueblo santafesino de Arequito, cuna de la Fiesta Nacional de la Soja, parece haberle encontrado la vuelta con una ordenanza que privilegia la convivencia armónica entre los distintos actores.

En el año 2011, y ante las crecientes denuncias de los vecinos que se sentían afectados por la aplicación de productos fitosanitarios en las zonas periurbanas, la localidad ubicada a un costado de la Ruta 92 dictó, con la asistencia técnica del INTA, la ordenanza Nº 965 en la cual se estipulaban una serie de controles y criterios en la utilización de agroquímicos.

"La ordenanza original es de la localidad de Godoy (otro pueblo del sur de Santa Fe) y fue realizada bajo un consenso comunitario", apunta el ingeniero Luis Carrancio, de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Oliveros, quien colaboró en el proyecto. "Allí se había hecho un trabajo de desarrollo local con toda la comunidad para lograr una normativa con un alto contenido técnico, pero que aparte tuviese un amplio consenso social", comenta el especialista.

Tomando esta iniciativa como modelo, la comunidad realizó una adaptación de acuerdo a las necesidades específicas de Arequito, y a partir de su aprobación y puesta en vigencia, todo cambió. "De tener un promedio de 50 denuncias por campaña, pasaron a una sola en el año de promulgación", revela Carrancio. Y en los últimos cinco años se han realizado apenas dos infracciones, que fueron sancionadas con una multa de alrededor de 5000 litros de gasoil.

La normativa es amplia e integradora, y se basa en restricciones de ciertos agroquímicos, la aplicación eficiente de estos productos y los controles por parte de la comuna. En primer lugar, se impidió en todo el distrito el uso de fitosanitarios de banda roja y coadyuvantes a base de nonilfenol etoxilado, también prohibidos en Europa, a menos de 1000 metros de la planta urbana. También restringió aquellos que se evaporan y comportan de manera volátil, para evitar así la incontrolable deriva por evaporación. Y alrededor de la parte urbana y áreas protegidas, únicamente se pueden utilizar agroquímicos de banda toxicológica verde.

A su vez, se necesita una receta agronómica elaborada por un profesional, que también debe ser aprobada por un veedor. Se trata de un ingeniero agrónomo que se desempeña como el órgano de control de la comuna y posee un rol importante al momento de la aplicación de los fitosanitarios. No sólo es el encargado de aprobar la receta, sino que también debe monitorear su aplicación y las condiciones atmosféricas durante la implementación. "El viento siempre tiene que ir para el otro lado del pueblo, para evitar que la deriva llegue a la zona periurbana", acota Carrancio.

En ese sentido, se dispuso la distribución obligatoria de mangas alrededor del pueblo para determinar de qué lado viene el viento y la colocación de una bandera amarilla en los lotes lindantes al pueblo para que los vecinos sepan que allí se aplicaron recientemente productos toxicológicos. Además, se estableció un registro de aplicadores que deben estar habilitados y tener una continua capacitación.

A pesar de los buenos resultados obtenidos, en Arequito también se encontraron con algunos obstáculos. "Del lado del productor hubo alguna resistencia el primer año, pero necesitaron de una campaña para convencerse, al ver que no les bajó el rendimiento", admite el especialista del INTA. Y otra de las dificultades que tuvo que afrontar la ciudad es el embate judicial de la empresa fabricante del nonilfenol, quien presentó una medida cautelar que fue finalmente desestimada por la justicia santafesina en primera y segunda instancia.

Por último, Carrancio destaca que siguiendo esta serie de pautas que maximizan la eficiencia de productos de banda toxicológica verde se ha logrado controlar el problema de las malezas resistentes: "Es que el abordaje sobre este tema es normalmente sobre el hecho consumado, entonces se hacen aplicaciones a destiempo y no de manera preventiva para impedir que la maleza se desarrolle".

Así, con una mirada integradora al problema de las malezas, con tecnología y prácticas apropiadas, en el sur de la provincia de Santa Fe han logrado que producción y calidad de vida de la población sean realidades que pueden convivir.
 
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