Exportar para crecer. Matías Tombolini

Recalculando. El FMI en su World Economic Outlook de abril 2017 dio a conocer una proyección de crecimiento del PBI de 2,2% para el corriente año, contrastando con el 3,5% estipulado según el presupuesto.
El quizás exagerado optimismo de este último número no es ignorado por el propio equipo económico. Sebastián Galiani, Secretario de Política Económica, aclaró recientemente que la economía crecerá este año en torno al 2,9% en promedio.
Entre 2015 y 2016 se experimentaron caídas en el ritmo del comercio mundial, por debajo del crecimiento económico mundial (aún débil). Este fenómeno de desaceleración del comercio internacional (Trade Slowdown) encuentra entre sus principales causantes a los bajos niveles del crecimiento en inversión, el proteccionismo post crisis 2008 y la desaceleración en la reducción de los costos de transporte.
La caída en los precios internacionales, no hace más que intensificar el desafío que enfrenta la Argentina de cara a su sostenibilidad de mediano plazo: incrementar los volúmenes de sus exportaciones agregando valor a las mismas.
En los últimos 5 años, los precios de los bienes exportados por Argentina cayeron un 20.6%, explicado principalmente por la caída de los precios de productos primarios que alcanzó una baja del 31.5% en el mismo período. De esta manera, Argentina pasó de exportar bienes por 83 mil millones de dólares en 2011 a 57 mil millones en 2016, una caída de 30% de las cuales un 12,3% es explicado por la caída en el volumen exportado.
En el último año, se logra ver un proceso de re-primarización de las exportaciones argentinas de bienes, que alcanzaron una participación del 27% de este conjunto, la participación más alta de los últimos 20 años. La quita de retenciones y el sinceramiento del tipo de cambio impulsó las cantidades exportadas de este tipo de productos a niveles que fueron un 15% más elevados que en pleno auge del precio de los commodities a nivel global, en 2007.
La recesión de nuestro principal socio, Brasil, se ha hecho sentir en las exportaciones manufactureras en general y metalmecánicas en particular. Y la crisis política interna en la que se encuentra no parece ser alentadora en este sentido.
El otro factor que explica esta reprimarización de las exportaciones argentinas, es la caída de las exportaciones de las Manufacturas de Origen Industrial las cuales, medidas en cantidades, se encuentran en niveles mínimos respecto a los últimos 10 años.
La fuerte caída de las exportaciones industriales argentinas coincide con el freno de la economía brasileña en 2014, y su posterior caída de 3,8% en 2015 y 3,6% en 2016. El 6,6% de las importaciones brasileñas las realiza a nuestro país, de los cuales más del 60% se corresponde con importaciones brasileñas de bienes industriales argentinos.
El tipo de cambio real bilateral con Brasil sufrió luego de la crisis política reciente y si la actividad del país vecino no empieza a reactivarse, difícilmente se puedan esperar buenas sorpresas por esa vía. De ahí que Argentina empieza a mirar a México como un posible socio dentro de la nueva configuración del comercio mundial.
Por el lado de las importaciones de bienes, las mismas cayeron un 6,9% en 2016 respecto a 2015, aunque crecieron un 3,8% en cantidad, a pesar de la recesión que castigó a nuestro país en dicho año. El aumento de los volúmenes importados responde principalmente a un nivel de tipo de cambio nominal aún rezagado respecto al resto de los precios, es decir, un efecto sustitución en nuestra economía en donde la demanda doméstica se reorienta hacia el resto del mundo. De esta forma, las importaciones de bienes de consumo crecieron 17% en volumen respecto al año anterior, alcanzando niveles del año 2011. La fuerte caída del precio de combustibles del 32,4%, alentó la caída del valor importado en 2016.
En suma, la balanza comercial de bienes fue superavitaria en casi 2 mil millones de dólares, revirtiendo el rojo del año anterior, pero lejos de los más de 10 mil millones de superávit que gozó el país entre 2005 y 2010.
En términos de servicios, la cuenta da con signo contrario. Con una caída del 10% de las exportaciones de servicios y un aumento de la misma magnitud de las importaciones, el rojo en la balanza de servicios provocó una salida de divisas de 5,6 mil millones de dólares en los primeros tres trimestres del 2016. Estos montos son similares a los registrados en período de convertibilidad. Aquí el efecto principal es el atraso en el tipo de cambio, como también una mayor actividad de importación de transporte y regalías. De esta forma, los sectores intensivos en mano de obra son los que más sufren la apreciación cambiaria.
En suma, seguir de cerca lo que sucede con nuestro comercio exterior, abrir nuestra economía para incrementar los volúmenes en este sentido y pensarnos a nosotros mismos como un país en condiciones de agregar valor a nuestros productos debería ser uno de los temas de la agenda política de 2017, pero claro, ofrecer el desafío de pensar eso no genera votos, el odio es mas negocio y de ese modo nuestro país sigue mirando su futuro como aquello que podría ser y nunca termina siendo.